El dulce sabor del éxito

Los protagonistas de la teleserie 'Dulce amargo' están satifechos por los resultados de la serie, que marca un antes y un después en sus carreras

CIUDAD DE MÉXICO, 28 de junio.- Después de ocho meses de grabaciones en Caracas, Venezuela, Dulce amargo llega hoy a su final de transmisiones, por la señal de Cadenatres a las 20:00 horas, y cierra el ciclo de cada uno de sus personajes a su justa medida.

El último no será un capítulo complaciente, como ocurre en las telenovelas clásicas, por la sencilla razón de que ésta no lo fue. La teleserie mostró los conflictos internos de cuatro matrimonios diferentes, sus fracturas y lazos amorosos, tal y como podrían ocurrir en la vida misma.

Sin embargo, la historia no dejó de ser ficción y fue creada con contenidos que atrajeran a públicos diversos con comedia, drama y su respectiva carga de melodrama en la que el amor era un tema recurrente.

La coproducción de Cadenatres, en México, y Televen, en Venezuela tuvo como locaciones principales las calles de Caracas y las instalaciones de la televisora venezolana. Además contó con actores de ambas nacionalidades que no sólo compartieron el idioma, sino también se unieron en una trama universal: las relaciones humanas.

A través de 120 episodios, el televidente fue testigo de los problemas de cada pareja, como si pudiera ver en la rendija de las puertas, de acuerdo no sólo con sus protagonistas, sino también de la guionista Iris Dubs.

Dulce amargo fue una adaptación de la telenovela chilena Los treinta (2005) y tuvo como protagonistas principales a la venezolana Scarlet Ortiz (Mariana) y los mexicanos Erik Hayser (Nicolás) y Fernando Noriega (Diego), quienes interpretaron el principal triángulo amoroso, mismo del que se atestiguará un final inesperado.

Súbito desenlace

Mariana y Nicolás, quienes están a punto de celebrar su aniversario de siete años, se separan debido a una decisión personal de ella, quien a pesar de tener la familia perfecta, solvente, con una carrera profesional y un hijo, renuncia a todo para buscarse a sí misma.

En el trayecto, Diego la conquista y se enrola en una pasión desenfrenada, sin saber que tras este hombre se oculta un sicópata, mismo que en los últimos capítulos de la teleserie está cada vez más al descubierto, al grado de que no sólo manipula sexualmente a Mariana, sino que luego de su negativa, la acosa, secuestra a su hijo y tiene otras intenciones reveladas al final.

“Fue un personaje muy rico en muchos sentidos. Me sentí contento de no haber caído en un cliché y construir diferentes capas de este personaje. En diferentes escenas, Diego muestra sus debilidades y las razones por las que reacciona de esta manera. Fue ahí donde me enfoqué para que se mostrara parte del por qué de su comportamiento. Tomé como referencia a personas que he llegado a conocer e hice una mezcla entre lo que investigué, por parte de la medicina, y mucho lo fui encontrando mientras lo hacía.

“Son personajes pasionales, la gente que se deja llevar por el odio, la venganza, hacer sentir mal al otro porque alguna vez te hicieron sentir mal a ti... le gana la emoción ante el razonamiento. Sin embargo, desde mi punto de vista, es bastante desagradable que la gente no pueda salir adelante de una situación difícil y que cree que va a encontrar la felicidad dañando a otros. Este hombre está obsesionado y trae una venganza, es una bomba de tiempo”, expresó Fernando Noriega a Excélsior.

Diego comienza con una venganza contra Nicolás que desea concretar a través de Mariana, al inicio de la historia. Sin embargo, ese odio se transforma en amor y Diego entra en un conflicto.

“Lo más importante es que la gente quede contenta con el final del personaje. Este papel es muy odiado y tenemos escenas increíbles rumbo al final, donde él se ve realmente cómo es. No es un final esperanzador, por lo menos no para Diego, a quien le tienden la mano y él decide seguir su camino. Creo que como en la vida, uno toma sus decisiones y labra su propio destino y su futuro”, señaló el actor.

Para Scarlet Ortiz, Dulce amargo marcó una historia diferente en su carrera.

“Cualquier cosa puede pasar en el final. Mariana ha sido muy complicado de interpretar, sobre todo al principio, porque peleé mucho con sus decisiones y al final tenía que estar en paz con ella, así que traté de aceptarla. Es una mujer compleja, con decisiones erradas. No la puedo juzgar, hay que vivir la situación en la que está para decir qué hubiera hecho yo.

“En principio sí me compliqué mucho porque soy madre y bueno, entendía que dejara al marido si estaba harta, ¡pero al hijo! A mí no me entra en la cabeza. A Mariana sí y cada cabeza es un mundo. Mucha gente en las redes sociales me dijo que estaba loca esta mujer, pero otros que la entendían y habían hecho lo mismo. Es entonces que te das cuenta que pasan cosas en la vida y que no siempre te las presentan en televisión. El ser humano es muy complejo y no hay nadie perfecto. Esta teleserie no está divorciada de la realidad”, detalló la venezolana.

Erik Hayser celebró con esta historia sus diez años de trayectoria y su primer personaje de padre de familia, quien luego de la estabilidad se sumerge en el descontrol tras la decisión de su mujer (Scarlet Ortiz).

“Siento la misma felicidad que sentía al principio. Estoy contento con los resultados y de ver que la gente ha recibido tan bien este producto, tanto en Venezuela como en México. Me quedo con la parte personal, porque es la primera vez que trabajo fuera de México y crecí en mucho aspectos a nivel humano.

“La historia fue un gran entrenamiento porque tuvimos poco tiempo para preparar las escenas y estudiar, así que me ha preparado para ser más efectivo y trabajar en otros proyectos.

“Valoré mucho nuestra cultura, nuestro país, extrañé mucho a mi familia, mi novia. Fue una sacudida que me dijo que hay que aprovechar más a los seres que uno ama. Soy ahora más paciente y disfruto mucho estar conmigo mismo, eso también se siente bien y esta experiencia me ha ayudado a hacerlo”, precisó Hayser.

Lejos de casa

Durante una visita a las instalaciones de Excélsior, a tres meses de haber concluido las grabaciones de Dulce amargo, Alejandra Ambrosi y Juan Carlos Martín del Campo compartieron la experiencia que fue el dejar México durante diez meses, para emprender una nueva aventura en Venezuela, país que les ofreció un mosaico cultural, social y político distinto al que estaban acostumbrados.

“La experiencia que vivimos allá fue bastante enriquecedora. Por un lado estuvimos en Venezuela justo en un año que fue histórico para ellos, pues presenciamos la muerte del presidente Hugo Chávez, y por el otro lado, fuimos conejillos de indias de la primera coproducción de ficción entre Cadenatres y Televen.

“A todo eso se le suma el que interpreté durante diez meses a una mujer alcohólica, así que puedo decir que todo esto fue un reto en toda la extensión de la palabra... Nos quebramos innumerables veces, entre el cansancio físico, emocional, sicológico, social, económico y político, pero al final sentí que estábamos en una especie de maratón y que pasara lo que pasara teníamos que llegar a la meta”, expresó la actriz.

Por su parte, Juan Carlos Martín del Campo compartió la sensación que tuvo al llegar a otro país y la responsabilidad que tenía al poner en alto el nombre de México.

“Los mexicanos criticamos mucho a los extranjeros que vienen a trabajar aquí y como en todos lados, hay unos que son muy buenos y otros que no merecen ni una luz. Y de pronto estar del otro lado y ser ahora el extranjero, hace que tu responsabilidad y tu conciencia como mexicano sea diferente.

“Lo que representas y lo que quieres demostrar de tu país te obliga a tener una conciencia política, independientemente del trabajo artístico que estás haciendo. Cuando estás en otro país adaptándote a las formas de trabajar de ellos, te tienes que hacer muchas preguntas como quién eres, hacia dónde vas y qué quieres de tu vida. Eso para mí, implica mucha responsabilidad”, sentenció el actor que le dio vida a un empresario exitoso que competía con su esposa.

Conforme pasaron los minutos, el elenco de Dulce amargo se relajó en las instalaciones de Excélsior y cuando llegó el momento de las fotos grupales, los actores jugaron frente a la lente del fotógrafo.

Se movieron de un lado a otro, intercambiaban lugares, se abrazaban, posaban y recordaban los tiempos vividos en Venezuela.

Para ellos, Dulce amargo se quedará para siempre en sus corazones, trayéndoles más recuerdos dulces que amargos.

Temas: