Aarón de Jesús Márquez busca un lugar en la escena neoyorquina
A los 19 años, el bailarín mexicano ingresará al Studio Company de la American Ballet, en Nueva York, donde espera encontrar un lugar en la compañía principal

El bailarín mexicano Aarón de Jesús Márquez (Veracruz, 2004) se integrará a partir de mañana al Studio Company de la American Ballet, en Nueva York, donde permanecerá al menos nueve meses, aunque espera prolongar su estancia por un año más.
Posteriormente, confía en competir por un lugar en la compañía principal, donde el también mexicano Isaac Hernández se ha sumado como artista invitado para la actual temporada de otoño y como bailarín principal, a partir de enero de 2025.
Esta noticia, para mí, es muy emocionante y estoy feliz de formar parte del Studio Company en el American Ballet. Todo llegó de sorpresa y, bueno, ahora estoy mirando hacia el futuro para esta nueva etapa y mis planes a futuro serán seguir en esta compañía y poder realizarme como primer bailarín”, detalló en entrevista el joven artista que el próximo 16 de octubre cumplirá 20 años.
Y añadió: “Me gustaría seguir trabajando en el Studio por un año más y después saltar a la compañía principal. Pero, si esto no fuera posible, trataría de irme a otras (agrupaciones) en Europa o en Estados Unidos, pero lo que sí quiero realizar es mi sueño de convertirme en primer bailarín”.
¿En qué repertorio se ha concentrado por ahora?, se le pregunta a Aarón de Jesús Márquez. “Este año, en las funciones de fin de curso estuvimos trabajando un poco de Don Quijote. De hecho, hice la variación y la coda del padre de dicha obra y el año pasado también estuve haciendo la variación y la coda de Paquita. Sin embargo, en un futuro, quisiera trabajar muchos otros ballets, aunque no tengo favoritos, porque me gustaría aprender de cada uno y me gustaría experimentar todos en carne propia”.
Pero, con miras hacia los próximos años, asegura que también le gustaría bailar Corsario y La bayadera.

¿Cuál es su búsqueda en el escenario? “Para mí, lo más importante es expresar lo que uno siente a la hora de bailar. Eso es lo que quiero mostrar al público, mostrar el carácter, el estilo, las respiraciones. Desde mi perspectiva, eso es lo que quiero compartir y hacer algo que inspire a formar parte de la danza profesional, tanto clásica como contemporánea. Eso definiría un poco mi estilo.
Lo único que viene a mi mente cuando estoy en el escenario es disfrutar la pieza, obviamente pensar en la técnica, sí, pero para mí lo más importante es transmitir al público lo que siento al bailar. Eso es lo más importante; y para tranquilizarme es realmente respirar y disfrutar mucho mi puesta en escena”.
¿Ha realizado algún tipo de sacrificio para llegar a este punto de su carrera? “La verdad es que, desde que comencé, desde que tomé mi primera clase de ballet (a los siete años), fue algo que quise hacer. Tomé mi clase, lo pensé y me dije a mí mismo: ‘Quiero ser bailarín profesional’, y fue eso lo que lo que me impulsó a seguir.
Obviamente, la carrera es demandante y complicada, tanto física como mentalmente, pero creo que desde el principio he estado muy de acuerdo con trabajar, con ser disciplinado y constante. Entonces, creo que para mí ha sido fácil y mi progreso, creo, ha sido bastante bueno, feliz y muy orgánico”, destaca.
¿Sigue el trabajo de algunos bailarines? “Sí, veo el trabajo de muchos bailarines, por ejemplo, el de Isaac Hernández, que ahorita ya está (de vuelta) en Nueva York; de Elisa Carrillo y de bailarines del American Ballet como Aran Bell o Mijaíl Baryshnikov. En general, me gusta seguir el trabajo de todos los bailarines en el mundo. Entonces, siempre me enfoco en sacar el mejor provecho de sus videos y de verlos bailar; siempre me inspiro en muchos bailarines en el mundo”.
¿Considera que faltan más apoyos para jóvenes que quieren dedicarse a la danza? “Yo empecé desde muy pequeño porque tuve la oportunidad de que mi familia y mis maestros me apoyaran demasiado. Pero sí es bastante complicado recibir apoyos, tanto de la familia como económicamente.
Lo único que puedo decirles a quienes quieren dedicarse a bailar, a pintar o a escribir es que lo más importante es seguir su sueño y que sus familias los apoyen, el apoyo es algo incondicional y muy importante el estar ahí para alguien que quiere realizar un sueño”, concluye.
La historia de Aarón de Jesús Márquez ha sido vertiginosa. En 2011, inició sus estudios en el programa social En Pro del Talento Veracruzano (ProVer), en Córdoba, Veracruz, bajo la dirección de Martha Sahagún Morales y Adria Velázquez.
Posteriormente, hizo audición para la obra musical Billy Elliot, con el productor Alejandro Gou.
En 2019, ganó la Medalla de Oro en el Concurso Infantil y Juvenil de México, donde logró bailar la final en el Palacio de Bellas Artes.
Dos años después ganó una beca para estudiar en Nueva York, en la American Ballet Theater School, de donde se graduó en mayo pasado.
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