Revelan espacio ritual en costa chica de Guerrero

Arqueólogos del INAH hallaron cuatro estructuras y al menos 11 petrograbados en este sitio clave para descifrar el origen de la nación amuzga

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Arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ubican y registran por primera vez el centro ceremonial de Piedra Letra, en Guerrero, utilizado durante más de 800 años, en la época prehispánica, y en el que se hallaron cuatro estructuras y al menos 11 petrograbados que aluden a espirales y cuentas circulares para contabilizar el tiempo, así como gotas, la maqueta de un juego de pelota, un personaje con pectoral circular, un tocado de plumas y la representación de un jaguar.

Al respecto, el arqueólogo Cuauhtémoc Reyes Álvarez detalla a Excélsior que el sitio –que pudo sostener el culto al agua y al sol– se ubica entre las comunidades de Huehuetonoc y Guadalupe Mano de León, en la Costa Chica de Guerrero, el cual sería un sitio clave para descifrar el origen de la nación amuzga.

Para llegar al lugar hay que caminar dos horas y media hasta la cima de un cerro donde se encuentra el sitio, y a lo largo del camino se pueden ver algunos materiales arqueológicos, principalmente algunas pequeñas estructuras, que nos anuncian que estamos parados en un espacio arqueológico, y lo interesante es que los petrograbados contienen diseños muy diversos”, detalla.

Un elemento que se puede advertir en Piedra Letra es la representación de un jaguar, detalla Reyes Álvarez. “Lo primero con lo que uno se topa es con una piedra muy bajita que representa un jaguar de perfil, animal relevante por su representación en sí, ya que es el felino de mayor tamaño en América y contiene profundas implicaciones simbólicas.

Así como por su culto y su presencia, que sigue viva en Guerrero, a través de danzas y rituales, y se le relaciona con el culto al agua, la fertilidad, los poderes telúricos y el inframundo. Entonces, ya desde aquí vemos la importancia del sitio”, advierte.

Otro petrograbado, abunda, es aquel que ostenta un juego de pelota, que está asociado a una espiral, por lo que se relaciona con lugares donde se maneja el agua, como fuentes o una salida de agua.

Además, éste va asociado al juego de pelota, que tiene implicaciones simbólicas interesantes, pues no está a ras de piso, sino que está hundido, dado que el juego de pelota nos lleva al inframundo y está relacionado con el movimiento de los astros”.

DECLIVE TEOTIHUACANO

 

De acuerdo con las primeras indagaciones realizadas en agosto pasado, comenta Reyes Álvarez, “observamos que la mayor parte de los petrograbados corresponden al periodo epiclásico, es decir, del año 650 al 900 d.C., un periodo muy importante en Mesoamérica, cuando se registró el declive de Teotihuacan.

Recodemos que Teotihuacan era la gran urbe que dominaba buena parte de Mesoamérica, incluyendo Guerrero, y por diversas cuestiones cae. Entonces, aquellos pueblos que estaban sujetos al poder teotihuacano ya no tienen que llevar tributo o todo lo que les tocaba colaborar con Teotihuacan para el mantenimiento de la gran urbe”, expone.

Al verse libres de ese peso tributario, aquel pueblo prehispánico y otros más aprovecharon sus recursos y florecieron durante los siguientes 200 años, hasta llegar a su declive hacia el año 1500 d.C.

Otro petrograbado destacado es una cara con rayos solares, denominado elemento seis, que es como un sol y que, por sus características, debió ser elaborado durante el postclásico tardío, lo que indicaría que el sitio estuvo en ocupación por un periodo bastante largo, aproximadamente del 650 al 1500 d.C.

El arqueólogo también plantea que el abandono de este espacio ritual se debió, probablemente, a la llegada de los españoles, “ya que, mediante instrumentos adoptados, como la religión, hicieron que los naturales dejaran de rendir culto a sus dioses para adoptar la religión católica cristiana, aunque todavía no tenemos evidencia al respecto”.

Finalmente,  apunta que el sitio podría abarcar más de dos hectáreas, aunque el área de petrograbados se concentra en un radio de casi 15 metros, por lo que falta programar un segundo recorrido, con mayor tiempo y detalle, para recorrer el área circundante.

Y asegura que el centro ceremonial está en buen estado de conservación, quizá debido a su inaccesibilidad, por lo que en el futuro podría pensarse en que el INAH colocara señalética e información sobre la relevancia del lugar para que el espacio sea visitable, ya que de momento sólo es recorrido por los habitantes de la región.

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