La fábula colectiva —construida con ayuda de Hollywood y Netflix— alrededor del narcotráfico exalta una fórmula general, hombres de estratos sociales bajos y escasa preparación educativa del medio rural que encuentran una oportunidad más allá de la movilidad social; riqueza inconmensurable, negocios globales y capacidad de fuego para retar ejércitos nacionales. Narrativas inverosímiles impuestas por hegemonía mediática y cultural.
Los cárteles que operan en México desempeñan actividades que los vuelve objetivos al omnipresente ojo de la inteligencia norteamericana, recientemente probado con el secuestro de Nicolás Maduro y asesinato de Alí Jameneí. Su participación en la Legión Internacional de Defensa Territorial de Ucrania (buscando entrenamiento en el uso de drones); coordinar cadenas logísticas para comprar precursores químicos en China, India y Hong Kong, así como para la venta de cocaína, metanfetamina y fentanilo en mercados como Australia y Nueva Zelanda.
Comprometido con Washington, que hizo la vista gorda ante su fraude electoral, Felipe Calderón pagó el favor inundando el país de armas estadunidenses bajo órdenes de Barack Obama (Iniciativa Mérida 2009). Calderón permitió el crecimiento exponencial de criminales como Nemesio Oceguera, El Mencho (a quien su gobierno liberó en 2010), y de organizaciones como el CJNG, que nació en su administración. El mismo 2010, como buen empleado, Felipe Calderón fue ovacionado en el Congreso de Estados Unidos por demócratas y republicanos.
En 2012, HSBC (banco británico) fue encontrado culpable por blanquear más de 881 millones de dólares para cárteles de México y Colombia. Entre 2004 y 2007, Wachovia Bank (hoy parte de Wells Fargo, uno de los “4 grandes” de la banca estadunidense) lavó 378 mil millones de dólares por medio de transferencias y envíos de efectivo ligadas al Cártel de Sinaloa. Igualmente, Bank of America ha sido un importante “partner” económico en la expansión del narco en México; según investigaciones del FBI (2012), mediante cuentas de esta entidad fueron comprados armamento y aviones para operación de Los Zetas. Cabe apuntar que dichos bancos continuaron operaciones sin consecuencias penales ni financieras.
Caso contrario al de las tres entidades del sistema financiero mexicano que fueron acusadas en 2025 sin mayor prueba e inmediatamente enfrentaron sanciones, como la prohibición de transferencias desde y hacia EU y la exclusión del sistema Visa. Mediáticamente, un golpe al sistema financiero mexicano en su totalidad; para Washington, otra oportunidad de ejercer presión al gobierno de México usando al narco como arma en el lawfare financierista.
Febrero 2026, las fuerzas del Estado mexicano abatieron al Mencho, sin embargo, Donald Trump, incomprensiblemente molesto, afirmó posteriormente que México debe hacer más en la lucha contra el narco; eufemismo para evitar decir que Claudia Sheinbaum y su gobierno no se le han subordinado, como penosamente lo hacen cada día más líderes latinoamericanos.
Anticipado en la columna anterior: Brasil, Colombia y México son vulnerables a la violencia del imperio decadente. Marzo 17, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, denunció un bombardeo en territorio colombiano que dejó 27 muertos. De acuerdo con Petro Urrego, dada su magnitud, el ataque habría sido perpetrado por la fuerza pública ecuatoriana, que Noboa ha subordinado a Washington. El narco en América Latina es para Washington lo que el terrorismo en Oriente Medio, mercenarios del caos útil para legitimar sus intervenciones neocoloniales.
