Miguel Sabido (1937), celebran al guardián de la pastorela en México
El dramaturgo y poeta mexicano recibirá un homenaje el próximo 16 de diciembre en el Círculo Teatral por su férrea defensa de la identidad cultural mexicana a lo largo de seis décadas

Desde hace 60 años, el dramaturgo y poeta mexicano Miguel Sabido (Ciudad de México, 1937) ha sido el más férreo defensor de la pastorela en México, y para celebrar su trabajo y su legado como creador de pastorelas, recibirá un homenaje el lunes 16 de diciembre en el Círculo Teatral, ubicado en la colonia Condesa.
“Lo que importa es que salvemos la identidad cultural de México, porque eso nos define ante el mundo y yo me siento orgulloso y muy feliz que, a mis 87 años, pueda celebrar seis décadas de hacer este trabajo que empecé en Tepozotlán”, explica el también fundador de la compañía Teatro de México, quien asegura que no le agrada que en las pastorelas se distorsione el léxico de los personajes.
“Mire, a mí lo que me gusta es apostar por grandes y preciosos espectáculos, nada de inditos pendejos que dicen ‘tuvites’, ‘llevates’ y ‘subites’. Yo quiero que mis pastores salgan como príncipes y bailen como reyes, que canten, porque quiero dignificar a la cultura de México. Eso es lo que me importa”, asegura el autor de piezas como Pastorela del encuentro y Pastorela de Sor Juanita, entre otras.
Sin embargo, considera que la pastorela no se puede reducir a espectáculos encantadores o simpáticos. “Estamos hablando de algo muy serio, sobre todo en este momento en que la identidad de México se ve agredida; yo tuve el privilegio de que mi padre fuera un indígena que aprendió a hablar español a los 13 años y quien era un devoto creyente de esas ceremonias.
“Mis padres me llevaban a bailar a Chalma a los seis años para aprender La danza de los doce pares de Francia, a cantar alabados y a las pasarelas de Apan y Oaxaca, lo cual recuperé al entrar a la Facultad de Filosofía y Letras, donde el padre Ángel María Garibay nos hablaba de teatro ritual, popular y griego, que es el antecedente de la tragedia”, recuerda.
En aquel momento, Sabido le dijo a Garibay que México también cuenta con una tradición de teatro ritual, popular y tradicional. “Él me dijo que tenía razón, aunque se sentía viejo para estudiarlo, él me dejó la obligación de hacerlo, e hice mi tesis con un estudio profundo sobre esas ceremonias”.
Incluso, en el Seminario de Luisa Josefina Hernández decidió analizar la pastorela como género dramático, en tanto Héctor Mendoza abordaba el realismo norteamericano y Hugo Argüelles el realismo mexicano.
Toda esa investigación condujo a Sabido a montar sus primeros ejercicios en una iglesia de Tepozotlán. “Para ello formé un grupo teatral que se llamó Teatro de México; después hice la primera pastorela en el Patio de Honor del Museo de Tepozotlán”, en una noche fría del 16 de diciembre de 1964, que recuerda como si se tratara de una fotografía.
Poco a poco empezó a crear sus propias pastorelas, apoyado en sus investigaciones, las cuales fueron bien recibidas en el claustro de la Merced, el restaurante de La Escondida (Toluca), en el Convento de Acolman, en el Claustro de Sor Juana, en el Teatro Esperanza Iris, en el Teatro Degollado y en otros foros de Monterrey.
Y en aquel momento el dramaturgo decidió explorar una nueva idea: la posibilidad de que cualquier grupo teatral realizara sus montajes, de manera indefinida y sin requerir grandes presupuestos. “Entonces cinco pastorelas, que son diferentes, pero tienen la misma estructura dramática, y así llegó para el primer año la Pastorela de Sor Juanita, le siguió la Pastorela del ermitaño, y después La Charra, La Tehuana y La azteca, para luego reiniciar el ciclo”.
¿Cuál ha sido la apuesta de su trabajo como creador y director escénico? “Se trata de salvar un género que se estaba extinguiendo y que entre todos recuperemos. Yo he luchado toda mi vida para que no se pierdan esas maravillosas ceremonias tradicionales y por eso decidí crear un sitio en internet (https://museomiguelsabido.org/), donde se difunden las pastorelas bien grabadas y a disposición de todos, con sus textos para quien quiera llevarlas a escena”.
Y agrega: “Mire, yo lucho para que México no pierda su identidad cultural, sus ceremonias. Qué bien que se haga teatro musical, como el de Broadway, que es admirable, y que hagamos teatro realista mexicano, de Chéjov, Ibsen o Tennessee Williams. Sin embargo, lo que sí es obligatorio, me parece, es que salvemos nuestro teatro, el verdadero teatro mexicano que nació en la Navidad de 1527”.