A 70 años de la SACM

Armando Manzanero habla de cómo está la Sociedad de Autores y Compositores de México

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Para Armando Manzanero, presidente de la Sociedad de Autores y Compositores de México, Roberto Cantoral fue quien más auge le dio a la asociación. Foto: Hector Lopez Ramirez

CIUDAD DE MÉXICO, 22 de marzo.- “Hablemos de canción romántica, esa es la que está destinada a la eternidad, el vestido que tiene se llama eternidad” dice Armando Manzanero, afamado compositor e intérprete y también presidente de la Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM) al inicio de la entrevista concedida en exclusiva a Excélsior.

“Todos queremos acercarnos al amor. Los tiempos, las palabras, los estilos cambian y les ponen nombre a los ritmos. Pero sabe, sólo existen dos tipos de canciones, las buenas y las malas.

Las malas cumplen un cometido de ganar un público en un tiempo, de ganar dinero que va de acuerdo con la popularidad, y las buenas se quedan para siempre. Le puedo decir esto por los 80 años que tengo.”

Una peculiar historia de amor

Para Manzanero, la historia de la SACM que cumple hoy 70 años de existir es “una de las historias más románticas que puede haber. Compositores tenían que ser los que la conformaron” —afirma desde su oficina de Mayorazgo.

Explica que todo comenzó con Tata Nacho, Gonzalo Curiel, Mario Talavera, Alfonso Esparza Oteo y Consuelo Velázquez, entre otros. Compositores todos, reconocidos todos.

Curiosamente es la única sociedad que está manejada por compositores y ahora más que nunca. Aquí hay trabajando compositores, hijos de compositores y nietos de compositores”.

Por ejemplo cita: “Alvarito Carrillo está en la grabadora, José Alfredo Jiménez hijo manejando el catálogo de oro y cuando uno oye el nombre Arturo Cordero sabe que es el hijo de Víctor Cordero autor de Juan Charrasqueado.

—¿Se acabaron ya los tiempos en que ser compositor significaba sinónimo de pobreza como el caso Juventino Rosas?

—Tiene que acabarse, cuando menos la SACM ha pretendido acabar con eso desde que existió. Y lo hizo con el deseo de capturar todos lo derechos de autor de las grandes canciones que los mexicanos tienen.

México es el dueño del catálogo más bello de música que pueda existir, puede haber más famosos, pero no más bellos y lo digo desde mi corazón.”

Explica que quien le dio mayor auge a la SACM fue Roberto Cantoral.

Roberto Cantoral formó un consejo de personas que no necesitaban estar buscando para comer; ya tenían su problema económico resuelto. Es ahí cuando la sociedad arranca, cuando se empieza a cobrar e inicia la lucha y la forma de cómo meter en cintura a los que no entendían el derecho de autor. Era un ‘cueste lo que cueste’. Teatros, hoteles, palenques, televisión, radio, todos tuvieron que pagar”.

El enemigo número uno

Apunta Manzanero que cuando entró pensaba que teatros, hoteles, palenques, fiestas, bailes, todo iba a estar resuelto.

“Y me di cuenta que no. Todos los días hay un problema y todos los días comienza una nueva lucha. La más importante que tenemos hoy en día es el de las nuevas tecnologías. Creo que ha sido el dolor de cabeza más grande que hemos tenido. Aquí estamos hablando de música, pero yo creo que afecta a todos los creadores.

“Lo mismo discos, películas, libros. La gente, por lógica, quisiera tener todo gratis, sin ponerse a pensar que hay un compositor, que hay un dueño de música, un autor cuya participación en esta vida es la música. La música es tan importante para el alma. La primera compañera que el hombre tiene desde que nace hasta que se va. Se nace, se vive y nos vamos con música.

La piratería física, inclusive, vamos a decir que resulta un biberón de teta al lado de la que se baja por internet. Antes había que comprar un disco y ahora nada más se meten a internet y bajan lo que quieren de sitios irregulares. Claro, no quiero generalizar porque ya hay compañías en regla y están en plena disposición de pagar lo que venden.”

Para él, en el problema hay una equivocación muy grande.

“Los que usan internet protestan porque piensan que todo lo que hay en internet es gratis para que la cultura no se interrumpa y no se le niegue el derecho a la información a la gente. Pero no es cierto. El internet es gratis, mas no su contenido con dueño.

“No creo que los herederos de los grandes pintores como Picasso no quieran recibir las regalías cada vez que se reproduce una de sus pinturas. No creo que Mariano Rivera, hijo de Consuelito Velázquez, quiera que la música de su mamá la bajen sin pagarla. ¿De qué vive uno? Yo no voy a una tienda de autos y me llevo uno sin pagarlo.

“La canción tiene dueño, un libro tiene dueño y se requiere vivir de ello. Ese es el oficio que el compositor eligió. Yo vivo de mis regalías porque tuve el privilegio y la suerte de que mi música salió a todo el mundo, pero no me pagan completo.

Sin una regulación clara, todos perdemos, y como lo que se baja no es un objeto, la situación se complica. Con el agravante de que la mayor parte de esos sitios no son mexicanos. Spotify me paga, Google me paga, iTunes me paga, pero hay muchas que no. Yo tengo música en mi teléfono, pero claro, yo la compro”.

Sentencia:

“El problema está en la gente que vive en la ilegalidad. Nosotros tenemos que aprender a vivir en la legalidad, pero no sólo en la música. No podemos estar robándonos la luz, poner diablitos, no pagar los impuestos; el mundo que se vive actualmente así es.

Yo voy a lo mío, a la música. No hay persona que no quiera oír su radio desde que amanece. Tengo 80 años, desde que me levanto pongo música.

La globalización, le dicen, hace que nos llegue música de todo el mundo y tenemos que saber competir con ella; afortunadamente competimos con ella. Por cada español o inglés que nos llegue, tenemos un mexicano que da la guerra. Es que la lucha y la música que el compositor tiene que  tener es eterna.”

Lucha por el derecho de autor

Se le pregunta a Manzanero por La Bamba y responde apasionado: “Es un caso inmensamente especial donde tiene que ver la responsabilidad de una editorial. Las canciones en Estados Unidos tienen que renovar su registro cada 35 años. No hablemos de desgraciadamente, que suena muy fuerte, de que gran parte del catálogo mexicano pertenece a filiales extranjeras.

“Qué pasaba. Pues que en el momento en que un mexicano registraba su canción allá, automáticamente ya pertenecía a Peer International. Cuando una canción se grababa, Europa tomaba su 50% y mandaba el resto a Nueva York, Nueva York tomaba su 50% y mandaba el resto a México, en México se tomaba el 50% y se daba el resto al autor. 

Resultado: 12 centavos punto cinco por cada canción que se cobraba. Ese era el gran problema. Pero tenía que ser así. Si no, no había registro. Son problemas inmensamente grandes y que fueron entonces problemas a perpetuidad. Después, con la SACM logramos que las leyes fueran más benignas. Y ahora los compositores decidimos el porcentaje que nos conviene y en el tiempo que nos conviene”.

La Bamba fue registrada como americana, no se refrendó y quedó suelta. Vinieron los ingleses y ahora La Bamba es inglesa. El vals Sobre las olas, por mucho tiempo, perteneció a una editorial alemana. Era tan perfecto que nadie creía que fuese de un mexicano y ya ve, Juventino Rosas acabó como la gran mayoría de los compositores que murieron: dados en la madre.

“Pero Sobre las olas ya es mexicano; es lo mínimo que podíamos hacer. Insisto en que hay que dar la lucha. Habrá temas de otros lados que llegan por el cine, la radio. Nos pueden ganar por cantidad, pero en calidad jamás. Los mexicanos somos los más fregones que pueden haber en el mundo y me hago cargo de mis palabras.

“Mire. Todo lo que ve aquí, está hecho a puro pulmón, como dice la canción. Soy tan fanático de la SACM que a veces quisiera pedirle a mis hijos que mis cenizas queden aquí. Regadas en este hermoso jardín, con estos hermosos árboles.

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