Gerda Gruber, creadora de refugios escultóricos

La artista visual celebra medio siglo de trayectoria en México con la exposición Entre verde y  agua, que reúne 113 esculturas y 30 dibujos; se exhibe en el MARCO

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Gerda Gruber, escultora austriaca.

La expresión artística de la escultora austriaca Gerda Gruber (Bratislava, 1940) parte de la idea de que una semilla es un refugio que preserva la vida, el conocimiento y que, a su vez, es una exploración que intenta conectar al ser humano con su origen.

De ahí que sus esculturas y sus dibujos evoquen la forma y la textura de semillas de gran formato, de nidos de aves fantásticas, de árboles con formas caprichosas, barcas y elementos de barro inspirados en las culturas prehispánicas, como se aprecia en la muestra retrospectiva Entre verde y agua, que celebra cinco décadas de la presencia transformadora de Gruber en el panorama del arte mexicano, que abrió ayer en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO).

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Aprendí a usar y a respetar el barro como un elemento constructivo, y a saber quemarlo sin trampas, como el barro lo pide, sin que se quiebre o explote. No soy una ‘ceramista’, soy alguien que aprendió a trabajar el barro. Nunca me enfoqué en el refinamiento de los acabados, en su potencial ornamental. El barro tiene otro poder, incluyendo la capacidad de entenderlo como materia viva”, asegura la artista que vive en México desde 1975.

Para Gruber, los materiales sólo son una herramienta. “No es que yo siga un material como una obsesión, sino que cuando tengo una inquietud lo exploro. Sin embargo, es cierto que tengo un hilo conductor en mi obra: la protección y la preservación”, expone.

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Esculturas y dibujo de Gerda Gruber.

ENTRE VERDE Y AGUA INCLUYE 113 ESCULTURAS Y 30 DIBUJOS

Entre verde y aguaque permanecerá expuesta hasta febrero de 2026 en el MARCO y que un mes después viajará a la Ciudad de México, para presentarse en el Museo de Arte Moderno (MAM)— incluye 113 esculturas y 30 dibujos creados desde los años 70 hasta la actualidad y se centra en el pensamiento visual y conceptual desarrollado por Gruber.

¿En su trabajo artístico le ha interesado la representación de la semilla para expresar la desconexión del ser humano con la naturaleza? “Sí, yo creo que estamos un poco desconectados de la naturaleza y mi afán es recuperar y hacer ver que para poder respirar no sólo es necesaria la tecnología, sino también la vegetación, y de todo eso que nos nutrimos en la realidad”.

¿Su obra es un llamado a observar el deterioro del paisaje? “Yo huyo de las invasiones urbanas, por eso vivo en un pueblo alejado en Yucatán. Ya estoy demasiado vieja para cambiar mi residencia. Por lo menos tengo suficiente jardín y muchos árboles que me protegen de la urbanización y puedo respirar un aire fresco.

Hay que llamar a la conciencia, empezando desde la infancia, porque en la universidad ya es tarde. Hay que ver más abajo, para que los niños lo vean como si fuera un juguete. Por desgracia, lo único que puede salvar a un espacio de que no se convierta en una urbe es la falta de agua, pero tampoco queremos eso”.

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Esculturas de Gerda Gruber.

¿Le preocupan las urbes? “En las urbes ya no puede hacerse nada. Se necesita proteger los alrededores para que no pase lo mismo que en las concentraciones urbanas”.

Finalmente, la artista habla de su vínculo con la poesía. “Yo aprendí la lengua española con la poesía. Me gusta mucho la poesía, porque es abstracta; cómo describe el ambiente, las atmósferas vegetales, un árbol, cómo huele. Todo eso me parece muy romántico”.

Una de las piezas destacadas de la muestra es Navegar hacia (2020-2022) una canoa elaborada con bambú, manta y 700 piezas de arcilla, instalada en homenaje a los fallecidos por la pandemia de covid-19 en Yucatán.

Otras son Campo magnético, que es una intervención vegetal con árboles neem en una escuela pública de Yucatán, que se muestra a través de fotografía; además del proyecto Catálogo de semillas, Semillas de jabim I, II y III (2024) y la Estructura de semilla de jabim I-III (2024-5) y Capullo (2023).

Durante el recorrido, realizado en las salas del MARCO, la curadora Daniela Pérez asegura que la obra de Gruber aborda una constante a lo largo de su práctica: espacios de cuidado, de refugio y de protección que permiten que la vida tenga seguridad para continuar.

La artista siempre utiliza materiales como bronce, cerámica, piedra, basalto y porcelana, que recupera y que reciben una segunda oportunidad a partir de que ella los encuentra, siempre con la intención de ahondar en el tema del refugio”, concluye.

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*mcam