Traen al presente El lago de los cisnes; Lux Boreal

“Son dos personas en busca de un final feliz”. Con esta frase comienza la coreografía LAK, la “versión extrapolada” del ballet clásico El lago de los cisnes, con música de Piotr Ilich Chaikovski, que la compañía de danza Lux Boreal recrea desde una mirada contemporánea.
Estrenada en 1877, esta obra, inspirada en el cuento Der geraubte Schleier (El velo robado), de Johann Karl August Musäus, cobrará una vida diferente a partir de mañana, y hasta el 18 de agosto, en el Teatro de la Danza Guillermina Bravo, como parte de la temporada Danza Contemporánea del Norte.
“Una reflexión en torno a los límites de un individuo dispuesto a defender su origen, incluso llegar a transformarse o desaparecer”. Así define la tijuanense Lux Boreal, fundada en 2002, la pieza estrenada en 2003.
Bajo la dirección de Ángel Arámbula y Henry Torres Blanco, LAK propone “un replanteamiento con un toque visual distinto del emblemático ballet, a partir de velos blancos que evocan el lago y parejas de distintas razas.
“Es la historia de amor entre la princesa Sigfrida y el cisne Odile, con la guía narrativa de Benno; ellos se encontrarán atrapados en el juego de poder entre la Reina Madre y el hechicero.
“Se aborda la necesidad de independencia ante las normas que nos infringe la sociedad; sobre todo en los jóvenes, que están dispuestas a tomar riesgos para demostrar lo que pueden hacer por sí mismos”, coinciden Arámbula y Torres.
Destacan que “tenemos una forma escenográfica particular que representa tanto a un lago como a un castillo. Representamos la lucha entre la luz y la oscuridad, la celebración donde los polos se enfrentan”.
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