Música para el alma

André Rieu, el director holandés que visitará México en 2017, asegura que en tiempos difíciles, la música une naciones

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CIUDAD DE MÉXICO.

Como el amor —para los más románticos— la música cruza fronteras, pero también une naciones. En un mundo con violencia, guerras y proble­mas sociales, la música tiene el gran poder de hacer olvidar las penas por un tiempo de quien la escucha y llenar sus corazones de alegría o por lo menos, dice el director de or­questa holandés, André Rieu, es lo que intenta hacer en cada presentación que ofrece.

Famoso en todo el plane­ta por los recitales que dirige en lugares tan sorprendentes como la Plaza Roja de Moscú, el también violinista y com­positor asegura que la músi­ca en vivo une a las personas porque es atemporal, “evoca amor y se disfruta en lo pro­fundo del corazón y el alma. Algo que hace mucha falta en la actualidad”.

Aclamado por millones que lo ven alrededor del mun­do, ya sea a través de shows en vivo o de los DVD que se ven­den como pan caliente, Rieu visitará nuestro país el si­guiente año, a cuyo público lo definen como grandioso.

Tienen mucha energía y una calidez única en el mun­do. Siempre escucharlos can­tar con la orquesta y mirar sus sonrisas desde el escenario me hace muy feliz”, comparte en entrevista.

Con una presentación en Monterrey, otra en Guadala­jara y dos más en la Ciudad de México, el músico prefiere no adelantar mucho sobre lo que verá el público, pues quie­re que se sorprenda, aunque asegura que habrá grandes momentos llenos de magia y emociones.

El abanico musical que el holandés ofrece en sus recita­les con su Johann Strauss Or­chestra, es tan variado como géneros existen. Lo mismo abarca valses europeos, mú­sica clásica, popular, folk, tea­tro musical y hasta mariachi.

Pero una de las vertientes que más agradan al público y también a él, son los villanci­cos, ya que la Navidad, subra­ya, es la época más romántica del año.

“Es maravilloso tener tan­tas canciones. Probablemente no hay ninguna otra celebra­ción en el mundo con tan­ta música y con maravillosas composiciones. Acostumbro a interpretar villancicos en el escenario y la atmósfera en el público es maravillosa.

Prefiero los villancicos tradicionales a los modernos, sobre todo Adeste Fideles, Jingle Bells o Blanca Navidad, pero probablemente diría que Noche de paz es mi favorito”, comparte.

 Aunque eso sí, nunca tra­bajaría en Navidad. Rieu re­gresará este sábado de una gira por Reino Unido y ten­drá una celebración con toda la orquesta y su staff en el estudio, y después todos irán a casa para estar con sus fami­lias y disfrutar de dos semanas de vacaciones.

Siempre paso la Navidad en casa. Varias personas me han ofrecido millones (de dó­lares) por dar un concierto ese día, pero siempre he dicho que no, Navidad es para mi familia. Mi familia es lo más importante en mi vida. Sin mi esposa estaría en el hoyo”, comenta.

LA OTRA NAVIDAD

André Rieu nació el 1 de octu­bre de 1949. A la edad de cinco años empezó a tocar el violín y tras continuar con estudios y tocar en varias orquestas, fun­dó la Johann Strauss Orchestra en 1987 con tan sólo 12 miem­bros; actualmente tocan entre 80 y 150 músicos. Se ha en­cargado de llevar la música de orquesta a grandes públicos y espacios por prácticamente los cinco continentes, al grado que en 2009 fue catalogado por la revista Billboard como el artista hombre más exitoso en gira.

Pero entre el vaivén de las giras y las excentricidades de sus presentaciones, es un hombre que disfruta de estar con sus nietos, con los que le encanta jugar y leer, así como pasar la celebración más im­portante de Países Bajos, el 5 de diciembre: la fiesta de San Nicolás y cuando los ni­ños reciben la mayoría de sus regalos.

“San Nicolás navega con los pedritos (ayudantes) y cuando llegan a Tierra, todas las campanas de las iglesias suenan para celebrarlo. San Nicolás se viste con sus ropas rojas y dirige una procesión a través de la ciudad montado en un caballo blanco.

“Cada ciudad tiene algunos ayudantes de San Nicolás ves­tidos igual que él y que ayu­dan a repartir los regalos. No hay que confundir a San Nico­lás con Santaclós; Santaclós viene en la víspera de Navi­dad y es de Laponia (Finlan­dia). Así que los niños de aquí tienen dos días en los que re­ciben regalos, son muy afor­tunados”, explica el violinista.

Pero la festividad no sólo es importante para él por eso, sino porque durante una fies­ta de San Nicolás conoció a su esposa Marjorie, con quien lleva 42 años casado.

Con ella, sus hijos y más in­vitados, pasará las fiestas.“¿Un deseo de Navi­dad?”, cuestiona sorprendido.

Amor, salud y felicidad para todos. Mi orquesta y yo esta­mos muy ansiosos de regre­sar con todos ustedes en 2017! Feliz Navidad y un Feliz Año Nuevo”, concluye.

hch

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