Museo de Arte Carrillo Gil: Entrelazan historia, arte y activismo social

El recinto que festeja medio siglo de vida exhibe 86 grabados realizados por 16 artistas del Taller de Gráfica Popular en 1947; además de su acervo editorial y un mural fotográfico

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La exposición Estampas de la Revolución mexicana abarca un periodo de 68 años.

Una carpeta con 86 grabados realizados en 1947 por 16 artistas del Taller de Gráfica Popular (TGP), perteneciente al acervo del Museo de Arte Carrillo Gil, se podrá admirar en su totalidad a través de la exposición Estampas de la Revolución mexicana. Un trabajo de activismo colectivo.

Curada por Víctor Palacios, la muestra se inaugura hoy, a las 12:00 horas, junto con los proyectos Una historia con muchas otras notas al pie, que

reúne el acervo editorial del recinto que festeja sus 50 años de vida, y Telar Pedregal, un mural fotográfico de Carolina Velez que recrea una pintura de José Clemente Orozco.

Palacios destacó, ayer en rueda de prensa, que ésta será una de las pocas ocasiones que la carpeta de estampas se podrá ver de manera integral; ya que, a pesar de ser conocida, se ha exhibido de manera fragmentaria

o dispersa.

Explicó que el trabajo colectivo y el activismo político caracterizaron la producción del Taller de Gráfica Popular. “En verdad fue un espacio donde no sólo se producían grabados, sino había una muy fuerte y cercana convivencia entre todos los integrantes. Se producía en colectividad y a través de un constante diálogo, discusión e intercambio de ideas sobre qué producir y hacia dónde dirigir las obras”.

El historiador de arte detalló que “también había en el grupo un compromiso social genuino. Para ellos, era imposible disociar el arte de cuestiones estrictamente sociales o del activismo político. Y esto es lo que los marcó a lo largo de su historia”.

Aclaró que, aunque la carpeta se titula Estampas de la Revolución mexicana, la muestra realmente abarca un periodo más amplio, de 68 años, que va de 1879, cuando se confeccionaron los primeros grabados, hasta el inicio de la Guerra Fría.

Es decir, desde que comienza el Porfiriato y el famoso suceso trágico en Veracruz, con el telegrama de Porfirio Díaz de “Mátelos en caliente”, las incipientes muestras de rebelión social y los movimientos hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial”, añadió.

El egresado de la Universidad Iberoamericana comentó que los grabados, confeccionados en linóleo y en papel de colores, recrean miradas sobre temas como la opresión a las clases desfavorecidas, la libertad de expresión y figuras como Francisco I. Madero, Emiliano Zapata y Francisco Villa.

Entre los artistas más destacados se encuentran Alfredo Zalce, Leopoldo Méndez, Alberto Beltrán, Arturo García Bustos, Pablo O’Higgins y una Mariana Yampolsky de 22 años, que acababa de entrar al Taller de Gráfica Popular.

Mariana Yampolsky es la única mujer que participa en esta producción, y fue la primera que ingresó al colectivo. Era una de las integrantes más jóvenes, que convivían con artistas consolidados, como Leopoldo Méndez, que entonces tenía 45 años, por ejemplo. Uno de los aspectos más relevantes del Taller de Gráfica
Popular no sólo fue el diálogo y la producción colectiva, sino la apertura al trabajo intergeneracional”, señaló.

La muestra, prosiguió Palacios, “está fragmentada en tres no núcleos, sino periodos históricos de nuestro país: el Porfirismo y la Revolución, la Etapa Reformista y la idea o la aspiración de un México realmente moderno y de un Estado consolidado”.

El especialista indicó que los grabados se presentan de manera cronológica y se respetaron los textos que los acompañan, que les dan un carácter pedagógico.

No quisimos seleccionar las estampas, sino presentarlas completas. Eso puede arrojar algunos problemas, pero también algunas virtudes. Si, como se dice, la letra con sangre entra, la imagen también, al repetirse una y otra vez en distintos escenarios, cumple en algún momento esa misión de grabarse”.

Por otro lado, el museo presenta la segunda parte de Una historia con muchas otras notas al pie, un proyecto curado por Alfonso Santiago, que revisa el papel de las publicaciones impresas en la memoria y comunicación

del recinto.

Además de los catálogos y publicaciones vinculados a exposiciones, esta etapa incluye materiales cotidianos como hojas de sala, carteleras y guías infantiles.

Y Telar Pedregal, curada por Julia Pérez, que explora el telar como “una herramienta mutable que media en la comprensión de nuestra realidad”.

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