“¡A correr, piojo, que llegó el peine!”, exclamaba el famoso cronista venezolano Marco Antonio Lacavalerie al momento de que el jardinero Al Bumbry se encontraba en base y amenazaba con un robo con los Tiburones de La Guaira. El beisbolista estadunidense, quien jugó en aquella pelota caribeña, es recordado por su velocidad y también porque fue campeón de bateo en dos temporadas.
Bumbry nunca imaginó jugar beisbol profesional y ni siquiera pasó por las ligas pequeñas durante su infancia. El deporte que amó fue el basquetbol en el que brillaba, pero comprendió que con sus 1.73 de metros de altura no llegaría lejos.
En el beisbol comenzó a destacar por la facilidad de robar bases. Era un bateador diestro, pero al fracturarse la muñeca izquierda, mientras practicaba salto de altura, lo llevó a realizar un cambio clave al perfil zurdo. De esta forma mitigaba el dolor en su articulación al momento de realizar el swing.
Los Orioles de Baltimore lo draftearon en 1968, pero el jardinero no quería firmar, aunque finalmente fue convencido por un scout.
Un año después, inició en la sucursal de Clase A de los Orioles donde apenas bateó para .172. Lo que no era un inicio alentador. Dos meses después de su primera aventura en el beisbol profesional, fue reclutado por el ejército de Estados Unidos para participar en la guerra de Vietnam.
Bumbry enfrentó las condiciones extremas en la selva, en la que había que burlar las trampas con explosivos. Su valentía lo llevó a convertirse en un líder de pelotón de 40 soldados. Luego fue condecorado con una medalla.
Al Bumbry regresó al beisbol y tuvo un ascenso meteórico hasta llegar a las Grandes Ligas con Orioles. En la temporada de 1973 ganó el premio de Novato del Año al batear para .337, se robó 23 bases y fue líder de triples con 11.
Bumbry, quien corría las bases como un velocista de 100 metros incluso después de conectar un cuadrangular, estuvo con Orioles en la Serie Mundial de 1979 ante Piratas de Pittsburgh, equipo que se levantó de una desventaja de 1-3 para coronarse.
Cuatro años después, Orioles regresó a un Clásico de Otoño esta vez para vencer a los Filis de Filadelfia con Al Bumbry como parte del roster. Fue el momento más emotivo que vivió en su trayectoria, aunque nunca olvidó la derrota ante Piratas.
A lo largo de su carrera, Bumbry escuchó comentarios de que sus números habrían sido mejores si no hubiera perdido dos años con el ejército. El expelotero, de ahora 78 años, siempre defendió que ese tiempo que sirvió a su patria fue el que lo marcó. Aprendió a cuidar, no sólo su vida, sino también la de otras personas, una experiencia invaluable para descubrir su mejor versión.
