Estas son las técnicas comprobadas que mejoran el hábito de la lectura

Expertos explican cómo pequeños cambios diarios pueden ayudar a leer más y mejor.

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Expertos explican cómo pequeños cambios diarios pueden ayudar a leer más y mejor.Freepik.

Leer más y mejor no es solo una meta cultural: es una habilidad directamente relacionada con el desarrollo cognitivo, la salud mental y el pensamiento crítico. Sin embargo, en un mundo dominado por pantallas, notificaciones y consumo rápido de información, mantener el hábito de la lectura se ha convertido en un desafío cotidiano. Ante esto, diversos estudios académicos y organismos educativos han identificado técnicas efectivas que ayudan a fortalecer el gusto y la constancia por leer.

De acuerdo con investigaciones de la UNESCO, la Universidad de Harvard y el National Endowment for the Arts, las personas que integran la lectura como rutina diaria no solo mejoran su comprensión y vocabulario, sino que también desarrollan mayor concentración, empatía y capacidad de análisis.

La buena noticia es que estos beneficios no dependen de talento innato, sino de hábitos bien construidos.

Pequeños rituales que crean lectores constantes

Una de las técnicas más efectivas para mejorar el hábito de la lectura es establecer horarios fijos, aunque sean breves. Estudios del Harvard Graduate School of Education señalan que leer entre 15 y 20 minutos diarios genera mayor constancia que proponerse sesiones largas e irregulares.

La clave está en asociar la lectura a un momento específico del día: antes de dormir, durante el transporte o al iniciar la mañana.

Otra estrategia comprobada es crear un entorno libre de distracciones. Investigaciones publicadas por la American Psychological Association indican que el uso simultáneo del celular reduce significativamente la comprensión lectora. Por ello, expertos recomiendan apagar notificaciones, elegir un espacio cómodo y dedicar ese tiempo exclusivamente al libro.

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Leer en un entorno sin distracciones mejora la comprensión, según estudios académicos.Freepik.

Elegir lecturas acordes al interés personal también es fundamental. La UNESCO subraya que no existe un “libro obligatorio” para formar lectores, sino textos que conecten emocionalmente con cada persona. Novela, ensayo, crónica, divulgación científica o incluso audiolibros pueden ser puntos de entrada válidos para fortalecer el hábito.

Además, fijarse metas realistas —como terminar un capítulo al día o un libro al mes— ayuda a generar sensación de logro. Esta técnica, respaldada por estudios de psicología conductual, refuerza la motivación y reduce la frustración asociada al abandono de la lectura.

Estrategias mentales que fortalecen la comprensión

Más allá de leer con frecuencia, cómo se lee también importa. Diversos estudios de la Universidad de Stanford señalan que tomar notas breves, subrayar ideas clave o escribir reflexiones mejora la retención de la información y convierte la lectura en una experiencia activa.

Otra técnica eficaz es alternar formatos. Combinar libros físicos con digitales o audiolibros ayuda a mantener el interés, especialmente en personas con agendas apretadas. El National Literacy Trust ha documentado que el uso de audiolibros incrementa el tiempo total de lectura sin afectar la comprensión.

La relectura selectiva también es una práctica recomendada. Volver a fragmentos clave permite profundizar ideas y fortalecer el pensamiento crítico, según investigaciones del Journal of Educational Psychology. Asimismo, hablar sobre lo leído —en clubes de lectura o conversaciones informales— refuerza la memoria y amplía la comprensión del texto.

Los expertos coinciden en que la lectura no debe vivirse como obligación, sino como un espacio personal de disfrute. Forzar el hábito suele provocar abandono, mientras que integrar la lectura como un placer cotidiano aumenta la probabilidad de mantenerlo a largo plazo.