El arte de la reconciliación a través del tatuaje
Durante esas largas sesiones de tatuaje, hasta de seis horas, Ces conecta con mujeres que aún están vulnerables

Ces encontró en el arte de tatuar una profunda conexión y empatía con el otro. Siendo una artista reservada, también logró generar tal atmósfera de confianza en su estudio, que hoy, en su gran mayoría mujeres, no sólo la buscan para ornamentar su cuerpo, algunas van directamente con ella para que su arte se materialice en esas zonas de sus cuerpos, donde habitó mucho dolor, como: cicatrices en el pecho por cáncer de mama, marcas por intento de suicidio, estrías, quemaduras o abultamientos por acné.

Fotos: Cecilia Páramo
Son mujeres súper fuertes, que las ves durante este proceso del tatuaje, que duele, y al final siempre su mirada hacia el espejo es con una sonrisa de reconciliación, de entendimiento, de sanación, de perdón como en el cual se dicen: ‘por fin estamos juntas en el reflejo, lo que veo y lo que soy”’, contó Ces, en entrevista remota con Excélsior, desde su nueva residencia en Holanda.

Fotos: Cecilia Páramo
Justo en ese instante de reconciliación de las mujeres recién tatuadas frente al espejo es lo que le da sentido al trabajo de la mexicana Cecilia Páramo, conocida como Ces.
Me inspira ser ese puente entre su piel y su sanación”, aseguró.

Fotos: Cecilia Páramo
Durante esas largas sesiones de tatuaje, hasta de seis horas, Ces conecta con mujeres que aún están vulnerables. Ella ofrece muchísima confianza en un momento en el que la otra persona, tal vez, puede no sentirse plena todavía.
Esos tatuajes que Ces dona para mujeres sobrevivientes al cáncer han transformado su visión de vida y de su propio cuerpo.
Me doy cuenta de la fuerza que hay en la mujer, sobre todo la fuerza de seguir viviendo y dándolo todo. Me dio una visión más humana del mundo, que somos vulnerables, pero que pase lo que pase, tú sigues siendo tú y no pierdes tu dignidad ni porque estés enferma o te falte un seno, jamás estarás incompleta. De hecho, después de un proceso así de doloroso, te hace aún más completa”, concluyó Ces.
El trabajo de Ces se volvió aún más poderoso y renombrado, cuando Sandra Monroy, paciente de cáncer de mama fue retratada por Shashenka Gutiérrez, foto reportera mexicana de la agencia EFE, quien ganó el Premio Ortega y Gasset de Fotografía 2022.
En esa fotografía, Sandra mostró sus cicatrices, luego de ser sometida a una mastectomía bilateral, acompañada de su madre y de una amiga.

Fotos: Cecilia Páramo
El periódico el País comunicó al entregar el galardón: “captura un momento de máximo dolor, en el que la herida es todavía reciente y que aun así logra transmitir esperanza".
Tiempo después de la mastectomía y alrededor de las cicatrices, Ces llenó de flores el pecho de Sandra y lo tatuó con un corazón.
Mi tatuaje tiene un significado, está lleno de flores, porque es un espacio que tiene vida, que florece y en medio, hay un corazón, porque me quitaron los pechos, pero mi corazón está de frente y late”, dijo Sandra a Excélsior, hace un año en una entrevista.
Para muchas mujeres, Ces se ha convertido en ese puente entre su herida y la reconciliación. Su aguda sensibilidad y su mismo género han ayudado a que sea empática con temas como la pérdida, la aceptación del cuerpo, la necesidad de reconstrucción, que tal vez, un hombre no lo podría comprender de la misma manera.

Fotos: Cecilia Páramo
Mi mensaje, tanto a mujeres que quieran tatuarse como a mujeres que quieran aprender a tatuar y vivir del arte, es que se atrevan a hacerlo, que se sientan capaces, a veces como mujeres, creo que tenemos una etiqueta de no sentirnos suficientes o de que no vamos a poder hacerlo. Entonces, decirles que sí se puede y sobre todo, que acepten a su cuerpo, que no intenten encajar en ninguna construcción impuesta, que dejen de compararlos con otros, que lo habiten, que lo adornen, que hagan con él lo que les haga sentir cómodas”.
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