Poderoso compañero, una mirada íntima a la relación con el dinero
En su nuevo libro, Adalberto Ortiz Ávalos invita a repensar el dinero desde una perspectiva emocional, práctica y humana, para construir una relación más consciente y saludable con las finanzas personales.

Hablar de dinero nunca ha sido sencillo. En muchos hogares continúa siendo un tema envuelto en silencios, prejuicios y emociones heredadas que rara vez se cuestionan. Poderoso compañero es el dinero aborda ese territorio silencioso y, a través de una narrativa clara y accesible, abre la posibilidad de entender el dinero no como un símbolo de éxito o fracaso, sino como un elemento cotidiano cuya interpretación emocional influye profundamente en la vida de las personas.
El punto de partida es la manera en que, desde la infancia, se va construyendo la percepción del dinero. Frases escuchadas al crecer, experiencias de escasez o abundancia, así como presiones familiares, moldean la conducta financiera adulta.
Emociones como miedo, culpa, impulso o euforia se entrelazan con cada transacción, aunque pocas veces se identifiquen como factores determinantes. La obra revela cómo estos elementos influyen en decisiones que, en apariencia, son racionales, pero que suelen responder a patrones formados mucho antes de manejar un presupuesto.
En sus primeros capítulos, el libro recorre la relación emocional con el ahorro. Lo presenta no como una imposición o un sacrificio, sino como un acto de libertad que permite anticipar escenarios y asumir el control de la propia vida.
Se plantean métodos simples, como sobres, cuentas separadas y presupuestos escritos, que ayudan a ordenar ingresos y gastos, con el objetivo de que la persona pueda visualizar su presente financiero y construir un camino claro hacia metas específicas. El énfasis está en la constancia, en la pequeña acción repetida y no en la cantidad acumulada.
Más adelante, el libro profundiza en la escritura de objetivos y la diferencia entre deseos momentáneos y sueños que requieren disciplina. Convertir una aspiración en una meta concreta implica describirla, cuantificarla y colocarla en un horizonte posible.
Esa simple acción, asegura el autor, transforma lo abstracto en un proyecto alcanzable y reduce la ansiedad derivada de la incertidumbre económica.
Uno de los apartados más reveladores aborda el consumo impulsivo. Las compras motivadas por validación social, estrés o deseo de pertenencia se analizan como conductas emocionales antes que financieras. Reconocer estos detonantes permite identificar cuándo una compra responde a una necesidad real o cuándo funciona como un escape emocional que, con el tiempo, desgasta la estabilidad económica.
El libro también desmonta ideas equivocadas sobre el crédito, las inversiones y los seguros. El crédito no es una extensión del ingreso, sino un compromiso que debe manejarse con claridad para evitar sobreendeudamiento. La inversión, por su parte, deja de verse como un privilegio inaccesible y se presenta como una herramienta al alcance de quien se atreve a informarse y comenzar con poco. Los seguros, comúnmente percibidos como gastos prescindibles, se revaloran como mecanismos de protección ante eventualidades que pueden transformar de forma drástica el rumbo de una vida.
El retiro ocupa un capítulo central y se plantea como una etapa que debe planearse con tiempo y creatividad, no como una preocupación que se atiende al final del camino. La obra destaca la importancia de explorar herramientas como aportaciones voluntarias, simuladores de renta y ejercicios de ahorro estructurado, con el fin de construir un futuro digno e independiente.
En una era digital, el autor también dedica espacio a la ciberseguridad financiera. Explica riesgos comunes, entre ellos fraudes, robo de identidad y hackeos, y plantea hábitos básicos de protección que evitan pérdidas significativas. La idea es comprender que la seguridad digital forma parte del bienestar económico contemporáneo.
Poderoso compañero es el dinero concluye con una invitación a revisar creencias, derribar mitos y mirar el dinero sin culpa ni evasión. No propone soluciones instantáneas ni promete riqueza inmediata; plantea, en cambio, una reflexión profunda sobre la forma en que cada individuo interpreta, usa y protege sus recursos. El mensaje final es que el dinero es un compañero poderoso cuya influencia se transforma cuando se observa con honestidad, conocimiento y responsabilidad.
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