De los memes al Billboard... Así se reinventó Addison Rae como cantante
Primero fue viral, luego fue blanco de burlas. Hoy Addison Rae conquista las listas y redefine lo que significa ser una estrella pop nacida en TikTok

“Si yo no me obsesiono conmigo misma, ¿quién lo hará?”, canta Addison Rae en su sencillo Obsessed, un debut musical que en 2021 fue objeto de memes, burlas y desconcierto. Pero tres años después, quienes se rieron entonces están bailando sus nuevas canciones sin ironía. ¿Qué pasó?
Addison Rae no solo es una de las influencers más seguidas del mundo: es un estudio vivo sobre el precio de la visibilidad. En internet, la visibilidad se premia… hasta que decides salirte del papel asignado.
Rae fue celebrada como bailarina de TikTok, pero señalada cuando quiso ser actriz. Fue aplaudida por su estética Y2K, pero ridiculizada cuando decidió hacer pop. Y aún así, siguió.
Te podría interesar leer: Karol G, vida y obra, el camino de una mujer empoderada; (I) Emerger de la nada
¿Puede una chica linda de internet ser tomada en serio?
Pocas veces se habla de Addison como una artista, pero su trayectoria reciente lo exige. En 2023 lanzó AR, un EP con tintes de hyperpop, dance y nostalgia noventera que encontró eco en fans y críticos alternativos.

Su colaboración con Charli XCX no solo fue inesperada, fue coherente: ambas entienden que lo comercial y lo conceptual pueden coexistir en una misma pista de baile.
Su más reciente éxito, Diet Pepsi, no solo entró al Billboard Hot 100, sino que fue objeto de remezclas, análisis en TikTok y menciones en revistas como Rolling Stone. El sonido no es disruptivo, pero su discurso sí: Addison canta desde la vulnerabilidad pop, sin pedir permiso para reinventarse.
Una generación que se autoparodia para sobrevivir
Addison Rae es hija de la era del algoritmo. Pero a diferencia de otras celebridades virales, nunca ha negado su origen. En lugar de ocultar su fama en TikTok, la resignifica: aparece en videos con estética vintage mientras hace guiños a su pasado como “la chica de los bailes”. Si el sistema se burla de ella, Addison lo imita, se ríe primero y luego lanza una canción.
Su estética es parte del mensaje: crop tops inspirados en Britney Spears, jeans de tiro bajo, cámaras digitales, brillo de labios y una mirada que parece decir “sé que me estás juzgando, y aún así me veo increíble”. No es ingenuidad, es estrategia. Addison entendió que en la cultura del scroll infinito, la única salida es la ironía emocional.

¿La próxima gran popstar o el mejor chiste contado en serio?
Lo más interesante de Addison Rae no es lo que hace, sino cómo lo hace. Su autenticidad se construye a través de una vulnerabilidad cuidadosamente puesta en escena. No busca agradar a todos, sino construir una comunidad que entienda el juego.
En un ecosistema donde las mujeres jóvenes son descartadas tan rápido como se viralizan, Addison no solo se mantiene vigente: está evolucionando. No busca el respeto de la crítica tradicional, pero lo está consiguiendo desde los márgenes, convirtiendo el “guilty pleasure” en bandera generacional.
Addison Rae no está obsesionada con ser tomada en serio. Está demasiado ocupada disfrutando el show.
bgpa
EL EDITOR RECOMIENDA



