Helen Escobedo; Arte, onda expansiva
Una muestra da cuenta de las dos décadas que la creadora y gestora llevó a la UNAM el arte moderno; a la par de la exposición se digitalizó su archivo

CIUDAD DE MÉXICO.
Helen Escobedo (Ciudad de México, 1934-2010), la artista que se alejó del reflector para dar paso a proyectos culturales universitarios. La gestora que colocó en un mismo nivel conceptual a David Alfaro Siqueiros, Mathias Goeritz, José Luis Cuevas o Vicente Rojo. La creadora que promovió el arte en su contexto latinoamericano. La directora por dos décadas del Museo Universitario de Ciencias y Arte (Muca Campus) que convirtió en sede del arte moderno en la UNAM.
Es el personaje que protagoniza Expandir los espacios del arte. Helen Escobedo en la UNAM (1961-1979), exposición que el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) presenta como resultado de la catalogación y digitalización del archivo de la también pintora y escultora. Un acervo contenido en 12 cajas, cada una con cerca de cinco mil documentos, que la familia de Escobedo entregó en donación a finales de 2015.
Y si bien la revisión del archivo arroja lecturas curatoriales sobre su desarrollo estético, para esta primera exposición se decidió proyectar su papel como gestora cultural. La mujer que, recién terminó sus estudios en el Royal College of Art de Londres, se hizo cargo de la Dirección de Artes Plásticas de la UNAM, con la encomienda de construir un museo universitario. Su tarea era edificar una visión sobre el arte moderno nacional y global, y la posición que tenía la máxima casa de estudios en la escena artística.
Transformó la visión que se tenía del arte en la UNAM. Antes de ella sólo se exhibía arte prehispánico, y ella con su equipo podría decirse que sí trajo el arte moderno a la universidad. Era muy joven, tenía 20 años y su atractivo era que venía de estudiar en Europa y tenía una red de contactos sorprendente, una red que expandió aquí”, apuntó Elva Peniche, curadora, junto con Clara Bolívar, de la muestra que se inaugura mañana. La curaduría incluye documentos del acervo histórico de Alberto Híjar, la Filmoteca, Radio Universidad y del MUAC.
El replanteamiento que hizo la también directora del Museo Nacional de Arte (1981-82) y del Museo de Arte Moderno (1982-84) fue abrir las puertas del MUCA Campus a la experimentación entendida como la poesía concreta de Mathias Goeritz, la integración pictórica de Carlos Mérida, los óleos y dibujos de David Alfaro Siqueiros o el análisis casi sicológico sobre temas como la muerte. Actividad artística del México de los 60 con escasa representación en las instituciones culturales del país.
Se preguntó cuál es la importancia de un museo universitario, qué papel tiene y cuál es su público. Ella empieza a ver cuál es ese papel de las artes plásticas en un contexto de los años 60, piensa que hay un compromiso social del museo a través de las artes, y nos interesa entender qué sucedió en estos 20 años que estuvo en la UNAM, qué hizo una mujer como ella en el arte universitario, qué hay atrás de las exposiciones”, acotó Bolívar.
Simultáneo a un programa expositivo, la autora de la escultura Puertas al viento se encargó de construir una colección artística. Los pilares del acervo que ahora tiene la UNAM. Obras de artistas de una generación joven que ella atinó en dar atención como Lilia Carrillo, Kazuya Sakai, Pedro Coronel, Brian Nissen o Marta Palau. “Un fenómeno interesante de analizar es cómo fomentó las relaciones entre artistas consolidados con los que empezaban a trabajar desde la abstracción”.
Esta red de artistas, museógrafos, historiadores y gestores alrededor de Escobedo se despliega en tres núcleos cronológicos. El primero de 1961 a 1967, donde se aprecia su relación con Inés Amor o Mathias Goertiz, y otros; el segundo entre 1967 y 1974, años en que consolidó un acervo artístico con exposiciones individuales, y el último entre 1974 y 1978 cuando se enfocó en explorar el arte latinoamericano.
El recorrido museográfico, que replica elementos arquitectónicos de los años 60 y 70, inicia con el video de una entrevista que el curador Cuauhtémoc Medina hizo a la también Premio Nacional de las Artes 2009 a propósito de la exposición La era de la discrepancia. De viva voz se aprecia cómo Escobedo concibió un proyecto universitario abierto al arte en toda su expresión.
Archivo abierto
A partir de la donación de las 12 cajas con material documental, las dos investigadoras, y la coordinación de Sol Henaro, titular del Centro de Documentación Arkheia del MUAC, se llevó a cabo la catalogación de todos los papeles y su digitalización. Hasta el momento se tiene un avance de 80 por ciento, y se respetaron las secciones temáticas en que Escobedo organizó su acervo. La documentación es de consulta pública.
Es una parte del archivo. No es todo porque la familia todavía tiene una buena parte. Lo que tenemos en Arkheia son los materiales de su producción artística, no hay obra, sino papeles fotografías, documentos, incluso registros de proyectos frustrados, y es un trabajo muy ordenado que Helen nos dejó con pistas de cómo trabajarlo. Entonces están ordenados en esculturas de mediano formato, arte público, instalación y obras en el extranjero”, explicó Peniche.
El proyecto de digitalización ganó el premio Heritage Trust Proyect 2016, otorgado por Dell EMC, una empresa de software dedicada a archivos de patrimonio artístico. Con el apoyo económico se hizo una parte del trabajo digital aún sin terminar.
La propuesta es convertir este acervo abierto al público para el estudio de los aportes de Escobedo al arte mexicano; incluso investigar temas como la destrucción que hizo la artista de la casa que compró al arquitecto Juan O’Gorman, y que se debate en un documental que prepara Pedro Reyes. “Este no es tema de la exposición del MUAC y por eso no aparece nada de la casa, pero seguro en el archivo se puede encontrar información y cualquier persona puede investigarlo”, dijo Henaro.
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