La madre, una inspiración vigente: Fernando Valverde y Ave Barrera

El poeta español y la narradora mexicana cuentan cómo sus progenitoras nutrieron sus vidas, sus valores, sus procesos creativos y sus obras

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Ilustración de una madre abrazando unos libros.

La madre, la dadora de vida, la transmisora de valores, quien obsequió la palabra y el idioma, la guía por el sendero correcto. Figura inspiradora de larga tradición en las letras y el arte en el mundo, se sostiene como la fuerza creativa central en la literatura hispana contemporánea.

El poeta español Fernando Valverde y la narradora mexicana Ave Barrera, ambos nacidos en 1980, son dos ejemplos de lo anterior. Sus madres, a quienes reconocen como los orígenes, fueron decisivas en sus vocaciones literarias y han inspirado sus obras, no siempre con temas felices.

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El bardo admite que “casi todos mis libros están dedicados a mi madre; no he conocido ni conoceré jamás un ser más generoso, más falto de egoísmo”.

Y la novelista y cuentista afirma que “ella es el hilo que me une a la vida y, entenderlo así, me ha permitido vincular con mi proceso creativo desde un lugar más fértil, generoso y compasivo”.

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Fernando Valverde y Ave Barrera.

*Fernando Valverde, poeta español y

Ave Barrera, narradora mexicana.

“MI MADRE ME APOYÓ SIN FISURAS”

Valverde, quien vive desde hace una década en Estados Unidos y es catedrático de la Universidad de Virginia, comenta en entrevista que “mi madre me apoyó sin fisuras y se sentía orgullosa de mi entusiasmo y pasión. Creo que se habría sentido igual si me hubiera dedicado a cualquier otra cosa que me hiciera feliz. Siempre luchó por abrirme un mundo de posibilidades”.

Para él, su progenitora “representa el origen del mundo, el sacrificio, los valores más poderosos. Todo lo mejor que recibí en la vida me fue entregado por mujeres, por madres. Ojalá el mundo estuviera gobernado por madres.

Ella me enseñó la humildad. Su pobreza será siempre una inspiración para mí. Quiso darme todo lo que no tuvo. Esa es la generosidad más genuina”.

El doctor en Filología Hispánica y en Educación detalla que, desde su libro Los ojos del pelícano, “mi obra ha tenido como centro la desgracia de mi madre. Cuando enfermó y perdió sus recuerdos, cuando no podía retener otros nuevos, tomé conciencia de lo que significa la memoria. Aprendí el poder de la memoria mirando un abismo, pero era un abismo lleno de ternura.

Fue mucho más difícil reflexionar sobre la pérdida, cuando algunos hombres a su alrededor empezaron a aprovecharse de su enfermedad”, explica el autor del poemario Los hombres que mataron a mi madre.

Un juez español creyó la versión de que ella no está enferma, de que podía declarar libremente pese a que no sabía el día en el que vivía ni su edad ni tenía un teléfono o un correo electrónico”, recuerda.

Mi contrato social con España está roto. Mi hijo no ha podido conocer a su abuela y yo no pisaré España hasta que no pueda verla. Vivo un exilio íntimo. Me quedé sin matria, me la robaron. Voy a reencontrarme con ella, pero tal vez no en este mundo”, lamenta.

MI MADRE “ME REGALÓ LAS PALABRAS Y LA ESCRITURA”

Ave Barrera destaca, en entrevista por separado, que su madre, María Elena García, ya finada, “es origen y es mi conexión con la vida y con mi linaje femenino.

Pero también es una mujer hermosa y contradictoria. Una mujer que fue niña, que salió de casa pronto para perseguir sus sueños y convertirse en médica; que vivió una historia de amor de antología, que me regaló la oportunidad de llegar al mundo y aprender con ella a disfrutar estar viva.

Con ella aprendí el idioma que hablo, me regaló las palabras y la escritura, me mantuvo viva y sana y me enseñó a sobrevivir y a trabajar, a valerme por mí misma. De mi madre aprendí el amor por las plantas, la cocina y la costura”, dice.

La licenciada en Letras Hispánicas por la Universidad de Guadalajara evoca que, “al principio, creía que mi madre era enemiga de mi escritura. En la adolescencia, cuando la literatura llegó a mi vida, ella se desesperaba de ver mi obsesión por los libros.

Pero, a pesar de todo, se esforzó por respetar mi decisión y apoyarme. Por desgracia, su muerte llegó demasiado pronto. Pero estoy segura de que quería que fuera feliz”, añade.

La maestra en Letras Modernas Portuguesas por la UNAM aborda la relación con su madre en Notas desde el interior de la ballena. “Es una novela, aunque muy personal e íntima, en la que me di a la tarea de explorar las complejas aristas de la relación materno-filial, y de cuestionar lo que representa ser hija en un contexto tradicional y patriarcal”.

Concluye que “quedé tranquila y satisfecha con este título y, por el momento, no tengo pensado dedicarle otro. Aunque, el tema de la relación entre una hija y su madre no se agota nunca”.

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*mcam