Javier Garciadiego, un Reyes universal e íntimo
El historiador entrega la biografía más documentada y crítica del escritor y diplomático regio, tras 20 años de estudiar su vida y obra

El Alfonso Reyes (1889-1959) pensador universal, puente entre los mexicanos y la cultura griega, el creador de instituciones, el excelente prosista, humanista y diplomático; pero también el poeta en su intimidad, quien se sentía culpable por la muerte de su padre, el general Bernardo Reyes, el que pasó hambre y frío en el exilio, el mujeriego, quien no escribió un libro insigne.
“Es una biografía ambiciosa, muy documentada, completa, actualizada. Pero, lo más importante, es que no es oficial ni complaciente, sino crítica”, afirma el historiador Javier Garciadiego sobre su ensayo biográfico Sólo puede sernos ajeno lo que ignoramos (El Colegio Nacional/ UANL), dedicado al autor de Visión de Anáhuac.
Tras más de dos décadas de estudiar la vida y la obra del narrador, ensayista y traductor regio, Garciadiego extrajo información de los diarios de Reyes, de su prolífica correspondencia –cerca de 48 mil misivas– y de los 34 volúmenes de recortes de periódicos de varios países que dan cuenta de sus actividades públicas desde 1906.
“A pesar de que dirijo la Capilla Alfonsina, no escribí una biografía broncínea, heroica del personaje; no, es una biografía muy crítica. Hay incluso algunos elementos que a Reyes no le gustaría leer, pero creo que es necesario que el lector de hoy conozca”, comenta en entrevista con Excélsior.
Aclara que, a pesar de que haga estas críticas, “creo que, en la evaluación final, don Alfonso es un súper personaje; o sea, un escritor importantísimo, tal vez de los más importantes de la primera mitad del siglo XX. Dije importante, no de los mejores”.
El investigador destaca que Reyes fue “un hombre de verdad muy avanzado a su tiempo, universalista cuando en México aún predominaba el nacionalismo; en fin, un personaje con muchas virtudes, pero también un ser humano con algunas limitaciones, con esferas criticables, sobre todo su relación con las mujeres.
“Las diferencias con su esposa Manuela Mota, los amasiatos que tuvo. Lo tradicional era decir que Reyes era muy coqueto, que le gustaba echarles piropos a las señoras; pero la verdad fue mucho más que eso. También me meto con su hijo, cosas muy privadas”, explica.
Y se pregunta “¿hasta dónde podemos husmear en las alcobas de los personajes? Hay quienes piensan que las biografías de los hombres públicos deben limitarse a lo público. Yo creo que el lector actual tiene el derecho a conocer todos los aspectos de Reyes”, sentencia.
El doctor en Historia por El Colegio de México plantea una crítica más fuerte: la falta de un libro insigne. “¿Por qué no se le dio el Nobel de Literatura a don Alfonso?, porque fue poco traducido y, entonces, poco leído; no tenía la dimensión internacional necesaria.
“No tuvo un libro contundente que se identifique con él, como el Pedro Páramo de Juan Rulfo o Cien años de soledad de Gabriel García Márquez. Reyes escribió toda una obra, muchos libros; pero no tuvo uno contundente, insigne. Y, lo cierto, es que muchos de sus escritos son reiterativos, de los mismos géneros, los mismos temas, la misma dimensión”, añade.
A la vez, el académico señala que Reyes es un autor muy vigente. “Él regresó a México en 1939 y encontró un país muy nacionalista. Su propuesta es que los mexicanos podían ser plenamente occidentales siendo nacionalistas, o acercarse al politeísmo griego, al paganismo romano, siendo católicos. Fue muy atrevido”.
Considera que sigue vigente porque “escribe como si estuviera conversando; no tiene este ánimo pedagógico, él quiere escuchar y dar sus puntos de vista. Creo que nos hace mucha falta en este momento, para dejar las palabras altisonantes de todos los bandos, aprender a escucharnos, a respetar las opiniones y que haya menos descalificaciones”.
Entre los recortes de periódico que documentan la vida pública de Reyes, el autor destaca a Excélsior que, asegura, cubría puntualmente sus actividades. “De hecho, el último párrafo de mi biografía tiene que ver con la reseña de su velorio, escrita por el cronista Carlos Denegri. Dice que el escritor no va a quedar en su ataúd, sino en la región más transparente del aire, aludiendo a una de las famosas frases del regio”.
- TÍTULO: Sólo puede sernos ajeno lo que ignoramos
- AUTOR: Javier Garciadiego
- Editorial: El Colegio Nacional/ UANL, 2022; 515 pp.
