El ángel de lo extraño: ficciones en el margen de lo irregular
El escritor Alberto Chimal reúne en una antología 14 cuentos fantásticos del siglo XIX, que brotan desde los márgenes de lo irreal

El auge del género fantástico, en nuestros días, es un reflejo o una reacción a ese tiempo preocupante y angustioso en que vivimos, afirma el escritor Alberto Chimal (Toluca, 1970), quien publica El ángel de lo extraño, antología con 14 cuentos fantásticos del siglo XIX, que brotan desde los márgenes de lo irreal y de lo extraño, para darle un sentido a la condición humana y a las monstruosidades que duermen en el fondo de nuestro pensamiento.
Así que en lo fantástico buscamos, por un lado, formas de distraernos y de escapar a esas circunstancias que parecen más allá de nuestro control; pero también son formas de entender nuestro presente y darle sentido al futuro”, afirma el autor que presentará el volumen el jueves 5 de diciembre, a las 21:00 horas, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
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El ángel de lo extraño es un proyecto que Alberto Chimal propuso a la UNAM y a la editora Socorro Venegas, “como parte de lo que Libros UNAM ofrece desde hace algunos años, así como de la colección Hilo de Aracne”.

TÍTULO: El ángel de lo extraño
compilador: Alberto Chimal
GÉNERO: Cuento
EDITORIAL: UNAM, México, 2024; 255 pp.
Este volumen, que incluye cuentos como El mortal inmortal, de Mary Shelley; El compañero de viaje, de Hans Christian Andersen; El ángel de lo extraño. Una extravagancia, de Edgar Allan Poe; y El niño que huyó con las hadas, de Joseph Sheridan Le Fanu, cuenta con traducciones realizadas exprofeso.
UNA ANTOLOGÍA QUE DESTACA A LAS AUTORAS DEL CUENTO FANTÁSTICO
Asimismo, pone el acento en las autoras del cuento fantástico del siglo XIX, además de la propia Shelley, quienes no han encontrado cabida en muchas antologías; como el caso de como de Amelia Edwards (El coche fantasma), Emilia Pardo Bazán (La resucitada), Charlotte Riddell (La última vez que vieron al señor Ennismore) y Laura Méndez de Cuenca (Catalepsia).
Desgraciadamente, esto es verdad; y, por mucho tiempo, las diferentes culturas literarias occidentales pasaron un poco por alto incluso a sus grandes estrellas mujeres, por ejemplo, a Emilia Pardo Bazán, una de las escritoras más importantes de España del siglo XIX”, quien fue influyente no sólo en temas de fantasía, sino que introdujo una gran cantidad de novedades literarias en su país.

*Alberto Chimal, escritor.
Además, fue quien empujó a España para que estuviera a la par del resto de Europa; es decir, fue una figura importantísima y yo creo que, salvando todas las diferencias del caso, habría sido tan importante como lo fue, en el siglo XX, Octavio Paz entre nosotros, y ahora no se le recuerda mucho fuera de España”, apunta.
Algo similar ocurrió con la mexicana Laura Méndez de Cuenca, “quien tuvo una gran carrera como docente y fue una de las fundadoras del proyecto educativo vasconcelista del siglo XX, y tuvo una importante obra literaria; pero, como sucede en cierto momento de la cultura mexicana, se le pasó por alto. Sin embargo, la obra de estas mujeres no necesita de nuestra condescendencia, sino que se le dé un poco de espacio para que pueda decirnos lo que nos tiene qué decir”.
¿Cuáles fueron sus primeras lecturas de este género?, se le pregunta a Chimal. “Literalmente, a un metro de distancia de donde estoy, en un librero, está el primer libro de cuentos fantásticos que leí en mi infancia. Es un tomo que se llama Mitos y leyendas, que para mí era un libro fascinante, porque contiene historias de varias tradiciones, con cuentos japoneses antiguos, rusos y otros de Giambattista Basile, autor italiano de la Edad Media que, entre otras cosas, fue el creador del personaje de Cenicienta”.
Por último, el también autor de libros como La ciudad imaginada comenta que esta colección, dedicada a jóvenes lectores, tuvo como base una antología previa que hizo en 2006, titulada Viajes celestes.
Las narraciones fantásticas del siglo XIX no sólo son artefactos de otro tiempo ni materiales de archivo, sino que pueden ser leídas con gusto, con sorpresa, deleite y siguen diciéndonos mucho en esta época”.
El volumen incluye ilustraciones de Andrea Caboara y las traducciones de Emiliano Becerril Silva, Alberto Chimal, Joaquín Diez-Canedo F. y Alejandra Ramírez Olvera.
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*mcam
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