El escritor peruano Santiago Roncagliolo hurga en la maldad humana

El escritor aborda en su novela ‘Y líbranos del mal’ el fanatismo religioso, el abuso de poder y la pederastia

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Foto: Cortesía Xavier Torres-Bacchetta

CIUDAD DE MÉXICO. Más que la víctima, el victimario; el proceso por medio del cual éste se convierte en un monstruo. Esa transformación le interesa al escritor peruano Santiago Roncagliolo (1975), quien, tras un ayuno literario de cinco años, acaba de publicar Y líbranos del mal (Seix Barral), una novela que hurga en el fanatismo religioso, el abuso de poder y la pederastia.

El mal es uno de los grandes misterios filosóficos, una de las cosas que más nos inquietan. Es fácil entender por qué alguien es bueno, pero no de dónde surge el mal. El mal existe y nace de las emociones y los miedos que tenemos. Me interesa que el lector se cuestione esto”, comenta el narrador en entrevista con Excélsior.

Vía telefónica desde Barcelona (España), el autor de seis novelas que estudian el mal en sus diversas manifestaciones detalla que, como parte de una obra social, lleva actividades culturales a las cárceles de Perú.

Me ha impactado cómo los presos creen que son buenos. Nadie vive pensando que es una mala persona. Aunque admiten haber hecho algo malo, piensan que la culpa es de la sociedad, de sus padres, de la banda rival o de alguien más. Pero el mal es esa oscuridad que llevamos en el corazón”, afirma.

El también guionista de cine, quien desea que sus libros sean siempre incómodos, piensa que la maldad de la pederastia es especial. “El abuso en general es un daño que te hace alguien que dice que te quiere. Ésa es su gran perversión. Tú crees que estás recibiendo amor, cuando lo que recibes es daño.

La pederastia involucra a la figura del padre. Muchas de las víctimas han sido chicos que carecían de una figura paterna, adolescentes provenientes de familias disfuncionales, con padres ausentes, débiles o enfermos. La comunidad religiosa les ofrece un padre. Así empieza el abuso”, agrega.

Y líbranos del mal, inspirada en los escándalos sexuales del grupo religioso peruano Sodalicio de Vida Cristiana, está protagonizada por el adolescente Jimmy, quien vive en Nueva York. Pero, debido a que su abuela paterna enferma, viaja a Perú y descubre un pasado que ignoraba: su padre estuvo involucrado en un escándalo de pederastia, por lo que se percata que su mundo está basado en mentiras.

Más que la mentira, lo que duele es el silencio. Los abusadores controlan lo que ves, lo que piensas. ¿Cómo es que ha habido tanto sexo en un lugar donde no se habla de él? El odio por el sexo, por la homosexualidad, se traduce silenciándolos; si no se habla, no existen. Así, te roban las palabras y ya no las tienes para contar lo que está ocurriendo, te roban el control de tu propia vida”, añade.

El dramaturgo, quien vivió parte de su infancia en México, destaca que la odisea personal de Jimmy implicó un triple descubrimiento: la verdad sobre su padre, el Perú y él mismo.

El viaje es crucial. Si no sabes de dónde vienes, desconoces quién eres. Mis últimas novelas coinciden con el tiempo en que fui padre de unos chicos que han nacido y crecido a unos 10 mil kilómetros de donde lo hice yo, y a quienes les tengo que contar su historia. Pero también es posible que sea una excusa y me la esté contando a
mí mismo”.

El Premio Alfaguara de Novela 2006 dice que no le fue difícil dar vida a un protagonista adolescente. “Me gustan mucho los adolescentes como personajes, porque a esa edad se vive con una intensidad enorme; todo es por primera vez, el amor, el sexo, el viaje, la posibilidad de la muerte. Es una pasión y entrega que no volverás a tener nunca”.

El autor de La pena máxima, cuya versión en película comenzará a filmarse con guion suyo, y La noche de los alfileres, sus dos novelas anteriores, explica que en su nuevo thriller lo que aterra son las emociones de las personas, el mal que pueden hacerse a sí mismas, la perversidad.

Incluso, no quise resolver si Jimmy fue abusado por su padre, no queda claro. El lector debe decidir muchas cosas y ésta es una de ellas, debe pensar qué ocurre detrás de las puertas cerradas. Los libros son espejos de sus escritores, pero también de sus lectores”, concluye Santiago Roncagliolo.

LUNA QUE FLOTA EN NOTRE DAME

La escultura gigante Museum of the moon (Museo de la luna), del artista británico Luke Jerram, flota dentro de la Catedral de Notre-Dame, en Estrasburgo, Francia.

La pieza, que se exhibirá hasta el 13 de junio próximo, forma parte del Industrie-Magnifique Festival, que presenta diferentes obras en las plazas públicas de Estrasburgo.

-De la Redacción

Foto: AFP

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