¿Podemos elegir al bebé más sano? Así funciona la optimización genética
México adopta la genética reproductiva: una nueva era médica que busca prevenir enfermedades hereditarias desde el inicio de la vida.

México avanza hacia una nueva etapa en la genética reproductiva, un campo que transforma la forma de planear embarazos y abordar la salud desde el inicio de la vida.
Gracias a los avances en análisis genético y en fertilización in vitro (FIV), ya se están realizando análisis genéticos que permiten conocer más sobre la información de los embriones antes de su implantación, según especialistas en reproducción asistida.
Este tipo de estudios busca identificar riesgos hereditarios y mejorar las probabilidades de que los bebés nazcan más sanos.
Aunque la tecnología sigue en fase de expansión y debate ético, su llegada marca un paso importante hacia una fertilidad más informada y personalizada, en línea con las tendencias de países como Estados Unidos y Reino Unido.
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Qué es la optimización genética
La llamada optimización genética de embriones combina análisis de ADN y, en algunos centros, el uso experimental de inteligencia artificial para interpretar miles de variantes genéticas que podrían estar asociadas a enfermedades hereditarias.
A diferencia de la manipulación genética, esta técnica no modifica los genes, sino que busca comprenderlos mejor para tomar decisiones médicas más responsables.
En palabras del doctor Enrique Cervantes Bravo, especialista en ginecología, obstetricia y reproducción humana, esta innovación representa “un gran avance en la medicina reproductiva y en las posibilidades que las parejas tienen para planear una familia más sana”.
El objetivo, explica, no es fabricar bebés “a la carta”, sino obtener más información sobre los embriones antes de la implantación.
“No se trata de modificar, sino de conocer. De tener más información para tomar decisiones responsables”, señala el director de la clinica CdelaF.
Cómo funciona esta tecnología
El proceso comienza con un test genético a los futuros padres, generalmente mediante una muestra de saliva.
El cuerpo humano contiene alrededor de 20 mil genes, y con este tipo de pruebas se pueden analizar aproximadamente dos mil genes relacionados con enfermedades hereditarias graves o raras.
Ser portador de un gen no implica padecer la enfermedad; sin embargo, cuando ambos padres comparten una mutación, aumenta el riesgo de que el embrión herede ese problema.
Una vez obtenidos los perfiles genéticos de ambos, se realiza un ciclo de fertilización in vitro. Los óvulos se fecundan con los espermatozoides y los embriones se cultivan durante cinco días en incubadoras de última generación.
A ese nivel de desarrollo se toma una biopsia embrionaria, similar a una muestra de saliva, para comparar la información genética del embrión con la de los padres. Los datos se procesan mediante software de análisis genético que calcula la probabilidad de que ese embrión presente condiciones hereditarias o predisposiciones a enfermedades multifactoriales.
Del microscopio al algoritmo
En la medicina reproductiva tradicional, la selección de embriones se hacía “a ojo” bajo el microscopio, observando la forma y calidad celular.
Hoy, con herramientas como el Embryoscope, una incubadora equipada con cámaras y algoritmos de inteligencia artificial, el desarrollo embrionario se monitorea minuto a minuto, generando una película de cinco días que permite evaluar el crecimiento con precisión y sin intervención externa.
“Esta tecnología graba su desarrollo minuto a minuto y, con inteligencia artificial, predice cuál embrión tiene más probabilidades de evolucionar correctamente”, explicó el doctor Cervantes.
Gracias a este método, la selección ya no depende solo de criterios visuales, sino de datos biológicos y genéticos medibles.
Innovación y acceso en México
En México, los análisis genéticos preimplantacionales (PGT-A y PGT-M) se practican desde hace años para detectar alteraciones cromosómicas o mutaciones conocidas.
La optimización genética, que añade inteligencia artificial y análisis poligénico (evaluar el riesgo de enfermedades complejas como diabetes o ciertos cánceres), apenas comienza a incorporarse en algunos centros especializados del país.
El test genético, que identifica la predisposición a miles de condiciones a través del ADN, tiene un costo estimado de alrededor de 700 dólares, de acuerdo con referencias internacionales y laboratorios privados que ofrecen este tipo de pruebas.
Una sola muestra de saliva puede conservarse y actualizarse conforme se amplían las bases de datos genéticas, sin necesidad de repetir el examen.
“Es una inversión en conocimiento. Los genes no cambian, pero la información evoluciona”, ha explicado el doctor Cervantes. “Si mañana la ciencia descubre más genes asociados a enfermedades, tus resultados se actualizan sin repetir la prueba.”
El especialista compara la expansión de esta tecnología con la evolución de los teléfonos móviles: “Antes, solo unos pocos podían tener uno; hoy es una herramienta accesible. Lo mismo pasará con la genética: la información será cada vez más cercana y útil para todos.”
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Ética y regulación: los nuevos retos
Aunque los beneficios médicos son prometedores, el debate ético sobre los límites de la genética sigue abierto.
¿Hasta dónde puede llegar la ciencia sin cruzar la línea de la manipulación genética?
Cervantes es claro: “La optimización no discrimina ni excluye embriones. Si solo tienes uno, lo puedes transferir igual. La diferencia es que sabrás de antemano qué cuidados necesita ese futuro hijo.”
En México, la COFEPRIS regula los insumos médicos y los procedimientos clínicos, pero aún no existe una normativa específica que regule el uso de inteligencia artificial aplicada a la selección genética de embriones.
Por ello, especialistas en bioética médica recomiendan fortalecer los comités que evalúan estos procedimientos, capacitar al personal médico y garantizar la asesoría genética profesional antes de cualquier decisión.
De la ciencia a la prevención
Más allá de la controversia, la genética reproductiva busca integrar la prevención en la planificación familiar.
Conocer los riesgos hereditarios desde la etapa embrionaria puede ayudar a planear tratamientos, monitoreos y hábitos de vida que reduzcan la aparición de enfermedades.
Lejos de la ciencia ficción, esta tecnología representa una nueva etapa en la medicina preventiva.
“Estamos frente a una medicina reproductiva revolucionaria”, afirmó Cervantes. “Esta información permite que las futuras generaciones nazcan con mejores oportunidades de bienestar y longevidad.”
El futuro, coinciden los especialistas, no es crear bebés perfectos, sino entender mejor la herencia genética para mejorar la salud pública desde la raíz.
“No se trata de elegir al bebé perfecto, sino de comprender mejor la salud desde el origen. Esa es, según los especialistas, la verdadera evolución de la medicina reproductiva.”, señala.
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