El ritual de las mañanas que puede elevar tus defensas en temporada invernal

El hábito que puedes integrar cada mañana para apoyar tus defensas en invierno y cuidar tu salud durante la temporada de frío.

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El invierno suele aumentar la incidencia de resfriados e infecciones respiratorias.(Foto: Canva)

Con la llegada del invierno, el descenso de temperaturas suele ir acompañado de un aumento en los casos de resfriados, infecciones respiratorias y sensación de fatiga generalizada. Diciembre y enero concentran no solo cambios climáticos, sino también alteraciones en las rutinas diarias, menor exposición al sol y un sistema inmunológico sometido a mayor estrés. 

En este contexto, diversos especialistas coinciden en que adoptar hábitos preventivos desde las primeras horas del día puede contribuir a reforzar las defensas del organismo y reducir la incidencia de enfermedades estacionales.

La evidencia científica sugiere que ciertos rituales matutinos, cuando se realizan de forma constante, ayudan a regular procesos hormonales, inflamatorios y metabólicos relacionados con la respuesta inmune. Entre ellos, la suplementación con ácidos grasos Omega-3, presentes en el aceite de pescado, ha cobrado relevancia como una práctica accesible y respaldada por estudios clínicos, particularmente durante los meses de invierno.

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Las rutinas matutinas influyen en la regulación del sistema inmunológico.(Foto: Canva)

Por qué el invierno debilita el sistema inmunológico

El sistema inmunológico no opera de manera aislada, sino que responde a factores ambientales, nutricionales y conductuales. Durante el invierno, la menor exposición a la luz solar puede afectar la producción de vitamina D, un nutriente clave en la activación de defensas celulares. A esto se suma el aumento de tiempo en espacios cerrados, lo que facilita la propagación de virus respiratorios.

Además, el frío prolongado suele modificar los patrones de actividad física y descanso. Dormir menos horas o hacerlo de manera irregular puede alterar la respuesta inmune, ya que durante el sueño profundo se liberan citocinas involucradas en la defensa contra infecciones. Estas condiciones crean un escenario propicio para la aparición de enfermedades estacionales.

La alimentación también tiende a cambiar en invierno, con un mayor consumo de alimentos altos en azúcares y grasas saturadas, lo que puede generar procesos inflamatorios de bajo grado. Este tipo de inflamación crónica se ha asociado con una menor eficiencia del sistema inmunológico frente a agentes externos.

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La importancia de los hábitos matutinos en la salud

Diversos estudios en cronobiología señalan que las primeras horas del día son clave para la regulación de funciones fisiológicas. Al despertar, el cuerpo activa mecanismos hormonales que influyen en el metabolismo, la inflamación y la respuesta inmunitaria. Establecer rutinas consistentes en este periodo facilita una mejor autorregulación a lo largo del día.

De acuerdo con publicaciones especializadas en medicina del sueño, las personas que mantienen hábitos matutinos estables presentan una mejor respuesta al estrés y mayor adherencia a prácticas saludables. Incorporar acciones preventivas por la mañana no solo mejora su eficacia, sino que refuerza la constancia, un factor determinante en la prevención de enfermedades.

En este sentido, la suplementación matutina permite que ciertos nutrientes se integren de forma más eficiente al metabolismo diario, especialmente cuando se acompañan de alimentos y otros hábitos básicos como la hidratación y la exposición a la luz natural.

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Integrar hábitos preventivos por la mañana favorece la salud general.(Foto: Canva)

El papel del Omega-3 en la respuesta inmune

El aceite de pescado es una fuente natural de ácidos grasos Omega-3, particularmente EPA y DHA, compuestos ampliamente estudiados por su capacidad para modular procesos inflamatorios. Estas propiedades resultan especialmente relevantes durante el invierno, cuando el sistema inmunológico enfrenta una mayor demanda.

Investigaciones publicadas en revistas médicas especializadas y reportes de instituciones como el National Institutes of Health y la Harvard T.H. Chan School of Public Health señalan que los ácidos grasos Omega-3, en particular EPA y DHA, participan en la regulación de mediadores inflamatorios del organismo. 

Estos compuestos ayudan a modular la respuesta del sistema inmunológico, permitiendo una defensa eficaz frente a infecciones sin provocar inflamación excesiva, un equilibrio que ha sido asociado con una menor severidad y duración de infecciones respiratorias comunes, de acuerdo con revisiones clínicas difundidas en publicaciones como el British Medical Journal.

Además, se ha observado que estos ácidos grasos participan en la función de las membranas celulares, facilitando la comunicación entre células del sistema inmune. Su consumo regular se ha asociado con una mejor capacidad del organismo para responder ante virus y bacterias.

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El Omega-3 ha sido ampliamente estudiado por su impacto en la respuesta inmune.(Foto: Canva)

Micronutrientes clave durante la temporada invernal

Más allá de los Omega-3, el sistema inmunológico requiere un aporte adecuado de micronutrientes para funcionar correctamente. Entre ellos, la vitamina D ha sido uno de los más estudiados en relación con infecciones respiratorias. Diversos análisis clínicos han encontrado que niveles adecuados de esta vitamina se asocian con una menor incidencia de enfermedades respiratorias.

Durante el invierno, la síntesis de vitamina D a través de la exposición solar disminuye de forma considerable, lo que hace necesario obtenerla mediante la dieta o la suplementación. Algunos aceites de pescado de alta calidad contienen vitaminas liposolubles como la D y la A, ambas involucradas en la función inmune.

La vitamina A, por su parte, juega un papel relevante en la integridad de las mucosas respiratorias, que actúan como primera barrera frente a patógenos. Mantener niveles adecuados de estos micronutrientes contribuye a una defensa más efectiva durante la temporada de frío.

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La menor exposición solar en invierno afecta la producción de vitamina D.(Foto: Canva)

Cómo integrar este hábito matutino de forma segura

Incorporar la suplementación con aceite de pescado como hábito matutino no requiere cambios complejos en la rutina diaria. Especialistas recomiendan consumirlo después del desayuno, ya que la presencia de alimentos mejora la absorción de los ácidos grasos y reduce posibles molestias digestivas.

La elección del suplemento es un factor relevante. Se aconseja optar por productos certificados que garanticen pureza, concentración adecuada de EPA y DHA y ausencia de contaminantes. La lectura de etiquetas y la consulta con profesionales de la salud son pasos fundamentales antes de iniciar cualquier suplementación.

Este hábito resulta más efectivo cuando se acompaña de otras prácticas básicas como una hidratación adecuada, algo de movimiento al iniciar el día y una rutina de sueño regular. La combinación de estos factores fortalece el impacto positivo sobre el sistema inmunológico sin recurrir a soluciones improvisadas.

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