‘Gerardo Deniz es una montaña única e irrepetible’: Fernando Fernández

El escritor Fernando Fernández entrega Mar en turco, “el primer gran estudio” dedicado a la vida y la obra del poeta y narrador español

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El poeta Gerardo Deniz cumpliría 90 años el próximo 14 de agosto. Fotos: Yibrán Martínez Siu/ Roberto Portillo/ Cortesía Bonilla Artiga Editores/ Fotoarte: Horacio Sierra

La de Gerardo Deniz es una voz totalmente inusitada en la poesía mexicana. No hubo nadie como él antes, ni lo ha habido hasta hoy. Es una montaña única e irrepetible”. Ésta es una de las conclusiones a las que llega el poeta, ensayista y editor Fernando Fernández (1964) tras 36 años de estudiar la obra del autor de Adrede (1970).

Su estilo era singular. Por la apretada referencialidad; por el uso de palabras extranjeras entremezcladas con el español; por tener una rara sonoridad, que se parece un poco a la música moderna.

Escribió una poesía llena de disonancias y asperezas, que crea una nueva estética; una belleza más acorde con el siglo XX que le tocó vivir, complejo, violento y ruidoso. Y su prosa es de una extraordinaria expresividad y emoción”, explica Fernández en entrevista con Excélsior.

Tras dedicarle su tesis de licenciatura, que presentó en la UNAM en 1990, el investigador publica ahora el libro de ensayos Mar en turco (Bonilla Artigas Editores), que define como “el primer gran estudio dedicado a la obra de Deniz”.

El autor de Gatuperio se llamaba en realidad Juan Almela Castell (1934-2014), un español que llegó a México en 1942, a la edad de 7 años. Se desempeñó, un lapso importante de su vida, como corrector de galeras de imprenta y traductor técnico. Deniz (que significa mar, en turco) fue el pseudónimo literario que escogió para firmar sus libros.

La poesía y la prosa de Deniz asombraron a poetas como Octavio Paz, hoy Nobel de Literatura, que lo recomendó con el editor Joaquín Díez-Canedo Manteca, y David Huerta. Sin embargo, su obra no ha recibido, en palabras de Fernández, la atención que se merece y aún quedan textos inéditos por publicar.

Lo conocí en 1988. Le pedí unos poemas para la revista Alejandría, que publicaba en Filosofía y Letras, y me citó en su departamento. Desde ese día me pregunté quién era ese hombre que habla de ese modo y contaba cosas asombrosas. Desde el principio tuve interés de estudiarlo”, narra.

Era un tipo precioso. Con una gran capacidad para la ternura, para darse cuenta de lo más sutil y delicado. Eso contrastaba con su apariencia hosca, de enojado. Parecía que era muy difícil llegar a él; pero bastaba con conversar un rato para que se manifestara el hombre tierno y amistoso.

Era un conversador detallista y erudito. Me pasé largas tardes-noches escuchándolo. Lo visité una tarde a la semana durante un año. Hablaba desde las lenguas más raras del mundo hasta la química más especializada, la geografía –le decían “el niño de los mapas”– o el mundo de los animales. Te podía platicar horas sobre la jirafa, el burro o el pingüino. Y combinaba erudición con ternura”.

Todo el bagaje cultural que le daba traducir más de nueve idiomas, añade, enriquecía su obra. “Era divertido. Escribía con humor e ironía. Su prosa es una delicia, lo lees a carcajadas. Dejó muchos poemas sueltos. Sus últimos años ya no podía ver, pero siguió escribiendo. Serví un buen tiempo de amanuense. Creo que puede salir un libro de poemas póstumo, para el que incluso dejó un título, Gato encerrado”.

Mar en turco, que conmemora los 90 años que Deniz cumpliría el próximo 14 de agosto, y el décimo aniversario de su fallecimiento, ocurrido el 20 de diciembre de 2014, reúne diez capítulos centrales, más la introducción y una bibliografía.

El volumen analiza la correspondencia que el joven Gerardo sostuvo con Paz, 45 cartas que se enviaron entre 1966 y 1970, 24 escritas por Deniz y 21 por Paz; la novela La forma del silencio, de María Luisa Puga, donde aparece Juan Almela como personaje; el corpus crítico que consagró a su poesía el poeta Eduardo Milán; el polémico ensayo que al mismo tema dedicó el crítico Evodio Escalante; la severa crítica que hizo a un aspecto fundamental de la obra de Alfonso Reyes, y la relación con su amigo, el escritor Pedro F. Miret.

Las cartas cruzadas entre Deniz y Paz siguen inéditas. Marie-José Paz quiso publicar sólo las del Nobel y a la familia de Almela no le pareció buena idea. Sería genial darlas a conocer juntas”, señala Fernández, quien dice que con este libro “paga con placer” la deuda con su maestro.

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