El jazz celebra a Chick Corea

El pianista estadunidense, famoso por su interés en las culturas latinas, cumple hoy 75 años

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Chick Corea ha ganado 22 Premios Grammy. Foto: http://chickcorea.com/

CIUDAD DE  MÉXICO.

Desde finales de las años 60, Chick Corea (Chelsea, Massachusetts, 1941) figura en los libros como uno de los mayores pianistas y líderes de bandas de jazz. Corea, que hoy apagará 75 velitas, es un gigante de la música y ha sido uno de los más originales compositores del fin de siglo. Piezas como “Spain”, “La Fiesta”, “What Games Shall We Play Today” o “Tones For Joan’s Bones” ayudaron a ampliar el vocabulario del jazz.

Se trata de un músico en estado puro. Empezó a tocar el piano a los seis años y la batería a los ocho, según indica su ficha de The Rough Guide to Jazz (Penguin, Londres, 2004, 927 pp.)

En 1974 dijo en una entrevista que “lo que busco es incorporar la disciplina y la belleza de una orquesta sinfónica y los compositores clásicos con la soltura y las cualidades dancísticas del jazz y muchos ritmos folklóricos”.

A partir de entonces, se diría que los resultados de esa búsqueda se conservan como tesoros en una cantidad importante de grabaciones. La música de las culturas latinas, sus ritmos y atmósferas, siempre le han interesado.

Se diría también que Corea ha agudizado sus sentidos. Recorre el mundo con permanente curiosidad musical.

A lo largo de los años, Chick Corea se ha presentado en varias ocasiones en México. En 2013 acudió al Oasis Jazz Festival de Cancún. Rubén Olmos, vocero del festival y director de proyectos especiales de Oasis, cuenta que invitó al maestro a un restaurant de cocina de autor, “y bueno, al final de la cena me dijo una cosa que me llamó mucho la atención. Me dijo: ‘Hoy en la noche me he dado cuenta de que esta comida que he probado y la música que yo interpreto están muy relacionadas’. Yo le dije no entendía qué quería decirme. Me dijo: ‘Mira, en el jazz cada uno de los instrumentos tiene un perfil diferente, tienen algo único. Pero al final cada uno de los instrumentos se reúnen y realizan una simbiosis que es lo que hace maravilloso al jazz. Y en esta ocasión he probado 22 platillos diferentes. Cada uno tiene su propio sabor, su propia textura, su propio gusto. Pero eso lo debes concebir como un todo, como algo que se conjuga para lograr una maravillosa interpretación, como en la música, como en la gastronomía’. A mí eso me dejó verdaderamente boquiabierto”.

Corazón contento, ya en el concierto “fue tal la empatía que creó una auténtica jam y nos hizo el honor y el regalo de seguir interpretando maravillosamente bien 45 minutos más de lo previsto”, recuerda, por su parte, Cuki Pons, productor del Oasis Jazz Festival.

El mundo del jazz está de manteles largos por los 75 años de Chick Corea.

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