Cherríe Moraga y Gloria Anzaldúa, mujeres de color y resistencia
Este puente, mi espalda reúne textos de 29 féminas de ascendencia chicana, latina, indígena, asiática y africana de Estados Unidos

Resistencia, oposición y rebeldía. Éstas son las actitudes que atraviesan los 29 textos que integran Este puente, mi espalda, que lleva como subtítulo “escritos radicales de mujeres de color en Estados Unidos”, cuya edición original se publica por primera vez íntegra en español.
Lanzada en 1981 por Persephone Press, bajo la coordinación de la escritora californiana Cherríe Moraga (1952) y la filósofa texana Gloria Anzaldúa (1942-2004), esta antología editada por la UNAM y U-Tópicas se ha convertido en una obra de culto para el movimiento feminista de diversos países y de diferentes generaciones.
A través de la poesía, el ensayo, la crónica o la vivencia personal, el título da voz a mujeres de ascendencia chicana, latina, indígena, asiática y africana de Estados Unidos, quienes “tejen una teoría encarnada que rompe con los muros de la academia tradicional”.
En forma de memoria personal, manifiesto político, epístola o entrevista, las autoras exploran el racismo dentro y fuera del feminismo, las relaciones intrafamiliares en contextos migratorios y de segregación racial, las sexualidades disidentes y la amistad política entre mujeres.
Su publicación, cuando los movimientos anti- derechos están en auge, es más relevante que nunca, ya que Este puente, mi espalda conjuga estrategias todavía vigentes para entender y enfrentar la multidimensionalidad de los sistemas de opresión”, afirma Cherríe Moraga en entrevista con Excélsior.
Acompañada por la artista Celia Herrera Rodríguez, quien publica en el libro la acuarela Omecíhuatl (1979) y es curadora de las obras de arte que se incluyen en la edición, la dramaturga y ensayista destaca que, a diferencia de hace 45 años, hoy se escucha con más fuerza la palabra de mujeres negras e indígenas de clases medias y bajas.
Uno tiene que encontrar el punto de coincidencia. Hoy el movimiento feminista es más integrado, más global. Y se ha interesado por defender causas como la migración o el medio ambiente. Está bien vincularse. No podemos pasar de largo a las preocupaciones sociales. El interés es comunitario, no sólo íntimo, personal”, agrega.
Lo común hoy es global y trasnacional. Estos tiempos de capitalismo salvaje afectan a toda la familia y a la comunidad”, añade Herrera Rodríguez.
Moraga admite que, con la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, “casi todo lo que las feministas habíamos conseguido en cuatro décadas está completamente en retroceso. El gobierno está inventando otra manera de opresión. Nadie está seguro en las calles de mi país y tampoco tiene un hogar.
Estamos muy deprimidas y, al mismo tiempo, contentas de ver la resistencia multigeneracional y multiétnica que ha surgido en todo Estados Unidos ante las nuevas políticas opresivas y racistas”, indica.
Herrera destaca que Trump ha afectado a todos, no sólo a las mujeres, pues “ha reducido el presupuesto en bienestar, salud, educación, seguridad, a los veteranos, a los migrantes. Todo es parte de la lucha actual. Imagínate que hay 400 abogados luchando por 50 mil personas”.
Ambas activistas coinciden en que ofrecen este libro “a nuestras hermanas hispanohablantes y latinoamericanas, con la esperanza de que nuestra lucha pueda proveer algún sentido y apoyo a la lucha de ustedes”.
Destacan la traducción colectiva de los textos propuesta para la edición en español, a cargo de Ariadna Molinari Tato, Jumko Ogata Aguilar, Alejandro Montelongo González y Dian Barberena Jonas. “Es importante porque las voces mantienen su pluralidad y vigencia, ya que las decisiones e interpretaciones las toman varias personas, no una sola”.
Las entrevistadas concluyen que esta antología las acercará a las feministas jóvenes, que integran la llamada Marea Rosa, entre otros nombres que se les ha dado.
Más que enseñarles algo, queremos escucharlas. Claro que podemos compartir nuestra experiencia y hablar de la historia del movimiento; pero ellas tienen mejores herramientas para comprender lo que está pasando ahora, es una época completamente distinta, y enfrentar mejor los desafíos.
Sólo les decimos que no debemos olvidar a nuestras antepasadas. Que no se desesperen, pues la lucha es larga. Hay que mantener la conexión entre nosotras. Y seguir resistiendo. Sólo juntas lo lograremos, considera”.
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