La danza como forma de vida
Erick Rodríguez, primer bailarín de la Compañía Nacional de Danza, se despide “en su mejor momento” tras 20 años de trayectoria

La danza ha sido mi vida. Me siento privilegiado por haber podido vivir de lo que más disfruto hacer, que es bailar”, afirma en entrevista el bailarín y gestor cultural cubano Erick Rodríguez.
Me siento en mi mejor momento en todos los sentidos, quizás por la madurez. Antes era más explosivo. Cuando hay más juventud, el cuerpo responde de otra manera y te recuperas más rápido. Pero ahora siento un equilibrio”, comenta el ejecutante de 41 años.
Confiesa que por esta razón, aunque parezca contradictorio, ha decidido dejar la Compañía Nacional de la Danza (CND) del INBAL, tras 20 años de permanecer en su cuerpo de baile y ser el primer bailarín desde 2009. “Me quiero ir bailando bien. Llevarme y dejar un buen sabor de boca”, explica.
El egresado de la Escuela Nacional de Artes de La Habana (Cuba) escogió la coreografía Onegin, considerada la obra maestra del sudafricano John Cranko (1927-1973), con música del ruso Piotr I. Chaikovski, para despedirse de la CND.
Me gusta esta pieza porque el protagonista es un hombre, lo que sucede en pocos ballets. Pero también porque Cranko ha sido muy importante en mi carrera. El primer ballet completo que interpreté fue de él. Es un coreógrafo que ha significado mucho para mí”, agrega.
Basado en la novela en verso Eugène Onegin, del ruso Aleksandr Pushkin, el ballet se estrenó en 1965 con el Stuttgart Ballet. Y, en México, la CND lo presentó por primera vez en octubre de 1999, y la última, en noviembre de 2010. Después de 13 años de ausencia, regresa al Palacio de Bellas Artes con cuatro funciones: mañana, el 7, 9 y 12 de noviembre.
La pieza en tres actos narra la historia de un joven aristócrata arrogante que desprecia a una joven. Es un viaje emocional en el que se evoca la alegría, la indiferencia, la muerte y el desamor.
Onegin es una de las grandes obras de la danza del siglo XX. Tiene todo lo que me gusta: un personaje con un desarrollo artístico y psicológico complejo. Para poder darle vida, tienes que entender bien el contexto de la época, cómo se movía, quién era Eugenio”, añade.
El exintegrante del Ballet Nacional de Cuba interpretó Onegin en 2010. “Ahora me siento más maduro, con una mejor comprensión del protagonista. Hace 13 años, quizás era joven para encarnar a un personaje de la complejidad de Onegin. Tengo ya más experiencia, desde el punto de vista artístico, escénico, técnico, pero también de vida, para abordarlo desde un punto diferente y enriquecerlo”, dice.
Recuerda que la primera pieza que interpretó para la CND fue Seguidilla, de Don Quijote, de Marius Petipa, durante una gira por Colima. “Pero varias coreografías han implicado retos de diferentes índoles, como Giselle, el El pájaro de fuego o Romero y Julieta. He encarado roles muy significativos en el mundo de la danza, que me han enseñado mucho”.
Uno de estos papeles es Onegin. “Aparte del desarrollo artístico del protagonista, son tres duetos técnicamente difíciles. Estamos trabajando para que salga lo más fluido posible, que los movimientos se ejecuten de la mejor manera. Deseo despedirme con gran calidad”, indica.
Tras cerrar el ciclo con la CND, el licenciado en Gestión Cultural por la Universidad de Guadalajara dará rienda suelta a ésta, su otra pasión. “Deseo hacer proyectos independientes relacionados con la danza, pero desde la gestión cultural. Quiero impartir clases, tomar ensayos, hacer cosas diferentes”.
El director fundador del Ballet Nacional de El Salvador en 2017 rechaza que vaya a incursionar en la coreografía o fundar una compañía de danza independiente. “Crear un grupo independiente es complicado, económicamente muy difícil; se pasan muchos trabajos para poder mantenerse a flote. Así que mi admiración total para los creadores que siguen haciendo danza a pesar de todo”.
Rodríguez considera que el estado de la danza en México es bueno, pero que hace falta difusión. “Mi idea es gestionar proyectos para que haya más presentaciones y funciones. Apoyar a estos grupos a buscar opciones para que trabajen con mejores condiciones”.
La Orquesta del Teatro de Bellas Artes, dirigida por Óliver Díaz, interpretará la música Chaikovski.
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