Mundial de Futbol México 70: el poder social del deporte y la escultura
El ambiente de jolgorio familiar que despertó el campeonato fue propicio para que los mexicanos se identificaran con dos obras: Monumento al futbol y Sol rojo

La escultura tuvo un importante valor simbólico durante el IX Campeonato Mundial de Futbol, realizado en México del 31 de mayo al 21 de junio de 1970. El Monumento al futbol o Los futbolistas, del tapatío Miguel Miramontes, en Guadalajara, y Sol rojo, del estadunidense Alexander Calder, edificada en la explanada del Estadio Azteca, en la Ciudad de México, son dos ejemplos del poder social del arte.
En Guadalajara, la euforia se vivió por la selección verdeamarela, pues en la capital jalisciense se enfrentó México contra Basil en el Estadio Jalisco, esto motivó la apertura de la Plaza Brasil, en la Calzada Independencia, frente al estadio.
Y, meses después de ese legendario encuentro, el 3 de noviembre 1970, el famoso futbolista brasileño Edson Arantes do Nascimento Pelé inauguró en la Plaza Brasil, junto con autoridades municipales y estatales, el Monumento al futbol, una pieza de bronce de 7.5 metros de altura.
Pelé en Guadalajara
Excélsior publicó la noticia en su portada del 4 de noviembre de 1970. Con el título O Rei Recibió el Homenaje de Guadalajara, el enviado especial Fausto Fernández describió: “Con música de mariachis, asedio de aficionados y sonrisas y abrazos de funcionarios públicos, el alegre futbolista brasileño Pelé –convertido en embajador en esta ocasión– llegó hoy (3 de noviembre) inauguró una plaza que lleva el nombre de Brasil, visitó un gimnasio, repartió autógrafos y recibió el homenaje del ayuntamiento local, que lo declaró ‘hijo predilecto’ de la ciudad”.

El reportero comentó que, ante mil personas, Pelé dijo que el Monumento al futbol “será otro símbolo perenne de la gran amistad que nos une”
La obra de Miramontes muestra la figura de tres futbolistas en la disputa por el balón en juego.
Y en la página 12-A, de ese mismo día luce una fotografía en la que se observa a un Pelé rodeado de mariachis, “sonriente mientras escucha Guadalajara, que le estaban dedicando a su llegada al aeropuerto de la capital de Jalisco”.
El Periódico de la Vida Nacional dio cuenta de la cálida ceremonia en torno a la escultura, en la que el jugador estrella soltó palomas, se dejó fotografiar y firmó autógrafos.
A lo largo de más de cinco décadas, cientos de tapatíos aún recuerdan con emoción los momentos que han pasado al lado del Monumento al futbol, según testimonio publicados en diarios locales.

Por su parte, Sol rojo obra de acero de 25.8 metros, fue inaugurada el 5 de septiembre de 1968, como parte de la Ruta de la Amistad realizada para los Juegos Olímpicos, que ese año se realizaron en México, se ha convertido en la escultura más icónica del Estadio Azteca.
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