Génesis Moreno y Olymar Sandoval buscan llevar su talento a terreno internacional

La soprano Génesis y el tenor Olymar, ganadores del XLII Concurso de Canto Carlo Morelli, ya tienen la mira puesta en Europa

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Fotos: Cortesía Carlos Alvar/ Olymar Salinas

La soprano Génesis Moreno (Petare, Venezuela 1994) y el tenor Olymar Sandoval (Tepic, 1998) fueron los máximos ganadores del XLII Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli, realizado la noche del domingo, en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, donde expusieron su talento con un repertorio que incluyó arias de Gaetano Donizetti, Giacomo Puccini y quienes ya tienen la mira puesta en Europa.

La primera en hablar es Génesis Moreno. “Yo nací en Petare, Venezuela, uno de los barrios más peligrosos y con mayor delincuencia y justo eso fue lo que formó parte de mi carácter, de la sensibilidad que puedo tener hacia muchas cosas de la vida y que puedo reflejar en mi canto”, dice a  Excélsior la soprano a unas horas de haber ganado el primer lugar femenino del Concurso, el Premio del Público y el primer lugar de Zarzuela.

Sin embargo, soy esa persona que decidió que su entorno no definiría quién era ella, así que salió de ahí y, luego de mucho esfuerzo, estamos aquí”, abunda la cantante que emergió del Sistema Nacional de Orquestas, en Venezuela, y quien migró a nuestro país hace una década.

Podría decir: ‘No soy de aquí ni de allá, pero siento que soy de aquí y de allá’… Soy de Venezuela, soy todo lo que aprendí allá y por mis venas corre mi sangre venezolana. Pero también soy de México”.

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Soprano Génesis Moreno

¿Qué representa para usted el Morelli? “Es un reconocimiento muy importante, porque desde que llegué a México siempre veía el concurso con la ilusión de pararme en ese escenario y alcanzar

ese reconocimiento”.

¿Cómo fue su acercamiento a la música? “Mi mamá trabajaba con una cantante en Venezuela (Mirna Ríos), quien tenía una academia de canto. Yo tenía siete años y mi mamá, como no tenía con quién dejarme, me llevaba a la academia y ahí veía cómo los muchachos cantaban, y los imitaba”.

Luego de su práctica coral, Génesis entró a la orquesta infantil y comenzó a tocar el violoncelo, aunque pronto viró a la ópera. Años después llegaría a México, donde ingresó al Estudio de Ópera de Bellas Artes (EOBA).

Admiradora del trabajo de Arturo Chacón-Cruz, Génesis explica que su repertorio va de lo más ligero de Rossini a W.A. Mozart.

NUEVA ETAPA

Por su parte, el tenor nayarita Olymar Sandoval ganó el primer lugar masculino del concurso y el primer lugar de Zarzuela. Detalla a Excélsior que ésta fue su tercera participación en el Morelli y revive su interpretación de Che Gelida Manina, de La Bohème, de Puccini, que trabajó intensamente con su maestro Rogelio Riojas y que lo llevó a ganar el concurso.

De momento, coincide en que ya tiene la mira puesta en Europa y adelanta que luego del trabajo realizado en Operísima México, en San Miguel de Allende, le ha sido posible cantar roles completos, a sugerencia de los agentes de su maestro, quienes le han insistido en trabajar la voz, pero sin dejar de lado los papeles integrales para cuando llegue al extranjero y que, por ahora, le ha valido firmar contrato con la agente alemana Wiebke Küster de Pura Musica Artists.

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Olymar Sandoval

¿Qué representa para usted este premio? “Es la señal de una nueva etapa y un gran logro después de tanto trabajo. A partir de este resultado vendrán nuevos planes y horizontes”.

¿Cómo inició en la música? “Empecé a estudiar violín a los ocho años. A los 19 años conocí al maestro Rogelio Riojas, quien me dio un curso de perfeccionamiento operístico en la Universidad de Nayarit. Además, mi mamá también es cantante, pianista y daba clases en la universidad.

Posteriormente, explica el tenor, viajó a la capital para tomar clases con Rogelio Riojas, cuando dirigía el EOBA. De momento ya ha logrado cantar óperas como Romeo y Julieta, Fausto, La Boheme, Cosi Fan Tutte,Rigoletto, La traviata y Parsifal, ésta última en el Teatro del Bicentenario.

Por último, acepta que el violín ha quedado como un instrumento íntimo que toca de vez en cuando, mientras que el canto es un estilo de vida. “Lo que más me gusta, al momento de cantar, es descubrir esa conexión con el público, que es un momento transparente que permite la conexión de distintas energías”.

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cva