Coco Máxima, una narradora sensual
La actriz trans será la guía del público y un tanto la rival del personaje de Elena Tejero, protagonizado por Irina Baeva, en la revista musical Aventurera, que hoy 20 de junio abre sus puertas en el Salón Los Ángeles

Elegante, sensual y retadora es como la actriz y cantante trans Coco Máxima entra a escena en la revista musical Aventurera, en el Salón Los Ángeles.
“Es como una especie de Emcee, del musical Cabaret; una narradora”, dice minutos después a Excélsior.
Los ensayos, bajo la dirección de Eric Morales, dan oportunidad a la compañía de afinar cada uno de los detalles de la producción de Juan Osorio.
Aventurera regresa al lugar que alzó, por primera vez, este título en su marquesina, en 1997. Hoy, 20 de junio, el recinto de la colonia Guerrero abrirá sus puertas para develar el trabajo incansable de sus protagonistas y creativos: La actriz rusa Irina Baeva como la aventurera, Elena Tejero, encabeza esta historia. Con ella estarán Olga Breeskin como Rosaura, la dueña del cabaret; Salvador Sánchez, como Rengo; Daniel Elbittar, como Lucio El Guapo, el padrote, y Emmanuel Palomares, en alternancia con Nicola Porcella, como Mario, hijo de Rosaura.
Todos ellos se mantienen de pie durante largos periodos y repiten las veces necesarias cada escena, para lograr un trabajo impecable que cautive las miradas de su próximo público. Es así que hacen a un lado sus egos y ante cada llamado a su nombre, acuden para interpretar a sus respectivos personajes con todo su talento.
El ensamble los arropa y el director no sólo observa, sino que, micrófono en mano, da apasionadamente indicaciones tanto al talento actoral como al creativo ante cada movimiento, hasta que, al obtener el resultado deseado, dice para todos “¡Es una belleza!”. Entonces, la emoción se desborda.
La adaptación que hizo Ximena Escalante a la historia de Álvaro Custodio, la cual remite a la película de 1950, que marcó el llamado cine de rumberas con Ninón Sevilla, está a punto de abrirse paso en este 2024 con música, bailarines, cantantes y actores en vivo, quienes harán este viaje en el tiempo a la vida nocturna de una época, con sus amores y dolores urbanos.
En unos minutos de descanso, Coco Máxima se sienta en una silla a un costado del salón y charla con Excélsior acerca de esta experiencia teatral, luego de formar parte de la telenovela El amor no tiene receta, también producción de Osorio.
“Yo estudié teatro musical. Soy egresada de la Royal School de Londres y Artestudio. Tengo 15 años haciendo esto, así que para mí es como nadar: estoy como pez en el agua. Fui host y emcee de uno de los mejores lugares de la Ciudad de México, El Sirenito, que tiene un gran show de chicas trans e imitadoras y yo las presentaba. Era lidiar con muchísima gente de un nivel muy alto y artistas que iban a visitarnos cuando yo estaba.
“Todo se hacía con mucha elegancia, fino, sin vulgaridad, a pesar de ser muy sensual mi participación siempre; lo hacía con mucha finura para que la gente no sintiera ningún atrevimiento.
“Ahora, (en Aventurera) el mayor reto es ensamblar todo esto en el Salón Los Ángeles. La producción de Juan Osorio es muy grande, lo que nos hace sentirnos muy cómodos, así que, para mí, estar aquí, es de alto nivel. Es la primera vez que estoy en una obra de teatro musical con un equipo tan grande y tan completo”, expresó Coco Máxima.
La actriz tendrá la oportunidad de jugar en otros roles. Es así que hará referencia a la mamá de Aventurera, la señora Consuelo, “un personaje doble cara que tiene mucho peso”, y también será una competidora de Elena Tejero, pues, como presentadora del cabaret, se genera un recelo entre ambos personajes, ambos queriendo ser la estrella de la noche.
“Habrá ciertos piques, se le notan los celos. Va en transición como presentadora de un cabaret y de otro, que son escenarios de los que habla la historia. No hay manera de comparar lo que ya vieron con esto que van a ver de Aventurera. Es totalmente diferente, porque la historia está encaminada en representar la película.
“Es muy distinto a lo que hizo Carmen Salinas. Pero, obviamente, le estamos haciendo un homenaje a ella, pues habrá una persona al principio que la imitará y hará una especie de monólogo lindo y tan divertido como ella era”, dijo.
Para Coco, la compañía es como una familia, pues muchos de sus integrantes también vienen de la telenovela y con quienes va conociendo en el trayecto, la clave es divertirse juntos, por lo que va por buen camino.
“Nos aconsejamos mucho. Hay una conexión muy linda y honesta”, acotó.
NARRATIVAS INCLUYENTES
En el mes del orgullo LGBTQ+, Coco Máxima se mostró satisfecha de que las narrativas sean cada vez más incluyentes y que la comunidad se sienta representada en ellas.
“Me parece algo divino que esté sucediendo. Desde el año pasado ha estado habiendo muchísima inclusión dentro de los espectáculos y ahora también dentro de la televisión como lo hicimos en El amor no tiene receta y en otras producciones, en las que hay parejas LGBTQ+.
“Acá (en Aventurera) no estamos enfatizando mucho que soy de la comunidad, pero ya lo saben, porque aparte me voy a llamar Nandy (como en la telenovela). Así que el nombre y la esencia hablan por sí solas y van a conectar con la comunidad trans.
“¿Por qué no se habla acá? Porque justo en los años 50 no se podía. Que yo dijera ‘soy una cabaretera trans o una vedette trans’, me encantaría, pero no, porque en esa época la hubieran corrido o estaría en un lugar muy underground. Sin embargo, en la esencia y el nombre es donde estamos marcando la banderita”, precisó.
Para la actriz, hablar de los temas de la comunidad LGBTQ+ es vital, para que la gente se informe y reflexione al respecto.
“Si no existieran este tipo de producciones, la gente no concientizaría lo que estamos viviendo afuera, porque mucha gente cree que lo estamos haciendo por libertinaje o rebeldía o cosas negativas que no permiten sensibilizarnos. Así que este tipo de espectáculos e historias dan al público una perspectiva sincera, humilde y honesta de lo que somos y cómo lo vivimos.
“No todo en nuestra comunidad es prostitución, fiestas, drogas y alcohol, porque así nos han pintado en muchos lugares, pero eso ¡lo hacemos todos, todes! Que no nos crucifiquen”, destacó.
Incluso tales historias abren precedentes, desde el punto de vista de Coco, para quienes aún no se revelan como parte de la comunidad.
“Claro, debes tener un referente. Yo crecí sin ellos. Yo supe que existían las mujeres trans hasta que tuve 18 años y vi a Alejandra Bogue en la televisión. Fue la primera vez que yo supe que era una persona trans y me puse investigar qué era y que no era un hombre vestido de mujer, sino una mujer trans.
“Yo supe que era trans desde los cuatro años de edad y nadie me quiso escuchar. Mi familia me veía como una loca, un loquito pues. Me decían ‘es no se pregunta, tú eres hombre y se acabó, ante los ojos de Dios y de la sociedad y ya, no puedes vestirte de rosa, traer collares, anillos’. Muchísimas cosas.
“Yo soy de Chihuahua y la mente conservadora era demasiado”, concluyó.
EL EDITOR RECOMIENDA



