Lídia Jorge, archipiélago de la resistencia

Con Misericordia, su más reciente novela, la autora portuguesa narra la soledad, el abandono y el maltrato que existe en la vejez, y, al mismo tiempo, mantiene un clamor por el último sentido de la vida

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Lídia Jorge

GUADALAJARA.

En Misericordia, el más reciente libro de la escritora portuguesa Lídia Jorge (Boliqueime 1946), ganadora el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances (2020), aparece un valle de soledad, abandono y maltrato en ese último tramo de la vida llamado vejez. Sin embargo, pese a las adversidades que enfrentan los personajes, sus páginas son un ejemplo de resistencia que resignifica ese instante en el que hombres y mujeres son llevados a un asilo o a una estancia para adultos mayores, pero sin dejar de hurgar en la condición humana.

“Este no es un libro melancólico ni una narración dominada por la tristeza, sino una novela que antepone la resistencia y que se transforma en un clamor que busca sentido al último tramo de la vida”, dice a Excélsior la autora que se presentará hoy a las 12:00 horas en el Paraninfo Enrique Díaz de León, de la Universidad de Guadalajara; y mañana a las 18:00 horas,  en la mesa Las palabras como instrumento de tolerancia y de apertura, en el marco de la 37 Feria Internacional de Guadalajara, como integrante de la delegación europea.

¿En esta novela le interesó explorar las complejidades que enfrentan los adultos mayores? “Sí, pero no es una balada triste. El relato ocurre entre gente que se mueve mal, que tiene debilidades y problemas, pero es también una oda a la vida, en donde la gente se interesa por saber cuál es su destino.

“El personaje principal es doña Alberti, una mujer que está casi paralizada, que depende de los otros y que tiene líos con los más jóvenes. Además, es un libro que navega entre dos tipos de marginalidad: los marginados por su edad, recluidos y olvidados, y quienes están socialmente marginados, es decir, quienes ruedan por el mundo y no tienen que hacer, que se precipitan porque enfrentan problemas de trabajo, de comunicación y salario. Y lo que ocurre es que esos dos tipos de marginalidades hacen conexiones afectivas profundas, donde la gente mayor se ve en un espejo y descubre lo que fundamenta el concepto de misericordia”, abunda la también autora de Estuario y Los memorables”.

¿En esta narración le interesó presentar la memoria como un archipiélago que se desconecta. “Hay algo de eso, porque cuando llegamos a cierta edad, ese archipiélago va desapareciendo. En este caso, doña Alberti todo el tiempo quiere ver si sus límites se están reduciendo, así que ella siempre está intentando conocer más y, sobre todo, hacer una prueba de memoria para demostrar que está conectada con el mundo.

“Ella siempre está intentando permanecer de pie frente a la muerte y frente a esa noche con la que batalla a menudo, que la cuestiona y la desafía. Digamos que hay una prueba de vida que está siempre, y aquí me gustaría recordar ese poema de Dylan Thomas, en donde se lee: ‘No entres dócilmente en esa buena noche’, tal como lo hace doña Alberti”, explica.

¿Por qué doña Alberti deja de leer los periódicos? “Sí, desistió de las malas noticas que nos cuenta la prensa, pero cuando llega la pandemia, ella quería saber todo lo que pasaba. Además, ella comprende que la felicidad es muy rara, pero no deja de luchar por ella y lo hace combatiendo por la belleza, la sabiduría y la memoria hasta el final”.

¿Por qué, pese a los malos ratos, ella asegura que todo va perfecto? “Porque no se siente perdida y quiere estar presente, demostrar que conoce y que está viva. Lo importante para ella es alimentar el presente, y para mí es muy importante eso, porque es un libro que sale de una experiencia personal (a partir del fallecimiento de su mamá y la petición que le hizo de escribir esta novela) y así comprendí que cuando se tienen pocos años por delante, las personas quieren vivir intensamente”.

¿Su libro es también un canto al conocimiento y a la literatura? “Es un elogio a la lectura y a cómo ésta puede transformar”.

¿Por eso doña Alberti sostiene las tensiones con su hija? “Digamos que es una batalla literaria que nace de la incomprensión y, al mismo tiempo, por descubrir lo más profundo que hay entre los seres humanos.

¿Misericordia es un mensaje de paz y esperanza? “Sí, éste es un libro sobre eso y sobre la piedad y la misericordia por nosotros mismos”, concluye.

  • TÍTULO: Misericordia
  • AUTORA: Lídia Jorge
  • Género: Novela
  • Editorial: Elefanta, México, 2023; 466 pp.

 

 

Buzos que nadan en aguas profundas

Por Juan Carlos Talavera/ Enviado

GUADALAJARA.– “No creo que los escritores puedan cambiar el mundo, pero sí podrían crear entendimiento", expresó ayer la escritora italiana Dacia Maraini (Fiesole, 1936), durante la charla que sostuvo con la escritora mexicana Guadalupe Nettel, dentro de la apertura del Salón Literario Carlos Fuentes en la 37 Feria Internacional del Libro de Guadalajara, donde abordó temas como la maternidad, la guerra, los campos de concentración, el feminismo y la importancia de las escuelas en nuestra sociedad.

“Para mí, un escritor es un buzo que va debajo de las aguas oscuras que representan el inconsciente colectivo. En esas aguas, el escritor recoge algunos objetos dispersos que están ahí y que existen, pero que no los conocen las personas", abundó la autora de libros como Memorias de una ladrona e Isolina, la mujer descuartizada, quien al final de la charla recibió la Medalla Carlos Fuentes.

Sobre el tema de la maternidad, reconoció que “cada sociedad crea su propia imagen", aunque advirtió que los países más emancipados tienen menos hijos, quizá, porque hay una conciencia sobre el futuro de los hijos que en otras partes del mundo no hay".

Mientras que en el tema de las escuelas, aseguró que “se trata de un espacio en donde se aprende la democracia, ya que en las familias existen demasiadas peleas, movimientos psicológicos y muchas emociones que no ayudan a aprender democracia, mientras que en la escuela todos somos iguales".

Finalmente, habló sobre la guerra. “Tenemos que condenar las invasiones, porque cada pueblo debe de tener su integridad; no se puede invadir un pueblo en el nombre de la identidad. Ucrania que conquistó su independencia no puede ser invadida, así que tenemos que defender de quien se defiende su nación, porque la venganza es un tema arcaico", finalizó Maraini.