'La 4ª compañía': La reseña de la película
La cinta del director mexicano Amir Galván cuenta la historia de la primera liga de futbol americano de México, donde los presos convertidos en deportistas, fueron coaccionados por las autoridades para cometer crímenes

CIUDAD DE MÉXICO.
La película La 4ª compañía es una mirada cruda al funcionamiento interno de los centros penitenciarios de la Ciudad de México a fines de los años 70 y principios de los 80, que no ha cambiado mucho hasta el día de hoy.
Aquí la reseña.
Título: La 4ª compañía
Director: Amir Galván Cervera, Mitzi Vanessa Arreola
Elenco: Adrián Ladrón, Manuel Ojeda, Dario T. Pie, Hernán Mendoza, Andoni Gracia, Gabino Rodríguez,
Después de El apando, tal vez ninguna cinta que retrate el sistema carcelario en México ha tenido la fuerza para mostrar lo que ocurre en el interior de estos lugares, hasta ahora, curiosamente contando con la presencia se Manuel Ojeda, quien participa en la cinta de Cazals como preso, ahora se dedica a encarnar al director de la penitenciaria.
Basada en hechos reales, y en lugar de Lecumberri ahora se opta por Santa Martha Acatitla, la cinta expone el cómo las altas esferas conformaron un equipo de futbol americano, de liga intermedia, denominado como Los Perros, la finalidad aparentemente era para que el deporte los ayudará a ser reinsertados en la sociedad y edificar su espíritu, pero esto llevaba una doble moral, paralelo a su identidad de jugadores, estos personajes son La 4ª compañía, un escuadrón dedicado a controlar los vicios de los internos y a delinquir por las noches, todo en favor de los altos directivos.
El vehículo para contar esta historia es Zambrano, un delincuente juvenil, quien atestigua estos y otros eventos que ocurren en la cárcel. Con una factura de primer mundo, en cuanto a fotografía, diseño de producción, edición y hasta soundtrack, que nos trasladan a una época con canciones como Yes sir I can boogie de Baccara, pasando por Chambacu, de Aurita Castillo y su conjunto; todos estos elementos se sienten como acierto.
Lo que pudiese ser el, pero del filme, pese a lo estilizado de su factura y a homenajes a cintas como El expreso de medianoche, recae en el guión y su narrativa, hay demasiadas viñetas que sirven como distractores del relato a presentar, además de que algunas actuaciones secundarias se sienten fuera de tono, cabe mencionar que algunos de los involucrados son presos reales.
La verosimilitud de la realidad a retratar es apabullante, esta carta visual con la finalidad de exterminar la corrupción, con los debidos abusos de las autoridades, tiene más virtudes que defectos. Se siente como un filme necesario.
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