Restauran Claustro del Museo Franz Mayer; más accesibilidad y confort al público
La directora Giovana Jaspersen detalla que se sustituyeron las piezas dañadas del piso y se reforestó el jardín central

En una intervención que no se realizaba desde hace 40 años, el Museo Franz Mayer restauró el Claustro Central de su sede, ubicada en el Centro Histórico de la ciudad, y reforestó sus áreas verdes, con la idea de que todos los visitantes puedan tener acceso a su principal punto de encuentro y permanezcan en él durante más tiempo.
Los trabajos, realizados durante ocho semanas, sin cerrar el museo, consistieron en la sustitución de las piezas del piso de la explanada; la realización de rampas para facilitar el acceso de personas en sillas de ruedas y con problemas de movilidad; la reforestación de áreas verdes, en dos pisos; la instalación de aparatos para voz, audio, datos y conectividad; así como la construcción de ductos, para un mejor desagüe y conducción de aguas pluviales.
En entrevista con Excélsior, la restauradora Giovana Jaspersen, directora del museo, detalla que la inversión inicial fue de unos 13 millones de pesos y se trabajó con la asesoría del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Tenemos un edificio del siglo XVI, cuya atención, mantenimiento y conservación siempre es complicadísimo. La última intervención que se hizo al jardín central fue en los años 80. En 1981 se otorgó la concesión del museo, un comodato por cien años, y el recinto abrió en 1986. En ese lapso se restauró. Y en temas de accesibilidad nunca se había hecho nada”, comenta.
Lo primero que se hizo fue cambiar las piezas del piso, que estaban ya muy dañadas, para que pudiéramos tener un espacio accesible, por primera vez, para las personas con movilidad reducida o que utilizan una silla de ruedas; que puedan estar en el sitio más emblemático de nuestro museo.
Hicimos toda la reforestación de las áreas verdes. Teníamos vegetación en el último y el primer pisos; pero no en el segundo y tercer niveles. Pensamos el museo como una promesa de futuro. Es imaginar este jardín en 15 o 20 años, cuando crezca esta nueva vegetación”, agrega.
Realizamos todos los injertos de bromelias y orquídeas. Teníamos ya algunas especies. Las antiguas que están en los árboles son de la colección de Franz Mayer, fundador también de la Asociación Mexicana de Orquídeas; y las complementamos con algunas bromelias y con otras especies de orquídeas”, añade.
La gestora cultural destaca que “se realizaron las nuevas instalaciones para voz, datos, audio e, incluso, cuestiones de conectividad. Pusimos instalaciones eléctricas en el jardín, para que las personas puedan conectar su teléfono. Además de todo lo que tiene que ver tanto con desagües, con conducción de aguas pluviales y la corrección de los bajantes”.
Señala que “ahora trabajamos en la restauración de la fuente, que tiene un faltante en la Rosa de los Vientos, al centro; y también en las columnas del edificio, con un equipo especializado en restauración. Y estamos con proyectos de climatización en las salas y en nuestro resguardo de bodegas y colecciones”.
La promotora indica que su acervo posee unos 60 mil ingresos, de obras de distintos artistas visuales, además del fondo de libros y la biblioteca, que deben custodiar.
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