Juan Manuel Bernal actúa con hombres lobo, duelo y fractura social
El actor protagoniza la película Rabia, de Jorge Michel Grau, que formó parte de la sección Panorama de la 56 edición de Sitges, el Festival Internacional de Cine Fantástico de Catalunya

La lincantropía es tan sólo el detonador para abordar el tema de la pérdida, la ausencia, la salud mental y la relación de un padre con su hijo menor de edad en la película Rabia, dirigida por Jorge Michel Grau y protagonizada por Juan Manuel Bernal, Maximiliano Nájar Márquez y Mayra Batalla, que forma parte de la selección Panorama de la 56 edición de Sitges, el Festival Internacional de Cine Fantástico de Catalunya, donde se presentó este 12 y 13 de octubre.
Para el actor mexicano Juan Manuel Bernal ésta es su primera incursión en el género de terror con un personaje que alude a los hombres lobo, pero que, además, es padre de un niño a quien busca proteger a toda costa, en medio de un contexto de violencia.
“Mi trabajo como actor era entender la complejidad y ese mundo interior del personaje para sacrificarlo todo, sin decir qué. (La paternidad) es el amor más profundo, yo creo. No he tenido la fortuna de vivirlo, pero lo veo alrededor de mi familia y lo viví con mis padres, este amor profundo del padre hacia el hijo que es capaz de sacrificar cualquier cosa. Traté de entenderlo desde las entrañas, para proyectarlo en esta historia, en la que pareciera que el niño es culpable.
“Por otra parte, se aborda la esquizofrenia, se habla de la enfermedad mental. Afortunadamente, en estos tiempos, se habla mucho más de ello, pues la cabeza se enferma igual que cualquier otro órgano. Ir al psiquiatra no significa estar loco, sino tratar de sanar. Se habla de eso en una historia que es muy cruda, que hace un retrato de un microcosmos, que es este lugar al que llegan, que está lleno de violencia.
“Y aunque el padre trata de evitar que su hijo tenga contacto con la violencia, el niño la vive. Lo que sucede entre los dos parece como un mal entendimiento, hasta que en el desenlace queda muy claro”, destacó Bernal en entrevista con Excélsior.
En medio de estos conflictos, tanto familiares como sociales, hay uno más: La Luna llena transforma a ciertos hombres en lobos.
“Me encantaría que el espectador lo descubriera. Está esta cosa del mito del hombre lobo que aparece en la Luna, anochece y el hombre no se da cuenta que es un hombre lobo, se transforma. Vive lo que tiene que vivir como hombre lobo y, al amanecer, despierta y no sabe lo que pasó. Es como esta canción de los años 80, Lobo hombre en París. Como actor, fue llevarlo al fondo y meterme en la camisa, ver cómo sucedía. Fue bien interesante”, señaló.
En lo que más enfatizó Juan Manuel fue en el duelo, que sólo sana cuando “deja de doler” y, en el caso de ambos personajes, es un proceso que no ha concluido.
“Este personaje, desde que arranca la película, trae un duelo muy marcado. De hecho, hay momentos en que se autocastiga. No sabe qué hacer con él, como muchos seres humanos que conocemos, a los que ves enojados. Lo que me costó mucho trabajo es que es un hombre muy contenido, no expresa nada y no tiene a quién expresárselo, porque no deja que se le acerque nadie, ni a él ni al niño. Lo que no entendemos es qué es lo que está pasando en su cabeza, por qué está haciendo eso”, dijo.
Sin embargo, el actor compartió que los duelos que atravesó alguna vez, han pasado y que no explora, para sus interpretaciones, en ellos.
“Nunca soy un actor que reviva a mis muertos para poder llorar o para poder conectar con lo que estoy filmando. Eso nunca lo hago, no me gusta, eso para mí es sagrado. Yo vivo lo que vive el personaje. Respeto todas las técnicas, pero mis dolores son míos y no los del personaje”, precisó.
Y es que en Rabia, ya disponible en Prime Video, padre e hijo vienen huyendo de la violencia, tras el asesinato de la madre, durante un asalto.
“Eso no quedó en la película, pero de ahí vienen estos personajes”, acotó.
Sin embargo, al lugar al que llegan, también tiene un panorama de violencia con la que son recibidos, sin que sus vecinos sean sensibles a su llegada.
“Habla de la masculinidad tóxica y de la educación patriarcal que tenemos, en la que los hombres no lloran, se aguantan y para qué hablan, si se pueden madrear. Es decir, el cine, como espejo, nos muestra hacia dónde vamos.
“Desde la pandemia, la gente está enojada y nos desquitamos con el primero que pase. Hay una fractura y que, como humanidad, no estamos viendo. Estamos viviendo una descomposición social y esta película también habla de eso. Es un microcosmos alterado al que llegan, donde no son bien recibidos y son violentados por todo el entorno, por ser distintos o no. Es una metáfora de cómo vivimos”, concluyó.
El dato
CUIDA SU SALUD
El actor reveló que está cuidando su salud, tras una infección en uno de sus oídos: “Tuve una infección en la garganta que se me subió a la trompa de Eustaquio, el tubito que sube de la faringe al oído, que sólo se cura con paciencia, pero ya me siento mucho mejor”.
- Rabia es la segunda película de una trilogía acerca del duelo, del director Jorge Michel Grau, tras la cinta Somos lo que hay, de 2010.
Entiendo el género
Sobre el género de terror y del trabajo con un niño en el set de Rabia dijo:
“La manera de filmar este género fue un poco distinta a cómo es filmado el cine normalmente. Por otro lado, la historia que tenía Jorge Michel Grau es tan sólida, que soy un actor dócil, obediente, aunque muchas veces me quedaba con la duda de cómo se iba a entender, pero él tenía muy claro cómo iba a contar la historia, que era desde el punto de vista del niño. Eso me encantó, me pareció muy interesante.
“Así que puse lo mejor de mí y traté de entender a este personaje y su mundo, pues casi no habla, expresa más con los ojos lo que le está pasando por dentro, así que, literal, parece que trae rabia”.
En cuanto al trabajo con Maximiliano Nájar Márquez, destacó que es un niño rodeado de amor, siempre acompañado por sus padres y que contó con una coach que logró que expresara sus emociones a través de colores.
“Ahora ya es un adolescente, pero, durante la filmación, no pasó por nada desagradable, salvo el frío que pasamos todos en la montaña de Pachuca.
Con Carlos Carrera
Juan Manuel Bernal además forma parte del elenco de Confesiones, la película de Carlos Carrera, en la que comparte créditos con Ana Claudia Talancón, Claudia Ramírez, Emilio Treviño y Luis Gnecco, acerca de la desaparición de un integrante de una familia acomodada, cuya libertad está condicionada no por dinero, sino por revelar un secreto que irá de una a otra confesión, además de hablar de las redes sociales: “No siempre hay que hablar de la Cenicienta”, dijo Bernal. La película se presentará en el Festival Internacional de Cine de Morelia.
Nancy Méndez C.
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