100 años de Ernesto Cardenal; cautiva mirada cósmica del poeta
Remedios Sánchez indicó que las celebraciones para recordar al activista iniciaron con la publicación de los libros Prosas dispersas y Poesía completa

El poeta nicaragüense Ernesto Cardenal (1925-2020), quien sostuvo una estrecha relación con México, es una figura primordial de la poesía y del activismo del siglo XX y de principios del XXI, dice a Excélsior Remedios Sánchez, patrona y vicedirectora académica de la Fundación Ernesto Cardenal, que alista las celebraciones para recordar el centenario del nacimiento del poeta.
“No se puede entender la poesía contemporánea en español sin referirse a Ernesto Cardenal, a su compromiso ético, a la dignidad de su palabra, caracterizada por un estilo único que fusiona lo cotidiano con la ciencia y con lo místico. Cardenal es el poeta de las grandes mayorías y esto es lo que ha hecho posible que esté traducido a más de 20 idiomas”.
Autor de Canto a México –donde el vate reconoce su amor por nuestro país– será celebrado este año con la publicación de libros como Prosas dispersas y Poesía completa, con un texto introductorio de Elena Poniatowska, y un estudio de la propia Remedios Sánchez, catedrática de la Universidad de Granada, que próximamente será presentado en nuestro país; la publicación un poemario inédito y un congreso internacional en la Granada española.
México es una tierra que resultó primordial para Cardenal, acepta Remedios Sánchez, “pues allí desarrolló sus estudios de Filosofía y Letras. Y más aún: México fue una fuente de inspiración recurrente en su poesía.
“Por ejemplo Canto a México, publicado casi al final de su vida, está dedicado especialmente al México prehispánico”, cuenta.
Sánchez también habla sobre Poesía completa, que ya circula bajo el sello Espasa/Planeta, volumen que hace un esfuerzo porque la obra del poeta sea económicamente accesible a los bolsillos de los lectores, para que nuevas generaciones puedan acercarse a Cardenal.
“Les va a resultar muy atractivo porque leerlo es un perpetuo descubrimiento, una sorpresa, una interpretación que se acomoda al presente que cada cual vive o que indaga sobre el futuro. Creo que Cardenal va a ser eterno precisamente por eso: es uno de los últimos autores de la era, de los grandes poetas que nos habla a cada uno, que nos interpela de tú a tú; y en esta Poesía completa se incluye además su poemario inédito, en el que estaba trabajando cuando falleció: Por el camino de Emaús”.
En dicho poemario, apunta, “se entremezclan sus preocupaciones constantes: misticismo, compromiso social y una visión cósmica de la existencia. Cardenal es siempre nuevo, un poeta en plenitud de facultades con una inteligencia emocional que trasciende el tiempo y las palabras”, asevera.
¿Qué contienen Prosas dispersas? “Acaban de publicarse en la colección literaria del Banco Santander con un estudio previo de la catedrática Luce López Baralt, una de las mejores amigas del poeta y la principal estudiosa del misticismo en la actualidad. Fue el último gran proyecto que Cardenal dejó ordenado, pero no pudo verlo publicado.
“Se trata de 50 textos en prosa (bien entendido que la prosa de Cardenal no puede ser otra cosa que prosa poética de altísima calidad). La mayor parte de los textos son inéditos e incorpora una rareza casi desconocida, el único cuento que escribió y que se titula El sueco”.
Además, incluye textos sobre la espiritualidad, el arte y la literatura, la ecología, sus discursos y un apartado misceláneo con cartas (la primera que envía a su familia cuando entra al monasterio trapense en Kentucky, su primera visión de Solentiname…), “así que quien se acerque a estas prosas puede tener una visión panorámica de la pluralidad de intereses y de la grandeza de Cardenal”.
¿Qué fue del archivo del poeta? “La mayor parte se encuentra en proceso de digitalización en la Benson Latin American Collection de la Universidad de Texas en Austin. Hay otros materiales, archivos y manuscritos inéditos que se encuentran resguardados por la fundación.
“Muchos documentos del archivo son fruto del esfuerzo y el tesón de su ayudante, Luz Marina Acosta, porque Cardenal no guardaba nada, tiraba todo a la basura. Luego, Luz Marina los recogía de la papelera y los iba organizando; gracias a eso conservamos cartas y documentos de gran valía, poemas, tesoros que por su cuidado y dedicación no se han perdido”.
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