Llorenz, en la Galería L busca un acercamiento poético e íntimo al autismo
Hoy se inaugura la primera edición de Espectro, que ofrece una mirada a este trastorno desde el arte contemporáneo

Generar información, conciencia y empatía en torno al Trastorno del Espectro Autista (TEA) y, así, “poner una piedra para construir un mundo cultural que pueda contemplar a las personas en esta condición y a sus familias”.
Esto busca la primera edición de Espectro. Una mirada al autismo desde el arte contemporáneo que, con el artista Llorenz como protagonista, se inaugura hoy, a las 19:00 horas, en la Galería L (Alfonso Reyes 216, colonia Condesa).
Es un programa cultural que durará hasta el 19 de enero. La idea es generar una serie de actividades desde el arte contemporáneo que provoquen empatía, en las personas que nos encontramos en un espectro de desinformación, ignorancia o desinterés; e inclusión, para las personas que están dentro del TEA”, afirma en entrevista la curadora Inari Reséndiz.
El objetivo es mostrar la historia y la obra del artista Llorenz, persona con TEA, a partir de una selección de 18 de sus pinturas que estarán en convivencia con la producción de un grupo de artistas que abordan el tema del autismo”, agrega.
La promotora cultural añade que el Colectivo Ákaro se suma a este esfuerzo, en colaboración con los artistas Mariana Dussel y Auklerg, creando la instalación sensorial Drendita.
Parece como un cerebro grande, donde el espectador podrá meter la cabeza y, a partir de la interacción que se haga alrededor de la pieza, se escucharán sonidos. La idea es que experimenten cómo el entorno cotidiano sí nos influye.
Se invitó a los animadores Diego Solano, Tamara Cruz y Mario Meneses, que realizaron una serie de animaciones inspiradas en el tema del autismo; pero, sobre todo, en la historia de Llorenz. Plantean un acercamiento poético e íntimo a cómo se puede percibir el autismo”, indica.
La gestora señala que la exposición trata de ser un espacio seguro para las familias de personas en situación de autismo. “El cerebro humano es un misterio, similar al mar, del cual conocemos poco. Todo lo que nos parece anormal y nos causa susto o sorpresa viene de un lugar de desconocimiento. Es lo que sucede con el autismo. No hay información adecuada”.
Reséndiz asegura que, para Llorenz, “la pintura es una herramienta que le ha brindado libertad expresiva; y ha sido gracias a la abstracción pictórica que encontró un nuevo medio para comunicarse con el mundo, más allá de las limitaciones que el lenguaje verbal le han representado a lo largo de su vida’’.

Detalla que se estima que en México una de cada 120 personas puede presentar algún tipo de TEA. “Aún así, existe una tendencia global a ignorar esta realidad, o a promover desde la desinformación la estigmatización de personas con autismo, lo que termina por aislar a quienes tienen esta condición y complicar los protocolos de cuidados de esta comunidad”.
Por su parte, Karla Galván Duque, mamá de Llorenz y directora de la organización civil OTEA, que promueve la sensibilización, capacitación y adaptación de espacios para lograr la inclusión de personas con autismo, evoca el camino que llevó a su hijo a apasionarse por la pintura.
Es un chico de 20 años, con un autismo nivel 3; eso significa que es bastante complejo y que tiene otras comorbilidades, en las que hemos tenido que trabajar, vulnerabilidades que representan barreras y retos.
La imitación es una de las cosas que hemos trabajado con él. No entendía nada de lo que era imitación. Se hizo un programa sistemático y complejo, en el que todos los días trabajábamos con prueba y error”, narra.
Recuerda que “hicimos otro proceso en el que le enseñamos que podía tener sus propias ideas. Y fue una oportunidad para que pudiera expresarse. No lo habíamos visto como arte. Pero él empezó a jugar con los colores, a mezclarlos y construir armonía con ellos. Usó lápiz, brochas, y empezó a presentar propuestas”.
Galván Duque considera que la evolución de Llorenz, quien comenzó a pintar en 2020, ha sido muy dinámica. “Me gusta que sea orgánico, muy él; comunica sus emociones a partir de los trazos, el color y la composición”.
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