Reinstalan placas de monolitos mexicas; Plaza de la Constitución
Coatlicue y la Piedra del Sol se descubrieron en 1790, mientras que la Piedra Tízoc, en 1791

Basándose en fuentes históricas y datos arqueológicos, se reinstalaron en el Zócalo capitalino las placas conmemorativas de tres esculturas mexicas: Coatlicue, la Piedra del Sol y la Piedra de Tízoc, en los sitios exactos donde fueron halladas en el siglo XVII.
Los hallazgos prehispánicos datan del régimen del virrey Juan Vicente Güemes, quien ordenó una serie de obras de mejoramiento urbano durante los cuales aparecieron los tres monolitos: Coatlicue y la Piedra del Sol –mejor conocida como Calendario Azteca– en 1790 y la Piedra de Tízoc, en 1791.
“En su época, estas esculturas fueron analizadas por grandes sabios, como Antonio León y Gama o Guillermo Dupaix, por lo que se consideran como el germen de la arqueología en el territorio mexicano”, dijo Raúl Barrera. El titular del Programa de Arqueología Urbana del INAH destacó que las placas miden 75 centímetros de ancho y un metro de largo.
Cabe señalar que la placa de Coatlicue, diosa madre en la religión tenochca, fue retirada temporalmente durante las obras de peatonalización del Zócalo y se ubica cerca de la calle de Corregidora.
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