Vamos a contar mentiras…

 

En boca del mentiroso, hasta lo cierto se hace dudoso.

 

Hay en la literatura numerosas referencias a la mentira, y muchos de nosotros seguramente escuchamos advertencias y anécdotas sobre la mentira; recuerdo a una tía que cuando en familia se descubría una mentira, decía oronda una sentencia muy atractiva: “La verdad desnuda es siempre mejor que la mentira mejor vestida”.

Mentiras inocentes en la vida diaria en casa, mentiras en la escuela, mentiras en el trabajo, mentiras por todos lados; mentiras, muchas mentiras en la historia que llevan a discusiones interminables allá en la secundaria o preparatoria; mentira, cada vez más evidentes, en la política. Esa fue tal vez la razón de la fama que tuvo la obra de teatro de Alfonso Paso, Vamos a contar mentiras, estrenada en 1961 en el teatro Beatriz de Madrid.

Los mexicanos llevamos muchos años oyendo mentiras, tanto de nuestros gobiernos como del extranjero; esto no significa que ignoremos las mentiras de otros gobiernos, sino que el peso de las mentiras tanto de los yanquis como de nuestro gobierno han cambiado el panorama de nuestros países, y por ellas se han afectado muchas instituciones que tardaron mucho tiempo en surgir y cristalizarse, y surgió una nueva forma de describir la noticia; llamada posverdad, en donde la verdad no cuenta, porque los hechos son menos influyentes en la opinión pública que las emociones, creencias personales o deseos; posverdad es una distorsión deliberada de la realidad usada para manipular la opinión, popularizada en la era digital mediante noticias falsas (fake news) y relatos en las redes sociales.

Siempre hemos escuchado mentiras en boca de los dueños del poder, pero fueron por demás comentadas los miles de mentiras que dijo Donald Trump siempre y en particular cuando fue presidente y ahora cuando se reeligió. Los libros relatando las mentiras son, por decir así, motivo de conversaciones, tanto en Estados Unidos como en todo el mundo.

Pero sin presumir, podemos decir que México es el campeón de la mentira que, aunque conocida y tolerada a medias en los gobiernos anteriores, ha tenido tal fuerza que llevó a investigadores y analistas a hacer cuentas de la cantidad de mentiras que dijo el que ya se fue y las que dice una y otra vez la señora Presidenta, miente, como decía el catecismo: “De pensamiento, palabra y obra”.

Verdad: hubo un descarrilamiento del Metro y murieron muchas personas, posverdad: no hay problema, se hará un análisis de lo ocurrido. Verdad: en un terreno baldío hay restos de cientos de individuos muertos y calcinados. Posverdad: no se han encontrado restos en ese lugar. Verdad: el tren interoceánico volcó por errores de construcción y material inadecuado, murieron muchos individuos. Posverdad: el motorista manejó a 65 kms/hora, debió manejas a 60. Km/h y no hay errores en la construcción del Interoceánico.

Y así podemos hacer relatos interminables de las mentiras con las que este gobierno quiere ocultar la verdad. Veamos: en economía vamos bien (crecimiento de 0.5%); en Pemex vamos bien (deuda ultramillonaria a proveedores, a pagar en cuatro años); el programa de salud dará cobertura a todos (faltan medicinas, equipo, médicos, análisis, estudios, etcétera), nuestra ayuda a Cuba es por humanismo, (¿y los mexicanos somos parias?); el asunto del huachicol está resuelto (no se ha detenido a ningún delincuente, político o narco).

Y ahora mentira (posverdad) presidencial unida a la mentira de los legisladores de Morena amenaza que la reforma electoral sirva para “abaratar” los comicios, eliminar a los plurinominales, y facilitar el voto en el extranjero (la realidad es que Morena quiere quedarse con los comicios a su modo).

No podemos aceptar más mentiras, nos uniremos para que surja la verdad, la verdad limpia, la verdad sencilla y luminosa. No es fantasía, es algo posible si nos unimos —como ya está sucediendo—, vemos trabajando a millones de mexicanos para denunciar todos los fraudes y corrupción que vemos cada día, y exigir que las elecciones sean limpias y sin mentiras.

Usted, estimado lector, tiene un voto que puede ser decisivo.

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