‘El cuento de la criada’: en qué historias se basó la autora Margaret Atwood
Atwood construyó Gilead basándose en eventos históricos reales, lo que hace que su historia sea aterradoramente posible.

Desde su publicación en 1985, El cuento de la criada (The Handmaid’s Tale) de Margaret Atwood ha sido considerada una de las distopías más impactantes de la literatura contemporánea. La novela, que describe un régimen totalitario donde las mujeres son despojadas de sus derechos y sometidas a roles estrictamente controlados, no surgió de la mera imaginación de la autora.
Atwood se basó en eventos históricos reales, su propia experiencia y preocupaciones sobre el futuro de los derechos de las mujeres. Entre sus mayores influencias destacan regímenes opresivos, movimientos religiosos extremistas y cambios sociales y ambientales.
"No incluí nada en El cuento de la criada que no haya sucedido en algún lugar, en algún momento. No inventé nada. Solo puse todo junto en un solo lugar."
Atwood se inspiró en varios regímenes históricos que ejercieron un control absoluto sobre la población, especialmente sobre las mujeres. Entre ellos destacan:
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La Revolución Iraní (1979): un giro hacia la teocracia
Uno de los eventos contemporáneos que más influyó en la autora fue la Revolución Islámica de Irán en 1979. Antes de la revolución, Irán era un país con una sociedad relativamente occidentalizada, donde las mujeres tenían derechos que incluían la posibilidad de estudiar y trabajar libremente.
Sin embargo, con la llegada del Ayatolá Jomeini, el país se convirtió en una república islámica, imponiendo estrictas leyes religiosas. A las mujeres se les prohibió mostrar su cabello en público, fueron obligadas a usar velo y muchas perdieron el acceso a derechos básicos. Atwood vio cómo, en cuestión de meses, la vida de las mujeres iraníes cambió radicalmente, lo que la llevó a cuestionar qué pasaría si una sociedad similar se instaurara en Occidente.
El régimen nazi en Alemania: el control de la reproducción
Atwood también encontró inspiración en las políticas eugenésicas del régimen nazi, particularmente en su obsesión por controlar la reproducción y seleccionar qué personas eran dignas de perpetuar la raza “pura”.
Durante el Tercer Reich, el gobierno nazi estableció programas como Lebensborn, donde se alentaba a mujeres consideradas racialmente “adecuadas” a procrear con oficiales de las SS. Al mismo tiempo, implementaron esterilizaciones forzadas y exterminio sistemático de grupos que consideraban no aptos. Atwood trasladó este concepto a Gilead, donde las mujeres fértiles, llamadas criadas, son forzadas a procrear para la élite gobernante.
La Purga de Salem y el puritanismo en Estados Unidos: el sometimiento de las mujeres
El puritanismo estadounidense también influyó en la construcción de Gilead. Atwood estudió el fanatismo religioso en la Nueva Inglaterra del siglo XVII, particularmente la caza de brujas en Salem (1692).
Durante estos juicios, las mujeres fueron perseguidas y castigadas bajo acusaciones infundadas, muchas veces basadas en su independencia o en el simple hecho de desafiar normas sociales impuestas por hombres. Esta visión del castigo a la mujer como una forma de control moral y religioso se refleja en la estructura opresiva de Gilead.
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Crisis ambiental y la infertilidad: un futuro peligroso
Otro factor que contribuyó a la creación de Gilead fue la preocupación por el impacto ambiental en la fertilidad humana. Durante los años 70 y 80, estudios científicos advertían sobre los efectos de la contaminación química, la radiación y los desechos tóxicos en la salud reproductiva.
Atwood incorporó estos temores en la historia, mostrando cómo la crisis ambiental llevó a una disminución de la natalidad, lo que justificó la esclavización de mujeres fértiles como un “recurso nacional” para preservar la sociedad.
Mientras escribía la novela en 1984, Atwood vivió en Berlín Occidental, una ciudad dividida por el Muro de Berlín. La presencia de la Stasi (la policía secreta de Alemania Oriental) y el control sobre la población la hicieron reflexionar sobre cómo un estado totalitario puede manipular y oprimir a sus ciudadanos. Estas experiencias se reflejan en la vigilancia constante que sufren los personajes de la novela.
Más que una obra de ficción, El cuento de la criada es una advertencia sobre cómo las sociedades pueden despojar a las mujeres de sus derechos utilizando la religión, la moralidad o la seguridad nacional como justificación.
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