¡Porca miseria!

Con una “llamadita” del presidente Donald Trump cambió todo.

En todos los idiomas hay términos que se utilizan para agredir u ofender a quien los escucha. Debo decir que en mi casa el vocabulario de “buena educación” no se llevaba bien con los atropellos que tanto hacían reír a mis compañeros de escuela. Hace unos meses encontré a un compañero de la UNAM que, por ser hijo de italianos y por presumir, cuando había un problema, exclamaba: ¡Porca miseria!; lo cual era coreado por todos. Hoy lo recuerdo, porque sus palabras tienen un muy exacto significado.

Vivimos en 2026, siete años después de que aquel señor que ya no está, decidió destruir todo lo bueno que tenía nuestro país; no repetiré lo que usted sabe, estimado lector, pero la recordaré la destrucción de programas de alcance mundial, al aniquilar el sistema de salud, gastar miles de millones en proyectos que aún hoy muestran sus carencias, sólo podemos exclamar ¡porca miseria!

¡Porca miseria! ha sido la destrucción sistemática de nuestras instituciones: la Constitución, cientos de veces modificada, los Poderes convertidos en cueva de ladrones, elegidos por “acordeones”, cuyos integrantes no saben ni siquiera leer. La huella del daño ocasionado por seis años de una presidencia inmoral, ignorante y mendaz seguirá por muchos años más.

Porque, cuando ya se cumplió un año de la ascensión al poder de una mujer cuyo mérito principal es obedecer y cumplir todos los mandatos que le envía aquel que vive en La Chingada, tristemente sólo podemos exclamar ¡porca miseria!

Porque la mentira y el ocultamiento han sido la norma de cada mañanera, ya que en lugar de atender las críticas y observaciones de los reporteros del Salón Tesorería, ella se enoja, agrede, lanza amenazas a sus críticos y culpa de todo al expresidente Felipe Calderón, ofrece explicaciones y aclaraciones que nunca llegan, pero sí llegan los miles de bots que elogian por todos los medios a la señora Presidenta una u otra vez, mientras los expertos en imagen corporal confirman una y otra vez los conflictos interiores que tiene ella, expresados en ojos que parpadean, la mandíbula rígida y la sonrisa sarcástica Tristes mañaneras, ¡porca miseria!

Se conocen los delitos relacionados con el huachicol, delitos solapados desde la Presidencia anterior, cuyos responsables están en las más altas esferas del gobierno, delitos que siguen dañando al país, pero que en las mañaneras se ignoran y ocultan, ¡porca miseria!

Y como un ejemplo más de la miseria moral que campea en todo el territorio nacional, con motivo del descarrilamiento del Tren Interoceánico, cuando se conocieron todos los errores: maquinaria obsoleta, rieles descompuestos, trabes dañadas, cuyo trabajo de supervisión fue hecho por la familia del que ya se fue: ¡resultó que la fiscal general de la República acusó a los maquinistas y no dijo nada de las condiciones miserables de las vías. ¡Porca miseria! en la que están envueltos la Presidenta, la señora Piedra de Derechos Humanos y muchos políticos más.

Y ahora, después de que la señora Presidenta insistió una y otra vez que “por compasión a los hermanos cubanos”, seguiría enviando gasolina y diésel a Cuba, como lo ha hecho México por largos años, una “llamadita” del presidente Donald Trump cambió todo, se dejó de enviar o se enviarán “pequeñas cantidades”, lo que recuerda las palabras de Groucho Marx:  “Estos son mis principios, y si no les gustan, tengo otros”.

Así estamos, sorprendidos ante la magnitud de la desvergüenza de este gobierno, ante lo cual sólo podemos exclamar ¡“porca miseria”!  mientras nos unimos más para defender a México y todo lo que representa.

Porque frente al panorama que vivimos y sufrimos millones de mexicanos, frente a la negativa a hacer un balance real de lo que ocurre en el país y las relaciones cada vez más lamentables y contradictorias con otros países y otros mandatarios, seguiremos exclamando ¡porca miseria!, pero haremos todo lo posible para que todo cambie, ya somos millones quienes estamos abiertamente a favor del cambio, ¡lo vamos a conseguir!