El bordado como eje cultural de un pueblo en Oaxaca
Las mujeres de San Antonino Castillo Velasco usan hilos de más de 20 colores para tejer sus historias, sueños, identidad y resistencia cultural

Nuevamente la biodiversidad, ese querido atributo de Oaxaca, define otra de sus expresiones culturales: su labor textil, que se multiplica de región en región y en cada uno de sus pueblos originarios a partir de las condiciones del entorno natural: los pájaros, las flores, el maíz y los frutos de la madre tierra.
Claveles, rosas, fucsias, pensamientos, lilas son algunas de las flores que cobran vida al ser bordadas por mujeres, quienes usan hilos de más de 20 colores. Los colores de la naturaleza que rodea a San Antonino Castillo Velasco. Ellas perpetúan los jardines en las prendas; bordados coloridos, de acuerdo con los registros, los más ricos del país por su variedad y complejidad.
Para el vestido de mujeres y hombres, ya sean “del diario” o “de fiesta”, como se decía antes, estos bordados, modestos y fastuosos, son el mejor muestrario del ingenio y la maestría artesanal y de competencia de saberes.

La rica tradición textil de San Antonino Castillo Velasco
En San Antonino Castillo Velasco, a una hora al sur de la capital, todas las mujeres tienen la habilidad para bordar. Unas, para ellas mismas, y otras, para vender sus creaciones y obtener un dinero extra, que desde hace varias décadas llega más fácil a través de este arte, refiere Argelia Mariscal Cornelio, fundadora y coordinadora del Museo de San Antonino (Musa).
Este recinto, abierto en julio de 2025, es una iniciativa ciudadana, un espacio comunitario para honrar el trabajo de las manos artesanas que bordaron y bordan historias, sueños, identidad y resistencia cultural”, comenta a Excélsior.
El Musa se localiza en el corazón de la comunidad zapoteca. Surge para resguardar y difundir el legado cultural del pueblo: desde los bordados únicos, que han dado fama internacional a San Antonino, hasta las tradiciones vivas, como la lengua materna, la música y las festividades, entre otras.
A lo anterior se agrega la riqueza gastronómica y artística del municipio, reconocido por su profunda tradición artesanal y su identidad colectiva tejida con hilos de historia y creatividad”, afirma.

Un legado familiar en el Musa de San Antonino
La gestora y promotora cultural, de 33 años, es descendiente de una familia de bordadoras, que comienza con su bisabuela, Natividad Hernández, y su abuela, Virginia Sánchez, quienes realizaron obras de “inigualable calidad”, reconocidas entre sus paisanos por compartir sus conocimientos en el arte del bordado, no sólo como un oficio, sino como identidad de un pueblo.
El Musa se encuentra en una casa del siglo pasado, propiedad de mis tías Carmen y Silvia Cornelio Sánchez, quienes consintieron transformarla en el primer recinto cultural de la localidad, que tuviera como eje visibilizar a este pueblo que encontró su identidad y sustento en el bordado textil”, explica.
Luego de algunos años de planeación, rehabilitó y acondicionó la casa para un nuevo uso, preservando el valor histórico del inmueble, acompañada por el arquitecto y artista plástico Efraín Morales Sánchez (Mixteca Alta, 1962) y el curador de arte Ceilmor Morales; así, hicieron posible que este recinto abriera sus puertas hace medio año.
Musa, espacio cultural dinámico y accesible para todos
La residencia de la familia de bordadoras se convirtió en un espacio cultural autogestivo, abierto, dinámico y de entrada libre, con una diversidad de actividades formativas, artístico-culturales y de impacto social.
Las antiguas alcobas y el comedor hoy albergan las salas San Antonino, Melitón Cornelio y Virginia Sánchez, y Cambalache, con una función didáctica orientada a la infancia.

Se planea a corto plazo que, en la segunda sala, que honra la memoria del abuelo y la abuela de Argelia, se exhiban de manera permanente las piezas bordadas con hilos de algodón y seda más antiguas.
La exposición de apertura del Musa fue sobre la indumentaria bordada más vieja, patrimonio de las familias de la localidad, algunas con más de 80 años de antigüedad; el sitio arrancó con el pie derecho, porque la comunidad lo hizo suyo”, recuerda.
Argelia cuenta emocionada que a seis meses de la primera muestra, artesanos y artistas de distintas disciplinas se han acercado al recinto más aún; y calificó positivamente al postularse en el Programa de Apoyos a las Culturas Municipales y Comunitarias (Pacmyc), además de albergar el primer intercambio internacional con Pacho, Cundinamarca, Colombia.
Las mujeres de la familia Cornelio Sánchez están comprometidas con el museo, desde la exhibición in situ de las técnicas del bordado en prendas, como el famoso y complejo “hazme si puedes”, hasta la enseñanza del zapoteco.
El 23 de septiembre de 2025, el Congreso estatal reconoció como elementos culturales identitarios, tanto materiales como inmateriales, la iconografía y las técnicas de elaboración de los bordados de San Antonino.
*mcam
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