Gaby Vargas sorprende al revelar su experiencia con la ayahuasca; "me aparecía la palabra soberbia"
La escritora Gaby Vargas relató públicamente su experiencia con la ayahuasca, marcada por una fuerte confrontación emocional e introspección

La escritora Gaby Vargas habló sobre su experiencia con la ayahuasca, una bebida de origen amazónico utilizada en contextos rituales y terapéuticos tradicionales, durante una conversación en la que describió el proceso como intenso, emocionalmente doloroso y profundamente introspectivo.
Su testimonio, difundido en redes sociales, se centra en los efectos personales y simbólicos que vivió durante la ceremonia, sin presentarlo como una práctica recreativa ni como una solución universal.
En su relato, Vargas explicó que participó en una sesión guiada, a la que llegó con una intención clara: “quitarse capas” y buscar mayor autenticidad personal. De acuerdo con su testimonio, desde el primer contacto con la ceremonia se le pidió definir un propósito, práctica que —señaló— se repitió en distintos momentos previos al ritual.
“Siempre le puse como intención quitarme capas y ser más auténtica”, narró la escritora, quien subrayó que no se trató de una experiencia recreativa, sino de un proceso de búsqueda interior.
El momento central: confrontarse con la “soberbia”
Uno de los ejes más relevantes del testimonio de Vargas es la aparición recurrente de la palabra “soberbia” durante la ceremonia. Según relató, este concepto se manifestó de forma insistente a lo largo de la noche, provocándole un estado de llanto constante y una crisis emocional profunda.
“Lloré toda la noche… lo único que se me aparecía era la palabra soberbia”, explicó. Para Vargas, ese momento representó una confrontación directa con aspectos de su vida que hasta entonces no había observado con claridad, en particular su relación con el éxito, el reconocimiento y el ego.
En su narración, la escritora señaló que comprendió que muchas de sus decisiones y aspiraciones habían estado impulsadas desde un lugar que identificó como egoico, y no desde lo que ella describe como una conexión más auténtica con su interior.
Crisis, depresión y revelación
Durante el proceso, Vargas afirmó haber atravesado un momento de depresión emocional, al que atribuye el darse cuenta de que ciertas construcciones personales habían sido, en sus palabras, “una farsa”. Este reconocimiento no se presentó como una experiencia liberadora inmediata, sino como una vivencia dolorosa.
“Fue dolorosísimo, pero me sirvió muchísimo”, expresó, insistiendo en que el valor de la experiencia no estuvo en el bienestar inmediato, sino en la posibilidad de verse a sí misma desde un lugar distinto.
La escritora describió el proceso como un “viaje” profundamente interno, en el que experimentó la idea —que había leído previamente en libros— de que “somos luz” y “somos uno”, pero ahora no como concepto intelectual, sino como vivencia subjetiva.
El nombre y la identidad
Otro momento clave de su testimonio fue cuando relató que, durante la ceremonia, el guía se dirigió a ella por su nombre de pila: Gabriela, y no por el nombre artístico o público con el que es conocida.
Ese gesto, explicó, tuvo un impacto emocional significativo. Vargas interpretó ese momento como una especie de regreso a su esencia, una ruptura simbólica con la identidad pública construida a lo largo de los años.
“Haz de cuenta que me regresó a mi ser, a mi esencia”, relató, señalando que ese instante provocó un llanto distinto, más profundo y sostenido.
Una experiencia no recreativa
A lo largo de su relato, Vargas enfatizó que la ceremonia no fue recreativa, sino que estuvo mediada por un acompañamiento terapéutico y ritual. Indicó que la persona que dirigió la sesión es alguien que viaja por distintos países y que, desde el primer contacto, insistió en la importancia de llegar con una intención definida.
Vargas cerró su testimonio subrayando que, aunque la experiencia fue dura, le permitió reconocer aspectos de sí misma que no había visto antes. No habló de revelaciones permanentes ni de cambios inmediatos, sino de un proceso interno que continúa.
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