Mankeeping: claves para evitar la carga mental desigual en la relación
El mankeeping describe una dinámica de carga mental desigual en parejas. Te explicamos qué es, cómo se manifiesta y cómo gestionarlo mejor.

En los últimos meses, el término mankeeping ha comenzado a aparecer con mayor frecuencia en redes sociales, columnas de análisis y reportajes sobre dinámicas de pareja. El término se utiliza para describir una dinámica en la que una persona asume la planificación, mientras la otra participa de forma reactiva.
El mankeeping alude a una dinámica en la que una persona, generalmente la mujer, no solo realiza tareas domésticas o logísticas, sino que también se encarga de anticiparlas, organizarlas y supervisarlas. La otra parte participa de forma reactiva, ejecutando acciones solo cuando recibe instrucciones. Esta diferencia no siempre se percibe como un conflicto, ya que suele confundirse con cooperación o ayuda.
Este tipo de organización persiste incluso en parejas que se consideran igualitarias. La percepción de que “las tareas se reparten” convive con una distribución desigual de la responsabilidad mental, lo que genera desgaste sostenido y tensiones que no siempre se expresan de forma directa.

Qué es el mankeeping y cómo se manifiesta
El mankeeping no se limita a quién realiza una tarea, sino a quién detecta que debe hacerse. Implica ser quien recuerda fechas, gestiona pendientes, coordina tiempos y anticipa necesidades, aun cuando la ejecución final sea compartida. Esta gestión constante suele recaer en una sola persona.
La socióloga estadounidense Arlie Hochschild abordó una dinámica similar en su libro The Second Shift (1989), donde analizó cómo, tras la jornada laboral remunerada, muchas mujeres asumían una “segunda jornada” de trabajo doméstico y organizativo. El mankeeping se inscribe en esa misma lógica, actualizada al contexto contemporáneo.
En la vida cotidiana, se manifiesta cuando una persona pregunta qué debe hacer, en lugar de identificar de forma autónoma lo que falta. La planificación sigue centralizada, aunque las tareas se distribuyan. Este patrón tiende a normalizarse y rara vez se cuestiona de manera explícita.

La carga mental como base del problema
El concepto de carga mental es central para comprender el mankeeping. Se refiere al esfuerzo cognitivo constante de planear, prever y coordinar tareas, incluso cuando no se están realizando físicamente. Esta carga acompaña a quien la asume durante todo el día.
La investigadora estadounidense Allison Daminger, en su estudio The Cognitive Dimension of Household Labor (2019), identificó cuatro fases del trabajo doméstico invisible: anticipar necesidades, identificar opciones, tomar decisiones y monitorear resultados. Su investigación mostró que estas etapas recaen de forma desproporcionada en las mujeres.
La carga mental tiene efectos medibles en la salud emocional, incluyendo agotamiento crónico, ansiedad y sensación de desequilibrio en la relación, aun cuando las tareas visibles parezcan repartidas.

Ejemplos cotidianos que revelan el desequilibrio
El mankeeping suele aparecer en acciones diarias que pasan desapercibidas. Recordar citas médicas, planear menús, coordinar horarios escolares o anticipar compras necesarias son ejemplos frecuentes de esta gestión invisible.
También se expresa en la organización de eventos familiares, la preparación de celebraciones o la administración del tiempo común. Estas tareas requieren atención constante y toma de decisiones, aunque no siempre impliquen una acción física inmediata.
Datos del Instituto Nacional de Estadística y de Estudios Económicos de Francia (INSEE) han señalado que las mujeres dedican más tiempo a la planificación doméstica, incluso en hogares donde ambos miembros trabajan a tiempo completo.
Cómo evitar el mankeeping desde la corresponsabilidad
Abordar el mankeeping implica primero reconocerlo como una forma de trabajo no remunerado.
Una estrategia documentada por psicólogos familiares consiste en elaborar un inventario completo de responsabilidades, incluyendo las tareas mentales. No solo qué se hace, sino quién lo piensa y lo coordina. Este ejercicio permite visualizar el desequilibrio de manera objetiva.
La corresponsabilidad implica asumir procesos completos. Si una persona se hace cargo de un área, también debe planearla, ejecutarla y resolver imprevistos, sin depender de recordatorios. Este enfoque ha sido recomendado por estudios del Institute for Family Studies en Estados Unidos.
Especialistas en relaciones de pareja coinciden en que la conversación debe centrarse en la carga mental y no únicamente en la ejecución de tareas.

Estrategias para una gestión equitativa de las responsabilidades
Redistribuir la carga mental requiere ajustes de ambas partes. Quien ha sostenido históricamente la gestión debe aprender a delegar sin supervisar, mientras que quien asume nuevas responsabilidades debe desarrollar autonomía organizativa.
Evitar la carga mental desigual dentro de una relación requiere identificar y corregir prácticas normalizadas que trasladan la gestión cotidiana a una sola persona. Estas son algunas de las claves principales para reducir el mankeeping:
- Reconocer la gestión invisible. Identificar quién se encarga de planear, recordar y anticipar tareas permite visibilizar una carga que no siempre se percibe como trabajo.
- Asumir procesos completos. La corresponsabilidad no implica ayudar, sino encargarse de una tarea desde la planificación hasta su ejecución y seguimiento, sin depender de recordatorios.
- Revisar acuerdos de forma periódica. Las dinámicas cambian con el tiempo. Evaluar cómo se reparte la gestión cotidiana ayuda a prevenir que el desequilibrio se vuelva estructural.
Reconocer el esfuerzo invisible contribuye a reducir la percepción de desequilibrio y a mejorar la comunicación. Estudios del American Psychological Association han vinculado el reconocimiento con mayores niveles de satisfacción relacional.
El mankeeping no responde a fallas individuales, sino a patrones culturales y de socialización. Identificarlo permite gestionar las relaciones de manera más equitativa y reducir una carga que, durante años, ha permanecido normalizada.
EL EDITOR RECOMIENDA



