Matt Salinger, un autor en las sombras en la 38 FIL de Guadalajara
Matt Salinger, hijo del autor de El guardián entre el centeno, habló del escritor y del ser humano; lamenta que otras obras de su padre sean desconocidas

GUADALAJARA.
El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger (1919-2010), es una especie de té diluido en donde el escritor abordó directamente su espiritualidad y su misticismo que concentró en toda su obra literaria, afirma Matt Salinger, hijo del escritor estadunidense, quien ayer se presentó en la 38 Feria Internacional del Libro de Guadalajara para hablar sobre su padre, su obra y por qué Holden Caulfield —protagonista del relato— se ha mantenido en el imaginario como el modelo del adolescente rebelde y contradictorio que busca la verdad lejos de la hipocresía del mundo adulto.
Pese a todo, Matt lamenta que el resto de la obra de su padre haya quedado un poco en la sombra o que se le haya simplificado por ser el libro que aquel 8 de diciembre llevaba en las manos David Chapman, el asesino a John Lennon, lo cual a J.D. Salinger jamás le importó, asevera su hijo.
“Estoy seguro de que él habría dicho algo así: ‘¡Ese pobre loco!’. Seguramente le entristeció y sintió compasión por Lennon y por Chapman, pero si me preguntas si él tuvo algún sentimiento de culpa, ¡absolutamente no!”, explica.
¿Qué pensaba J.D. Salinger respecto a la marginación del resto de su obra? “Bueno, El guardián entre el centeno es un libro que destacó por encima de los demás y parece que, para muchos, esa obra eclipsa a las otras tres, que casi han quedado en las sombras. Sabes, comparto un poco la actitud de mi padre al respecto: cada una de sus obras es como un hijo y aunque no tengo nada en contra de este libro, me entristece que sea el único que muchos leen, porque las otras obras ofrecen tanto, creo que son más completas, porque profundizan aún más en la espiritualidad y en otros temas”.
Matt recuerda que en 2019, durante los viajes que realizó para celebrar el centenario del nacimiento de su padre descubrió el impacto de esta obra. “Aquel año viajé mucho y me encontré con sus lectores en China, Inglaterra, Francia y Rumania, incluso el año pasado fui a España y me ha sorprendido que en todos estos países me han dicho: ‘¿Sabes?, tu padre cambió mi vida’.
“Porque trata sobre alguien que perdió un poco el rumbo. Recordemos que Holden perdió su fe en las instituciones que debían protegerlo, apoyarlo y mostrarle el camino correcto. Incluso se pregunta si quiere estar en este mundo. Aunque al final, creo, el libro termina con una nota bastante esperanzadora”, expone.
¿Qué revela la obra de Salinger a los lectores del siglo XXI? El guardián entre el centeno es una especie de té diluido en comparación con Franny y Zooey o Seymour, una introducción, que son obras donde mi padre abordó más directamente su espiritualidad y su misticismo.
“Por eso me entristece que la gente se quede sólo con El guardián entre el centeno, porque los otros libros son igual de disfrutables y divertidos, con diálogos agudos, ingeniosos y sorprendentes”, explica.
Por esta razón, Matt asegura que siente compasión por los jóvenes que tratan de encontrar un camino cuando ven a las instituciones tan corruptas y sin que puedan recurrir al arte o a la literatura para salir de este momento tan oscuro.
¿Qué opinaría J.D. Salinger del momento político actual en EU? “Cuando Trump fue elegido, por primera vez, llamé a mi hermana. Necesitaba hablar con alguien que conociera a mi padre como yo. Él era la única persona que no habría pestañeado al ver lo que estaba pasando. No le habría sorprendido en absoluto. Estados Unidos eligió esto”.
¿Y en una segunda vez? “Se habría disgustado, pero probablemente también se habría reído de la estupidez de la gente. Nada de esto le hubiera sorprendido”.
Para terminar, Matt habla del legado documental de su padre y comenta que hay cerca de 150 cartas y fotografías que se expusieron en Nueva York.
“Ya sabes, los mitos que se formaron alrededor de mi padre, mitos absurdos que quería contrarrestar mostrando al hombre que yo conocí y para eso mostramos su correspondencia.
“Fue una exposición encantadora que aún podría viajar a Europa y por eso he mantenido la colección unida”, concluye.
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