INAH polemiza por patrimonio reubicado

Investigadores como Sergio Gómez y Felipe Echenique cuestionaron los procedimientos, mientras que Diego Prieto y Laura Ledezma pidieron mayor conversación sobre el tema

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Fotos: Cortesía Sergio Gómez INAH.

El desmontaje y la reubicación de estructuras arqueológicas en los llamados Parques de la Memoria, en Campeche y Quintana Roo, dividió ayer a expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) durante el encuentro La reubicación del patrimonio arqueológico en México, que se realizó en el Museo Nacional de Antropología.

Por un lado, investigadores como Sergio Gómez y Felipe Echenique cuestionaron los procedimientos, la falta de autorizaciones, la errónea definición de parques, el mal uso del término “deconstrucción” y expusieron un testimonio gráfico de posibles demoliciones de estructuras sin una adecuada atención.

Sergio Gómez cuestionó que el Consejo de Restauración del INAH no emitió un dictamen favorable para hacer los trabajos, expuso que la legislación no considera la remoción de edificios y señaló que en los trabajos de excavación no sólo participaron arqueólogos, “lo cual es ilegal”. Pero lo más preocupante, expuso, “es que proponer normatividad para mover monumentos abriría la puerta a un montón de sitios arqueológicos que estorban, no para obras públicas, sino privadas, y eso no puede entrar en la discusión”.

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Mientras que Echenique refirió “interpretaciones sesgadas” y advirtió que la ley no prevé mover monumentos, porque al hacerlo se destruye una zona arqueológica, “y al hacerlo se estaría cometiendo un delito”.

Por el otro, expertos como José Luis Martos, María de Lourdes Toscano, Diego Prieto y Laura Ledesma, entre otros, coincidieron en que el patrimonio desmontado y reubicado en los parques, como parte del Tren Maya, no asciende a 1% del total de lo registrado y expusieron cifras que revelaron la imposibilidad de conservar las estructuras in situ, aunque reconocieron que falta una mayor conversación sobre el tema.

Van al alza

En la apertura, José Luis Perea, secretario técnico del INAH, aseguró que, desde hace décadas, “la teoría de la conservación ha defendido el principio de preservación in situ”. Sin embargo, la realidad demuestra que este principio enfrenta desafíos crecientes; la expansión de ciudades, la construcción de infraestructura y de telecomunicaciones, los cambios en el uso del suelo y la explotación de recursos naturales generan situaciones donde la permanencia en su lugar de origen resulta difícil o en ocasiones imposible.

En estos contextos, dijo, “el salvamento arqueológico es una práctica destinada a documentar, estudiar y preservar la mayor cantidad de información y materiales antes de que el territorio experimente transformaciones irreversibles”.

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Destacó que, como parte de los trabajos, “no hay en el siglo XXI un referente de la arqueología en México que haya tenido una prospección de mil 500 km, con el registro de 6 mil 662 monumentos arqueológicos, con mil 987 piezas restauradas, 833 entierros, 170 mil 553 hectáreas procesadas con Lidar”, y subrayó que 6 mil monumentos aún permanecen en el derecho de la vía del Tren Maya y sólo 56 edificios no pudieron ser conservados in situ.

En su oportunidad, Laura Ledesma Gallegos, presidenta del Consejo de Arqueología, ofreció un panorama de la legislación y las autorizaciones realizadas durante los trabajos del Tren Maya y reveló que aún quedan por reubicarse algunos monumentos.

José Huchim advirtió que, dado que se ha señalado que presentar estas acciones como salvamento y conservación podría interpretarse como un fraude académico y se pretende mostrar los monumentos como totalmente originales, por lo cual se aclare el discurso didáctico de los parques.

Diego Prieto, extitular del INAH, señaló que  vio “más de ocho edificios que están botados en Chichén Itzá”, que son previos al Tren Maya, (donde) hay desplantes de muros desordenados, fachadas y tableros junto al campamento de arqueólogos y tres tienen una cedulita que dice de dónde proviene y no explica más, pero los demás ni a cédula llegan”.

En su oportunidad, Antonio Benavides destacó la relevancia de los hallazgos y cuestionó que “varios edificios explorados y que serían consolidados, al menos en el tramo dos, fueron dejados fuera del derecho de vía del Tren Maya, y hoy se hallan nuevamente montados y sin protección alguna”.

Sin embargo, coincidió en que el desplazamiento de bienes arqueológicos va al alza, por lo que es necesario conocer y estudiar sus fortalezas y debilidades.

*mcam