Taller de Ediciones Económicas traducen ‘Infiernos artificiales’
Publican una rigurosa revisión histórica de prácticas artísticas

CIUDAD DE MÉXICO.
Taller de Ediciones Económicas tiene por vocación la publicación de libros de artista a precios accesibles; sin embargo, cuando Nicolás Pradilla, su director, conoció a la curadora y editora Fabiola Iza, decidieron trabajar juntos en una colección dedicada a traducciones de textos críticos sobre arte contemporáneo, fue así que nació t-e-eoría. Hoy lanzan su segundo libro, Infiernos artificiales. Arte participativo y políticas de la espectaduría, de Claire Bishop, una rigurosa revisión histórica de prácticas artísticas que trabajan desde el campo social.
La traducción corrió a cargo de Israel Galina Vaca, con revisiones de los editores. El texto original fue publicado en 2012 en inglés por Verso Books. En sus nueve capítulos y una conclusión, el libro traza una genealogía del arte participativo relacionándolo con una tradición de experimentos teatrales de vanguardia, desde el futurismo italiano y los espectáculos de masas en la Rusia revolucionaria, hasta manifestaciones contemporáneas de performance.
Fabiola Iza comenta que los libros que le interesa traducir para t-e-eoría giran en torno a discusiones que se están llevando en México. “Aunque en Infiernos artificiales no hay estudios de caso sobre México, creo que es muy importante el libro, pues aquí la práctica social y el arte participativo son conflictivos. No demerito todos los proyectos, pero creo que hay una reflexión que necesita darse y no está sucediendo”, dice.
La editora añade que le preocupa que las prácticas de arte social se basen en la idea del “artista bueno”, quien por estar entrenado en un campo cultural e intelectual puede ir y hacer que la gente tenga experiencias nuevas. “Quizá no sucede y en vez de eso se está instrumentalizando a las poblaciones marginales, a los espacios con una tradición de resistencia. Si no sucede esa discusión en generaciones actuales, no me quiero imaginar qué va suceder con las que vienen; si el discurso del arte participativo ya está tan asimilado por la institución”, puntualiza.
La relación entre prácticas de arte social e institución se hace evidente desde que se abre el libro: después del índice se encuentra una reproducción de Spectre of evaluation (2010), del artista Thomas Hirschhorn, un dibujo de tinta sobre papel en donde la evaluación del artista corre a cargo de diversos agentes, como el director de la institución, el crítico de arte, el curador, el galerista, el historiador de arte, el coleccionista y el profesor; mientras que el trabajo artístico está expuesto a estas personas más a una audiencia no tan exclusiva.
El primer libro que publicó la colección es Historia potencial y otros ensayos, de Ariella Azoulay; reúne ensayos que versan sobre la producción y consumo de imágenes, donde la foto es entendida como un evento mediador de relaciones entre personas. La editorial prepara hoy la traducción de 50 years of recuperation of the Situationist International, de Mckenzie Wark.
Iza dice que todos son libros que luchan contra el statu quo del estado de la cultura. “Al primero y al segundo los une una idea de la espectaduría. El libro de Bishop analiza el papel del espectador desde la vanguardia rusa y cómo esto es una relación política. Hay relaciones de sometimiento y de sadismo. En otros casos es una experimentación superficial que lleva implícita una promesa de democracia y de igualdad. Bishop es mordaz y se burla de esas situaciones, pero hay otros casos en los que cree que sí sucede la inclusión del espectador en la obra”.
¿Dónde y cuándo?
- Infiernos artificiales. Arte participativo y políticas de la espectaduría se encuentra en la VII Feria del Libro Independiente, de la librería Rosario Castellanos del FCE, calle Tamaulipas 202, Hipódromo Condesa.
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