Efrén Hernández, en el margen de una prosa que resiste
El Fondo de Cultura Económica publica el libro Obras completas. I. Poesía, cuento, novela que incluye un texto inédito: el cuento Trenzas

Efrén Hernández (1904-1958) es un outsider de las letras mexicanas, un marginal con una presencia discreta en el paisaje de la narrativa, que podría vincularse a figuras como Francisco Tario y Felisberto Hernández, tal como lo exponen Alejandro Toledo y Juan Manuel Berdeja en Obras completas. I. Poesía, cuento, novela, que publica el Fondo de Cultura Económica (FCE) y que incluye un texto inédito: el cuento Trenzas.
Como el propio Hernández lo describe en uno de sus textos, él fue aprendiz de botica, de zapatero y de platero, dependiente en una tienda de ropa mientras cursaba la preparatoria en León, luego viajó a la Ciudad de México para estudiar en la Facultad de Derecho, aunque su paso por las aulas sólo agudizó su mirada y la dosis de ironía que imprimió en su prosa.
De aquella experiencia (universitaria) aún conservo la impresión de que los espaldarazos de los títulos universitarios no son más que un fraude. Especialmente por lo que respecta a licenciados, médicos, maestros y doctores en derecho, artes, filosofía, letras, ya que el don de juicio, la inteligencia creadora, la inquietud metafísica, son dones que se trae de nacimiento, y ni los más conspicuos representantes al uso de la autoridad universitaria sabrían distinguir un verdadero agraciado, de un simple anotador de fechas de nacimientos de autores, de lomos de libros y otras bagatelas acerca de filósofos o artistas”.
Así lo afirma Hernández en el volumen que contó con la revisión y actualización de Juan Manuel Berdeja, y la edición y el prólogo de Alejandro Toledo.
Efrén era un escritor de los márgenes y gozaba en eso”, dice a Excélsior el ensayista e investigador Alejandro Toledo. “Además, el humor era parte de su personaje y de su literatura. El no tomarse en serio muchas cosas, tal como se percibe en su ficha biográfica, es enteramente él y sus personajes: todos se distraen fácilmente, divagan, caminan por la ciudad en la madrugada y están en donde quizá no deberían, pero es el sitio que mejor les acomoda”.
Para esta edición, abunda Toledo, revisó el volumen de obras del FCE que preparó en los años 60 Alí Chumacero y lo cotejó con el archivo que resguardaba la familia del autor de Tachas.
También me basé en la ficha biográfica donde Efrén hacía un listado de lo que él consideraba que eran sus obras. Mucho de lo que había enlistado no estaba en el volumen de los años 60, que iba a tener un prólogo de Juan Rulfo, el cual nunca llegó. De aquello agregué en mi revisión de 2007 el cuento Animalita y la novela corta Autos.
Sin embargo, “en esta edición se añadió un texto que apareció por parte de algunos investigadores del Colegio de San Luis, entre ellos Juan Manuel Berdeja, que se llama Trenzas y que tiene la peculiaridad de que es también un texto de temprano de Efrén, aparecido el mismo año en que salió el cuento Tachas”.
Además, Alejandro Toledo adelanta que para el segundo tomo de Efrén se añadirá el poemario Hora de horas que es un borrador de Entre apagados muros, de 1936; y se ampliará la sección de crítica sobre Efrén Hernández, incluyendo materiales que aparecieron en el número de la revista América que se hizo para para despedirlo tras su muerte”.
Por último, Toledo detalla que ha trabajado en otros proyectos dedicados a la obra de Efrén, pero con el sello Ediciones La Rana, de Guanajuato. “Preparé un tomo con el teatro de Efrén Hernández y otro con el guion Dicha y desdichas de Nicocles Méndez, que hizo para Cantinflas. También rescataremos el tomo monográfico de la revista América, dedicado a la muerte de Efrén, y un tomo con su correspondencia dedicada a Beatriz Ponzanelli y tres misivas que envió a Juan Rulfo.
Encontré hace poco unas cartas que Efrén le escribió a Beatriz Ponzanelli, son misivas del periodo entre el noviazgo y el matrimonio. A mí me habían contado la historia de cómo se casaron: a espaldas de la familia, que llegó con el Tlacuache Garizurieta y una escalera de madera, y se subió al balcón donde estaba Beatriz y ahí se hizo la ceremonia.
Pero lo que muestran las cartas es que hubo resistencia por parte de la familia e incluso, parecía que querían llevar a Beatriz a Europa y cancelar el matrimonio. Son cartas llenas de amor, tristeza y humor… porque el humor en Efrén era muy natural, incluso en las etapas más difíciles de su vida”, concluye.
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