Crueldad fuera de casa

El director Jonathan Glazer exploró las sensaciones y motivaciones de las familias NaziS viviendo en medio del Holocausto

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¿Qué pensar de las familias que en la Segunda Guerra Mundial tuvieron el privilegio de degustar sus alimentos al interior de su hogar, mientras el eco llevaba lamentos y últimos suspiros de las víctimas de los campos de concentración de Auschwitz?

Zona de interés, el filme nominado al Oscar como Mejor película, plantea la pregunta a todo espectador que asista desde hoy a salas de cine.

“Lo que no quería es glamurizar, que es lo que generalmente hace el cine por ser un recurso fácil. Pensé que sólo quería observar, pero no quería una historia con el Holocausto de fondo, porque ya hay muchos libros en ese formato, así que hurgué profundo hasta saber lo que quería filmar:

“El contraste entre alguien tomando una taza de café en su cocina y otro siendo asesinado fuera de los muros. Que ambos extremos coexistieran y fueran una atmósfera que el espectador pudiera tomar como experiencia y, como yo, se preguntaran en qué momento planeaban irse o cuándo y quiénes los visitaban”, explicó Jonathan Glazer, el director británico detrás de la producción más cruda de la temporada de premios.

Cerca de un campo de concentración, el comandante nazi Rudolf Höss (Christian Friedel) y su esposa Hedwig (Sandra Hüller) educan a sus hijos con la normalidad de una familia viviendo en los barrios más tranquilos de Alemania, sin embargo, al vivir en 1943, su alrededor era sombrío debido a la muerte de personas inocentes.

De acuerdo con las investigaciones, Höss, la autoridad sirviente al régimen de Adolf Hitler, realmente vivió y fue el encargado del campo de concentración ubicado en Polonia y que alberga miles de visitantes y turistas curiosos al año: Auschwitz.

Así que Glazer, apoyado de un grupo de estudiosos, se dedicó dos años a realizar una investigación pero en los considerados libros negros, los testimonios que no tienen reflectores. Particularmente de Höss, se aventuró a rascar en la historia de sus trabajadoras domésticas y el jardinero que sobrevivió al conflicto.

“Él dejó un relato sobre una vez que Hedwig le reclamó a Rudolf su traslado fuera de Auschwitz, siendo el momento que, quiero pensar, ella se siente amenazada de perder todo por lo que ha trabajado tan duro, por eso el filme tiene (esta perspectiva) como primer plano”, explicó.

Así fue como el realizador (Under the Skin y Reencarnación) encontró un atípico drama familiar para trabajar un concepto en el que prefirió no mencionar que Höss es comandante de Auschwitz para que él y el público evitaran cualquier tipo de juicio.

“Así evadí que el genocidio fuera la idea central y se convirtiera en algo social: tratar de vernos a nosotros mismos por medio de lo que nos asusta como seres humanos”, agregó.

El cineasta, de 58 años, recordó que en uno de sus viajes a Polonia conoció a una mujer de 90 años que le compartió que en la SGM perteneció a un grupo clandestino de resistencia en su país, en donde acostumbró a salir a escondidas a dar de comer a los prisioneros.

“Me hizo pensar en mis hijos y lo que hay fuera de la ventana, lejos de su alrededor normal, saludable y feliz. Recordó que ella veía desde casa gente amarrada, sometida, golpeada y ejecutada, porque vivía a escasos dos kilómetros del campo de concentración”, narró.

Así que la hizo presente en la película de forma implícita. Glazer dice que esa benévola mujer está representada con la luz, las imágenes térmicas, quien toca la pacífica música y reúne fruta para dejarla al pie de quien la necesita. “Más que un personaje físico, es una energía”, redondeó.

Zona de interés está nominada como Mejor director, Mejor guion adaptado y Mejor película internacional, ayudando a que su protagonista femenina, Hüller, sea doble contendiente pues también es actriz principal en Anatomía de una caída, que cumple su segunda semana en cartelera.

Al tomar un ángulo diferente del conflicto bélico, el cineasta encontró la forma de aportar un documento diferente para complementar la historia de ese entonces y aportar material a los estudios antropológicos y sociológicos de una de las épocas más sombrías de la humanidad.

Como se explica en el Museo de Memoria y Tolerancia de la Ciudad de México, específicamente en la exposición referente a Ana Frank, las casas en ese entonces tenían bastantes pasajes usados como vías de escape y guaridas.

Mientras que las motivaciones de las personas eran completamente difíciles de asimilar, pues cada quien se veía impulsado por el instinto de sobrevivencia desde sus propias vivencias.

“De hecho, un día Sandra Hüller se acercó a preguntarme si Hedwig se sentía conmovida al hablar con Rudolf sobre su futuro y le dije: ‘¡por supuesto. Era un ser humano’. Y creo que la pregunta correcta es ¿qué la conmovía? Si ella sentía la necesidad de llorar en esa escena (por esa duda), le dije que lo hiciera”, concluyó.

Además de tener un amplio marco de investigación, Zona de interés tuvo su fuente primaria en la novela del mismo nombre escrita por el británico Martin Amis quien, curiosamente, falleció el mismo día que el filme tuvo su premier el año pasado en el festival de cine de Cannes.

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