Ricardo Arjona le pone vida a los años, que es mejor
El cantautor guatemalteco llenó el Auditorio Nacional con su Blanco y Negro Tour, conformado por éxitos de su autoría con su peculiar prosa. Tuvo como invitado especial a Mijares en el primero de sus tres conciertos

Ricardo Arjona fue recibido con una ovación de pie y un Auditorio Nacional a tope en el primero de sus tres conciertos que lograron el sold out de su tour Blanco y Negro.
El cantautor, arreglista y productor guatemalteco de 58 años de edad apeló a la nostalgia con sus éxitos más esperados en la velada. Además, ofreció un regalo a sus seguidores a más de la mitad del concierto: invitó al cantante mexicano Manuel Mijares para interpretar juntos el tema Mi novia se me está poniendo vieja, dedicado a la figura materna.
Él cantó esta canción alguna vez y quien primero la escuchó fue la mamá de Manuelito. La cantamos una vez en vivo y Manuel se quejó de que no lo había dejado yo cantar. Hoy la vamos a cantar. ¿La hacemos?”, expresó Arjona y tocando su guitarra inició los acordes de Mi novia.
El momento sacó algunos suspiros y conmovió a más de uno de los espectadores, dejando un recuerdo de este dúo en vivo. Además, Lucero Mijares Hogaza acompañó a su padre desde las butacas y, como una verdadera fan de Arjona, cantó y bailó a la par que los demás, sin poses y compartiendo codo a codo con los asistentes de las primeras filas.
El concierto inició a las 20:55 horas ante un recinto de diez mil personas. El piano resonó en solitario y se le unieron coros, alientos y cuerdas.
Detrás de ellos, balcones proyectados en una gran pantalla con las imágenes de los mismos músicos fueron parte del escenario que adornó la obertura del Blanco y Negro Tour, mismo que logró tres sold out el 3, 4 y 5 de noviembre.
La batería se lució a un costado de la escena y el piso, de una cuadrícula en blanco y negro, abrió paso a la figura de Ricardo Arjona, quien arribó en un parpadeo de luz, guitarra en mano, hacia la cola del piano negro que lo esperaba con un micrófono en su pedestal. Así interpretó Si yo fuera, Morir por vivir y Ella, en la que se le escapó un “¡Viva México!”, que avivó aún más al ya desbordado ánimo del público.
Entonces vino el primer saludo del guatemalteco.
¡México, buenas noches! ¡Qué barbaridad, qué ganas de volver! Hay tantas cosas que pasaron en estas calles, hay tantas canciones escritas acá, hay tanto que ha pasado y en estos últimos dos años, mucho más todavía. Nos encerramos entre cuatro paredes, nos pusieron mascarillas; todavía veo algunas mascarillas por ahí. Nos dejaron con celular en mano, con redes sociales y nos pusimos creativos.
Hoy estamos pagando los platos rotos de semejante hazaña. Encierro, creatividad, redes sociales. Inventamos cosas raras como 32 géneros, como si inventar géneros fuera más importante que respetar a la gente con lo que quiere hacer con su cuerpo y con su vida, por ejemplo.
Después nuestra creatividad se dio en tratar de quitarles vocales a algunas palabras. Tendría que saludar esta noche como ‘buenas noches a todes’.
Aparecieron personajes por todos lados, los que fracasaron en sus casas, en su barrio, en su país, con sus amigos, con su familia y ahora son coach, le dicen a la gente cómo vivir, dan conferencias y escriben libros.
Lo cierto es que yo no entendí nada y pude rescatar las primeras dos líneas de esta canción. ¡Hermanos: estoy feliz de volver!”, expresó Ricardo Arjona y cantó Hongos, seguido del medley Apnea, Acompáñame a estar solo, donde una fan extendió un cartel que decía que lo acompañaba de hace tiempo y que correspondió con una dedicatoria para ella del tema, y El amor, en donde le nació casi un discurso de stand up acerca de las mentiras de los hombres.
No faltaron canciones como El problema, El flechazo y la secuela y Tarde, en una versión acústica que emocionó al Auditorio Nacional.
Si el norte fuera el sur resonó con un poco de rock pop y dio paso a Señora de las cuatro décadas. Justo cuando cantaba tal tema, un espectador le dio el teléfono que estaba en videollamada con una mujer.
Olga está en Mexicali. A todas las señoras de las cuatro décadas...”, dijo para cantarle de frente, al otro lado de la línea, una “¡señora!”.
Resonó después Lo poco que tengo, Dime que no, Cuándo y Cómo duele, hasta que llegó uno de sus mayores éxitos, Historia de taxi. Detrás suyo, se proyectó el “taxi VW del año 68” en amarillo, pero en medio de la ciudad.
El concierto cerró con la energía de un público emocionado, cantando y bailando cada tema, con De la ilusión al miedo, El amor que me tenía, Mi novia, con Mijares, A ti, Porque puedo, Desnuda, Te quiero, Te conozco y Minutos para una despedida en falso.
Así se elevó la temperatura de la gente y sus ganas de volver a ver a Arjona en el escenario y escucharlo cantar Fuiste tú y Mujeres.
“¡Gracias, hermanos!”, se despidió así y dejó a sus músicos al frente para finalizar a las 23:10 horas.
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