Sofía Robleda, autora de "La hija del fuego": Descolonizar ideas a través de la ficción

La escritora mexicana se encuentra promocionando su más reciente libro, donde busca conectar a las nuevas generaciones con la historia colonial y prehispánica.

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Sofía Robleda, autora de "La hija del fuego": Descolonizar ideas de siglos a través de la ficción. Foto: Planeta.

La escritura de la mexicana Sofía Robleda se ha ido determinando no sólo por sus intereses, que pasan por la identidad y el reforzar la herencia cultural dentro de sus historias, sino por su vida recorriendo disitintas zonas del mundo, pues desde muy pequeña pasó de crecer en Cancún a conocer las formas de vida de zonas tan recónditas como Arabia Saudita, Singapur o Australia, donde culminó sus estudios universitarios en Psicología clínica por la Universidad de Queensland.

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En entrevista para Excélsior, Sofía Robleda presenta su novela "La hija del fuego" (Planeta, 2025) que viene arrastrando el éxito tras haberse publicado en inglés el año pasado y traducido ahora por Yara Trevethan Gaxiola, y explica lo que ha representado para ella escribir esta historia que desentraña la relación de su protagonista, de nombre Catalina, quien es una de las primeras mujeres mestizas en Guatemala, que tiene como misión guardar el legado maya del Popol Vuh, incluso de su propio padre. 

"Soy mexicana y crecí muchos años aquí en México, pero a mis 10 años mi familia y yo nos fuimos a Arabia Saudita, y luego a Singapur, despúes estudié mi carrera en Australia y ahora vivo en el Reino Unido. He estado brincando por muchos lados y para esta novela hay dos puntos muy fuertes que la han influenciado: uno es ese sentimiento que tengo de que te arrancan de tus raíces y empiezas a viajar por muchos lados."

"De repente sientes como que ya no perteneces al lugar en donde naciste, pero obviamente nunca perteneces al lugar en donde vives tampoco. Por ejemplo, yo nunca podría decir que soy árabe, singapurense o australiana, aunque tengo ciudadanía australiana, después de vivir muchos años ahí. En ese sentido coincido con mi protagonista (Catalina), que siente que no es pertenece a su familia, ni con su padre, que es español, ni con su madre, que es maya, y ese conflicto que tiene es interno".

Robleda relata lo extenuante que ha sido ver a "La hija del fuego" publicada en español, a pesar del éxito que encontró en plataformas digitales como Kindle de Amazon, donde la novela se posicionó como una de las más vendidas en Estados Unidos. 

"Escribí el libro en inglés, un idioma que practicamente es el que hablo de forma nativa y se publicó primero en esa lengua. Fue mucha lucha publicarlo, fueron dos años de estar tocando y tocando puertas, con muchos rechazos. Las editoriales en inglés no entendían por qué sería interesante para la gente leer sobre Guatemala en 1500, por ello en español creo se recibió mejor. Para mí fue súper emocionante leerlo en español y especialmente verlo en México, es un orgullo tremendo."

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Explorar en la ficción un tema que sigue generando polémica más de 500 años después, como fue la Conquista española a los pueblos originarios de América, fue parte del motor de la creación de la novela.

"Creo que es un tema que sigue siendo muy válido en el presente porque muchas de las jerarquías de nuestra sociedad que se formaron en ese entonces siguen teniendo un efecto hoy en día, puedes verlo en la manera en que estratificamos a la sociedad en Latinoamérica. Necesita haber un proceso de descolonización de muchas ideas que traemos ya de hace cientos de años que no sirven, y que si no las criticamos, pues siguen teniendo un efecto, como se puede ver en Palestina ahorita, o en Ucrania, pues la gente todavía cree que puede llegar y colonizar y quitar a la gente de sus tierras. Si no estudiamos, criticamos y somos conscientes de cómo nos afecta todavía hoy en día, volvemos a cometer los mismos errores, una y otra vez". 

Los personajes femeninos tienen un gran impacto en "La hija del fuego", no sólo con la protagonista, sino con su entorno que procura preservar el secreto de sus raíces que está representado en el Popol Vuh. 

"Siempre he estado muy interesada en el punto de vista de la mujer, especialmente en la Historia, donde se ha borrado muchísimo a las mujeres. La mayoría de los historiadores o la gente que ha escrito la historia han sido hombres. Entonces, recontar la historia desde un punto de vista femenino también es reclamar que estuvimos ahí, siempre hemos estado, siempre hemos tenido una posición, aunque no se ha sido tan visible". 

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Sobre las expectativas que tiene ante la reacción del público ante esta novela histórica, Sofía Robleda explica sus sensaciones: 

"Quisiera que la gente se acerque más a la Historia, que se acerque más a la cultura, que reconozca cuánto costó que sepamos de estos cuentos, que sepamos de estas narrativas, cuánto se sacrificó para preservar esa herencia que tenemos, que debemos procurar, de admirar".

"Cuando sales de México aprecias su riqueza cultural, tienes esa perspectiva de que somos tan increíbles, tenemos tantas cosas tan bonitas aquí en nuestra casa. También quiero que la gente sienta el lado humano, el lado de la ficción, de la acción, y que se acerque de esa manera más interesante, porque claro, hay muchos libros de historia, pero quiero que la gente se acerque a lo que pasó, pero de una manera también que sea movida, que sea fluida,  humana, que sientan las emociones". 

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Finalmente, la autora piensa que esta novela puede ser un puente para entender la humanidad que nos comunica con aquellos personajes reales que el lector va conociendo página a página, en un proceso histórico que pasó por muchas batallas cruentas.

"Fue muy violento, todo lo que pasó fue un apocalipsis, una catástrofe. Por ello, La hija del fuego tiene muchos significados: es la hija de ese fuego, de esa destrucción también del dios del fuego, de los K'iche' Maya, de su linaje".

"La primera generación de los mestizos me fascinaba:  pensar en cómo pudo existir esa primera generación y reconciliar todas estas broncas. Además de la relación de las mujeres, hay muchos personajes masculinos en mi novela y la mayoría son reales. O sea, Don Alonso fue un personaje real, Juan de Rojas fue un personaje real, Juan Cortés, Bernal Díaz del Castillo, hasta Nicolau, el otro del triángulo amoroso fue un personaje verdadero. Lo que quería dejar claro en la novela no es que las mujeres son buenas, los hombres son malos, los españoles son malos, los indígenas son buenos. Más bien, la gente siempre ha sido humana y existe gente buena de todo tipo, gente mala de todo tipo, y eso también era como que ver personajes un poco complejos que vienen de todas las razas". 

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