Cineteca Nacional, 50 años de orgullo fílmico
La Cineteca Nacional cumple medio siglo de formar públicos, de difundir el cine mexicano, de traer propuestas extranjeras y de festivales, así como de resguardar, restaurar y conservar nuestra historia fílmica

La Cineteca Nacional, que se ha encargado de poner al alcance de todos propuestas fílmicas nacionales e internacionales, que le ha dado cabida a cineastas independientes tanto mexicanos como extranjeros; que ha sido sede de premieres de renombre y que es símbolo de orgullo nacional al ser catalogada como la cineteca más grande del mundo, cumple hoy 50 años de vida, medio siglo de historia y de ver pasar lo mejor del séptimo arte.
¡No hay ninguna otra Cineteca así en el mundo, no hay nada así! El año pasado se llevó a cabo el congreso de la FIAF (Federación Internacional de Archivos Fílmicos) que organizó la Filmoteca de la UNAM aquí en México y la clausura se hizo aquí. Vinieron delegados de más o menos 40 países diferentes y se les caía la baba al ver nuestra cineteca. Ellos, si bien les va, tienen dos o tres salas y al ver esto quedan impactados. Imagínate, ya tenemos la Cineteca de las Artes y ya pronto tendremos la de Chapultepec. Mira, México no es un país de primer mundo, sin embargo, en lo cultural es único y ahí nos tocó el lado bueno de la historia”, contó Alejandro Pelayo, director de la Cineteca Nacional y quien ha sido hasta hoy, la persona con más años al frente de la Cineteca, a Excélsior.

Alejandro Pelayo —catalogado como el primer director que tuvo la Cineteca cuando en 1997 ésta dejó de ser parte de la Secretaría de Gobernación para pasar al Consejo Nacional de las Artes, entonces Conaculta, hoy Secretaría de Cultura— contó que el recinto llevará a cabo una serie de actividades para celebrar sus 50 años.
Entre los eventos especiales están una serie de ciclos que se programarán mes con mes, dando inicio con uno dedicado al director Fernando de Fuentes, cuya cinta El compadre Mendoza (1934) inauguró la Cineteca Nacional; también se editará un libro conmemorativo bajo la tutela de Catherine Bloch y hoy todas las funciones serán gratuitas.
Vamos a echar la Cineteca por la ventana. Ya empezamos con el ciclo a Sergio Leone, vamos tener una retrospectiva de la realizadora húngara Márta Mészáros, vamos a tener un ciclo maravilloso de Nicholas Ray, viene Luchino Visconti, viene Akira Kurosawa y la idea es que cada mes tengas una retrospectiva diferente todo el año. Además, este miércoles todas las funciones van a ser gratuitas porque queremos celebrar con nuestro público querido, queremos festejar y ojalá venga toda la gente”, relató Pelayo, quien dirigió la Cineteca Nacional de 1997 a 1999 y después de 2013 hasta este año, que concluya la actual administración.
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Inaugurada de manera oficial el 17 de enero de 1974 por la administración del entonces presidente Luis Echeverría, la Cineteca Nacional se ha posicionado como uno de los referentes cinematográficos de nuestro país y del mundo entero, cuya misión es la de preservar, catalogar, exhibir, restaurar y difundir, principalmente, el patrimonio fílmico de México, así como el cine internacional, a través de una cartelera conformada por estrenos, retrospectivas, por la Muestra de La Cineteca, por el Foro, el Tour de Cine Francés, entre otras.

La Cineteca no son diez salas de cine, es un lugar donde está nuestra memoria fílmica preservada, el lugar en el que esa memoria fílmica se está restaurando y donde a través de libros, de la videoteca, de la experiencia de ir a la Cineteca, puedes aprovechar este gran lugar que sigue teniendo una apertura maravillosa”, contó el crítico de cine José Antonio Valdés Peña, a Excélsior.
Al haber trabajado durante 21 años en la Cineteca Nacional y haberse involucrado en las áreas de acervos, publicaciones, investigación y difusión, se le preguntó a Valdés Peña qué es lo que más recuerda de su paso por la Cineteca y aunque su mente se llenó de anécdotas y personalidades —como cuando vio a Willem Dafoe comprando DVD, conoció al cinefotógrafo Gabriel Figueroa o se topó con Theo Angelopoulos o Sophia Loren—, resaltó una premier muy particular relacionada con una película de Steven Spielberg.

En cuanto a premieres, la de Jurassic Park fue absolutamente inolvidable. Las filas para comprar los boletos iban desde la Avenida México Coyoacán hasta la esquina de Eje 8, hasta ahí llegaba. Fue una de las premieres que realizó en su momento la directora de la Cineteca, Guadalupe Ferrer, y sin duda con ésta y otras que ella hizo, fue la que acabó pagando las bóvedas de la Cineteca. Recuerdo que la película se pasó todo el día en las cuatro salas que había y todo el día hubo venta de boletos y gente”, compartió Valdés Peña, actual director de la Escuela de Cine y Televisión del CECC Pedregal y quien sigue impartiendo cursos y diplomados en la Cineteca Nacional.
Enrique Figueroa, crítico de cine, licenciado en Historia y formador de nuevas audiencias, ha aprovechado los servicios que ofrece la Cineteca Nacional para llevar a sus alumnos, que van de los 8 a los 13 años, y a quienes les da clases de Apreciación y Realización Cinematográfica en la alcaldía Benito Juárez, para que conozcan la Cineteca Nacional. La idea es que los niños se adentren a áreas que no se conocen tanto y que están al alcance de todo el público.
Veo a la Cineteca como el oasis del cine en México. Lo veo como cuando uno está en el desierto, de repente ves toda la oferta (en cines) que puede ser un poco decepcionante y dices: ‘Sabes qué, yo voy a ir al oasis en donde sé que voy a encontrar agua que me va a refrescar, así me pasa con la Cineteca y es lo que les digo a mis alumnos a los que llevo por primera vez ahí. También los llevo a que conozcan las bóvedas, pues es algo que me gusta mucho hacer porque no se conoce que ese lugar está ahí a disposición para todos”, expresó Figueroa.

La Cineteca Nacional, que actualmente cuenta con la sede ubicada en Xoco y otra en el Centro Nacional de las Artes (y que está a la espera de una extensión en Chapultepec) se ha mantenido firme a pesar de las turbulencias políticas, de los cambios de administraciones y de distintos partidos políticos que han gobernado al país.
50 años de la Cineteca Nacional nos habla de una gran continuidad, es decir, es de las pocas instituciones que ha logrado tener una continuidad sin cambios muy radicales de política. Si te das cuenta, han sido tres administraciones, han sido tres partidos políticos distintos: arranca con los priistas, luego fueron los panistas y ahora estamos con Morena. Para mí, la columna vertebral de dicha continuidad está en ese cine de búsqueda artística y su interés fundamental es crear el arte cinematográfico. Ése es el cine que pasa la Cineteca, el cine al que se ha dedicado, aunque a veces pasamos cintas que están justo en el límite como Napoleón o Extrañas criaturas, pero buscamos seleccionar cine más artístico, más de búsqueda, más de los festivales y lo mejor del cine mexicano”, comentó Pelayo.
José Antonio Valdés se sumó a lo expresado por Pelayo y fue muy claro al señalar que la Cineteca debe tener continuidad en su visión y misión sin importar el partido que llegue en las próximas elecciones al poder.
Me tocó ver de todo, me tocaron épocas muy buenas, me tocaron otras en donde teníamos que trabajar con los medios que teníamos, pero finalmente ésa es la historia, no de la Cineteca Nacional, sino la historia de nuestro país y la del cine en México. Éste se renueva cada seis años y dependiendo de la política cultural, buena, mala, negativa o positiva, es como le va, entonces en este caso la Cineteca Nacional cumple 50 años en otro fin de sexenio y vamos a ver, dependiendo de lo que suceda este año, cuál va a ser el destino de la Cineteca, que desde mi punto de vista tendrá que mantener su misión y visión”, reflexionó Valdés Peña.

La Cineteca Nacional, que se inauguró en donde hoy están los Estudios Churubusco y que tras un incendio acontecido en marzo de 1982 que arrasó con el lugar se mudó a Xoco, su actual ubicación, también se ha dedicado a la restauración de cintas. El laboratorio Elena Sánchez Valenzuela, que se implementó durante la dirección de Paula Astorga, cuenta con dispositivos de alta tecnología que lo hacen único en Iberoamérica.
Algunos de los títulos que se han restaurado son Los caifanes, de Juan Ibáñez; El bulto, de Gabriel Retes; Profundo carmesí, de Arturo Ripstein, o La sombra del caudillo, de Julio Bracho.
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